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Cabildo Premios Roque Nublo

Los grancanarios que tocaron Cumbre

El Grupo Montañero de Gran Canaria reveló hace 66 años el enorme valor natural de la isla adentro

Un miembro del GMGC en una escala de electrón, dos cables de acero con pasos atornillables de aluminio. GMGC

El Cabildo de Gran Canaria distinguirá con un premio Roque Nublo el 20 de marzo al Grupo Montañero de Gran Canaria, por su entrega en la salvaguarda de los valores medioambientales de la isla, la difusión y conservación del patrimonio natural y por involucrar a lo largo de su historia a más de 40.000 personas con sus propuestas y actividades, dejando una imborrable huella a aquellos que han participado de sus acciones sociales y, también, de sus no pocas aventuras.

El grupo nace en 1954, época en el que trasiego de foráneos por los vericuetos de la isla interior era exclusivo de arrieros y residentes, como recuerdan dos de sus socios más antiguos Mariano Domínguez y Nino Armas, cuando aún todos los roques estaban vírgenes o intransitados por unos y escaladores que se nutrían del acervo de agricultores y pastores "y de las gentes de cada rincón de nuestra isla", para luego ir trasmitiéndolo a las siguientes generaciones.

Aquél caminar original, que incluían escaladas históricas para el deporte insular, como la primera absoluta por la vía NW al Roque Nublo en 1968; la de NW de Roque Bentayga de ese mismo año; las ascensiones a El Fraile, en 1969; la vía W, de nuevo al Roque Nublo de 1970; o la apertura de la Vía del Totufo en las paredes de Ayacata en 1977, entre otras muchas, se fueron sumando actividades como el senderismo, los campamentos, la espeleología, las rutas de alta montaña, e incluso la arqueología.

Una apertura de horizontes que han hecho que en su haber figure, "la creación y celebración del Día del Árbol desde 1969, así como la organización de dos campamentos nacionales, la colaboración con el Museo Canario para la localización y acceso de yacimientos arqueológicos y la organización de muchos cursos de iniciación a la montaña, escalada o la espeleología".

Adaptando así este conocimiento a las nuevas formas de disfrutar -y preservar- la montaña, con trekking, repoblaciones forestales, proyecciones, conferencias, charlas y coloquios, entre otros muchos programas.

El grupo, echando la vista atrás, recuerdan que "en aquellos tiempos tan precarios nos iniciamos en las escaladas utilizando cuerdas de cáñamo y clavijas que se fabricaban en el taller de uno de los socios, con unas mochilas que eran de lona y unas tiendas de campaña muy pesadas".

Con el tiempo, añaden, "todo el material que utilizamos fue mejorando gracias al contacto con grupos de montaña de la Península, que nos proporcionaron un mejor conocimiento de las tiendas especializadas y equipos más modernos y ligeros".

Pero no solo el equiparse, sino también el llegar, en un tiempo en que " las comunicaciones eran difíciles, en el que los coches de hora con horarios muy limitados nos obligaba a hacer recorridos muy ajustados, de forma que si queríamos ir a escalar al Roque Nublo o la zona de la cumbre teníamos que coger un día antes el coche que iba a la Cruz de Tejeda y luego caminar hasta nuestro destino, dormir, al día siguiente iniciar la escalada y regresar caminando a la Vega de San Mateo para regresar a casa. Esto no seria viable sin el gran empeño y la fuerza que representaba para nosotros la montaña".

Pero con todo, uno de los episodios más deliciosos de la historia del Grupo Montañero de Gran Canaria y que refleja 66 años de trabajo por la sociedad canaria, tenía que ver con la llegada de la Navidad, cuando gracias a la ayuda de los bazares de indios o firmas comerciales como Almacenes Cuadrado, subían regalos para unos niños que de normal, como presente de Reyes, recibían si acaso un caramelo.

"En una de aquellas largas caminatas nos encontramos por Llanos de la Pez un niño que guardaba ovejas, porque ese día su abuelo había ido al médico. Nos dijo que él nunca había tenido Reyes, y le preguntamos que qué le pediría y dijo un reloj. Le pedimos que cerrara los ojos y abriera la mano. Le dimos uno y jamás olvidaremos su cara", recuerdan Domínguez y Armas, creando así entre decenas de chiquillos del interior una impronta llena de magia y ternura.

El reparto se hacía por los pagos más alejados y difíciles, "con largas marchas de ida, cargados con mochilas y juguetes y regreso al punto de partida a veces con lluvias y barrancos corriendo, que había que cruzar si queríamos llegar a nuestro destino".

A eso se añadía, "una labor social que incluye concursos de ajedrez, damas y otros juegos, certámenes y cursos fotográficos, rifas para obtener dinero para la compra de juguetes y un sinfín de otras actividades lúdicas".

Con el tiempo se formaron muchos matrimonios cuyos hijos, hoy "continúan nuestra labor y son grandes escaladores y montañeros activos", herederos de un descomunal trajín que fructificó, entre otros hitos, en la organización del primer campamento internacional de las islas, celebrado en La Palma en 1968, y al que asistieron montañeros de toda la Península, Francia, Portugal e Italia; el XLVI Campamento Nacional de Presa de las Niñas (1987); y la XXXII Marcha de Veteranos en 2005, "actividades que requirieron una gran labor de colaboración y entrega por parte de todos los socios".

"A lo largo de estos años", concluyen, "siempre ha habido en el GMGC un espíritu fraternal, de confianza mutua y amistad forjada en la montaña, donde nos crecemos antes las dificultades y estamos siempre unidos para ayudar al compañero, compartir lo que sea necesario, bien sea comida, el chubasquero o dar ánimos en los momentos difíciles". Cómo lo son la pérdida de "muchos de nuestros compañeros, algunos, incluso, que se fueron de nuestro lado en plena marcha y con las botas y la mochila puesta, pero es ley de vida: ellos nos dejaron su amor por la Naturaleza, su alegría y su empuje para los que aún seguimos subiendo a la montaña". Una gran escalada de 66 años de recorrido, distinguida hoy por la isla en un reconocimiento que, según su presidente, Eduardo Ojeda, "recibimos con satisfacción porque refleja ese trabajo por la sociedad canaria".

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