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Mogán

Una circunvalación para aliviar el tráfico en el pueblo de Mogán

Vecinos y comerciantes urgen a la construcción de la carretera para desviar la densidad de vehículos y camiones y recuperar el casco

Los camiones de grandes dimensiones pasan por el centro del pueblo y en ocasiones atascan el tráfico.

Los camiones de grandes dimensiones pasan por el centro del pueblo y en ocasiones atascan el tráfico. SANTI BLANCO

Alejandro Álamo ha tenido que renovar los toldos del restaurante Casa Enrique porque los camiones de gran envergadura que circulan por la GC-200 y atraviesan el casco de Mogán han destrozado las pérgolas de su establecimiento, ubicado en la calle San José, hasta en dos ocasiones, han estado a punto de llevarse por delante a una empleada que trabajaba en la terraza e incluso han golpeado parte del mobiliario del local, como mesas y sillas, lo que genera gran preocupación no solo en él sino también en sus clientes al sentirse inseguros. "La única solución es la circunvalación para sacar a todo el tráfico del pueblo", reclama.

Y todo, porque la vía es estrecha y atraviesa un pueblo que queda colapsado cuando los grandes camiones que circulan hasta el municipio de La Aldea toman esta vía, al no tener ninguna alternativa en la zona. Como Alejandro, la demanda de esta circunvalación es un sentir generalizado, tanto entre los empresarios como entre los vecinos.De hecho, de los 12 locales de la zona comercial, la mitad están cerrados.

Una circunvalación de tan solo tres kilómetros de largo será capaz de liberar al casco de Mogán del tortuoso tráfico de vehículos que cada día circula por sus calles generando molestias entre los vecinos y los negocios. Ruido, contaminación, inseguridad y hasta el destrozos en algunas terrazas de locales de restauración y balcones de viviendas de alto valor en el patrimonio del municipio son los efectos nocivos del también fluido tránsito de camiones de gran tonelaje por el pueblo. Una situación que ha provocado que la zona comercial sea casi inexistente y que los vecinos apenas hagan vida en las calles de un pueblo que lucha por ser un auténtico casco histórico.

En una visita la semana pasada al municipio, el consejero de Obras Públicas, Transportes y Vivienda del Gobierno de Canarias, Sebastián Franquis, anunció que el proyecto para la construcción de esta circunvalación, impulsado por el Ayuntamiento durante el anterior mandato, está "muy avanzado" y confía en que la obra, cuyo presupuesto de licitación será de 7,2 millones de euros, pueda iniciarse durante la presente legislatura, un vaticinio que sin duda ha sido bien acogido por los vecinos y -pocos- comerciantes del casco, sobre todo aquellos que han sufrido directamente los efectos del elevado volumen de tráfico.

Por eso, Alejandro Álamo ve con buenos ojos la construcción de la circunvalación y el desvío de la circulación, ya que aunque esos destrozos están cubiertos por las aseguradoras, le causan un perjuicio económico porque al verse obligado a colocar los toldos nuevamente debe cerrar al público al menos dos días, sufriendo así pérdidas que pueden alcanzar hasta los 4.000 euros. Y da un toque de atención: la construcción de la circunvalación debe ir acompañada también de la construcción de un aparcamiento para que la gente que desee entrar al pueblo pueda estacionar sin problema.

Largas esperas

Por su parte, para Pedro Rodríguez, propietario del restaurante El Laurel, la circunvalación es necesaria "con urgencia porque el pueblo es un embudo". El embotellamiento de tráfico en la puerta de su establecimiento perjudica a su negocio y molesta a su clientela, explica. "La nueva carretera garantizaría conexiones más rápidas porque cuando los camiones son muy grandes y colapsan el tráfico se pueden perder hasta 15 minutos esperando", afirma el empresario, "y además se podría revitalizar el área comercial".

A Alejandro y Pedro les afecta en sus negocios, pero en el caso de María Consuelo Martín los perjuicios recaen directamente sobre una de sus viviendas. Aunque ahora tiene su fachada en buen estado, ha tenido que reparar en varias ocasiones los balcones de su casa porque los camiones han destrozado la estructura. "Las casas de la calle San José han notado el paso de los camiones; les han salido grietas como consecuencia de las fuertes vibraciones que generan los coches sobre las estructuras", explica esta vecina moganera. "Necesitamos una circunvalación que extraiga todo el tráfico del casco; quien quiera entrar, lo hará, y quien no pasará de largo sin molestar y sin generar contaminación en el pueblo", añade.

Desde el club sociocultural Tahona, su presidenta, Mari Ramírez, relata que desatascar el casco de vehículos permitiría que los vecinos volvieran a hacer vida en las calles. "La gente mayor no tiene dónde pasear, y si se construye la circunvalación se podría peatonalizar la arteria comercial para que los vecinos tengan áreas de esparcimiento", señala. Además, apunta, una calle peatonalizada permitiría que la asociación cultural del barrio pueda realizar más actividades al aire libre, además de utilizar el parque Nicolás Quesada.

La todavía inexistente circunvalación de Mogán lleva 20 años incluida en el plan general, "pero hasta ahora nadie la había peleado", afirma la alcaldesa de la localidad, Onalia Bueno.

La regidora recuerda que las únicas fechas en que se puede cerrar al tráfico la calle San José, que atraviesa el pueblo, son en la procesión de las fiestas de San Antonio El Chico y durante la ExpoMogán. "Solo esos días podemos disfrutar de la carretera, y ese disfrute ha despertado el interés por la circunvalación entre los vecinos, porque cerrando luego esa vía la zona será un potencial área comercial que atraería a turistas y el pueblo se transformaría en un casco histórico en condiciones", señala Bueno. La alcaldesa explicó además que la idea posterior es peatonalizar la zona dándole alternativas a los vecinos una vez que el proyecto de la circunvalación esté conluido.

La circunvalación discurrirá entre Molino de Viento, al sur del casco de Mogán, y Las Vistillas, al norte, con dos viaductos que atravesarán el barranco de Mogán hasta la montaña, donde se desarrollará la obra, con un trazado de tres kilómetros.

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