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Crisis del coronavirus La batalla ganada al virus

Las primeras contagiadas: "Estamos muy agradecidas a la sanidad canaria"

Las turistas italianas que dieron positivo en Covid-19 junto a su amiga, el primer caso en la Isla, salen del hospital y guardan cuarentena - El propietario de la vivienda espera por los pagos

De izquierda a derecha, Donatella Vedovati, Bruna Lena y Maura Cortinovis, ayer en la vivienda vacacional de Arinaga donde cumplen la cuarentena.

De izquierda a derecha, Donatella Vedovati, Bruna Lena y Maura Cortinovis, ayer en la vivienda vacacional de Arinaga donde cumplen la cuarentena. JUAN CASTRO

Apenas se las identifica del todo porque no se retiran las mascarillas que cubren su boca y nariz, y hacen bien. Pero sus miradas, aunque visiblemente cansadas, reflejan la felicidad que sienten después de que les hayan comunicado que han dado un primer negativo en el test de coronavirus tras pasar varios días ingresadas en el hospital. "Estamos muy agradecidas a la sanidad canaria", han manifestado Bruna Lena, Maura Cortinovis y Donatella Vedovati, las tres turistas italianas que dieron positivo junto a su compañera Pier Angela, quien aún permanece ingresada y que se convirtió en el primer caso de Covid-19 en Gran Canaria, en el barrio de Arinaga.

Las tres mujeres han sido dadas de alta y abandonaron el centro hospitalario donde pasaron el proceso de recuperación el pasado 17 de marzo después de llevar una semana ingresadas por diversas complicaciones de salud provocadas por el coronavirus. Desde ese día volvieron a la vivienda vacacional de Arinaga donde se hospedaban durante sus vacaciones porque es ahí donde guardan el período de cuarentena necesario para descartar por completo la presencia del virus en su cuerpo, aunque eso lo confirmará un segundo test que Sanidad les realizará el próximo día 30 de marzo, cuando se cumpla el tiempo de aislamiento.

Bruna, Maura y Donatella se encuentran ahora mismo bien y descansando después de su odisea hospitalaria y su lucha contra el virus, según ha explicado el propietario de la vivienda vacacional de Arinaga donde se alojan, Jorge Trujillo, y tan solo esperan que les practiquen ese segundo análisis para saber cuándo pueden regresar a su país. Y es que las turistas llevan en la isla más de un mes -llegaron el 27 de febrero- y solamente tienen ganas de volver a abrazar a sus familiares en Italia. Un abrazo que va a reconfortarlas después de verse afectadas por el coronavirus, pero que no curará por ahora los perjuicios psicológicos. "Eso nos llevará mucho tiempo y esfuerzo", han reconocido las mujeres.

En Arinaga respetan la cuarentena en un apartamento de apenas cuarenta menos cuadrados, y lo hacen "con mucha dignidad", destaca Jorge Trujillo, el encargado de facilitarles una compra que aporta el Ayuntamiento para cubrir la manutención de las tres mujeres. Y lo hace guardando las distancias con ellas. "No hay que tener miedo, solo respeto", afirma, "yo no llevo protección, pero soy muy precavido y no me acerco demasiado; les dejo la comida y me marcho", explica el propietario de la vivienda vacacional, al que las tres turistas consideran ya casi como un miembro de su familia por haberse comportado tan bien con ellas.

La gesticulación de su rostro permite intuir una gran sonrisa que no tenían hasta ahora y que no sabían que durante unas semanas iban a perder.

Alarma

Las alarmas saltaron a primera hora de la tarde del pasado 5 de marzo, cuando la consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias confirmó el primer caso de coronavirus en Gran Canaria. Se trataba de Pier Angela, una turista italiana de 61 años que estaba asintomática. Inmediatamente se le aisló en la habitación de la vivienda donde se había pasado las siete noches anteriores.

Paralelamente, las tres amigas, Bruna, Maura y Donatella, se habían marchado del establecimiento sin siquiera haberse despedido, según explicó entonces Jorge Trujillo, para dirigirse a Gando y tomar allí un avión con destino al aeropuerto de Bérgamo, la ciudad más castigada por el coronavirus en Italia, situada al nordeste de Milán, en la región de Lombardía.

Sin embargo, la llamada de un familiar de la primera contagiada alertó a Sanidad de que las tres turistas pretendían tomar un vuelo de vuelta a su país, por lo que se avisó a la Guardia Civil y la Policía Nacional, quienes las retuvieron en el aeropuerto de Gran Canaria y volvió a trasladarlas hasta el apartamento donde se habían hospedado. Tras someterse a las pruebas, al día siguiente, el 6 de marzo, las tres amigas también dieron positivo por coronavirus.

Desde aquel entonces, las turistas defendieron que en ningún momento habían presentado síntomas compatibles con el Covid-19; sin embargo, aunque al principio evolucionaban de forma favorable, la situación de cada una de las cuatro mujeres comenzó a complicarse.

Tan solo dos días después, el 7 de marzo, la primera mujer que dio positivo, Pier Angela, tuvo que se trasladada hasta el Hospital Universitario Materno Infantil de Canarias y el día 9 a la Unidad de Medicina Intensiva (UMI) del Hospital Insular al padecer una neumonía bilateral y estar en estado grave. Ese mismo día fue ingresada una segunda compañera mientras que el día 10 hicieron lo mismo las otras dos.

"¿Quién me paga?"

Desde el principio, Jorge tuvo claro que las atendería en condiciones "por responsabilidad y humanidad". "Ha sido un palo, pero menos mal que estos casos se dieron en mis apartamentos, solo tengo seis y están aislados y acondicionados", reflexiona Trujillo, "imagínese qué hubiese ocurrido si hubiese sucedido si se hubiera dado en un edificio comunitario donde hay muchas más gente y niños y personas mayores andando por allí". Por esa humanidad, a Jorge Trujillo le ha sorprendido comentarios de algunas personas. "Parece que me culpan a mí de haber traído el coronavirus a Gran Canaria", critica.

Pasado este mal trago, Trujillo ha mostrado su desilusión con las autoridades porque no sabe quién correrá con los gastos que él ha tenido que afrontar sin comerlo ni beberlo durante el último mes. "¿Quién me paga a mí ahora?". "Firmé un contrato cuando estaba la anterior consejera, Teresa Cruz, con el director de área de salud de Gran Canaria, Bernardo Macías, hasta el día 20 de marzo, pero todavía no he cobrado", denuncia, "ahora todos se tiran la pelota unos a otros".

En este sentido, asegura que en la última semana ha contactado en varias ocasiones con los responsables y, cuando no cogen el teléfono, le dan largas y le pasan con varias personas distintas sin resolver su situación. Además, acusa a Bernardo Macías de evitar aclarar quién asume los gastos. "Me dijo: Jorge, a estas alturas a mí no me importa . ¿Cómo le puede dar esa respuesta a alguien y más a un pequeño empresario que se ha visto afectado?", se pregunta.

Así, al propietario de la vivienda no solo se le debe compensar, dice, por los gastos que se han generado durante este período en que las turistas han permanecido en su vivienda vacacional, sino también por las cantidades que dejó de ingresar por no poder alquilar los apartamentos durante las semanas previas al decreto del estado de alarma.

Jorge Trujillo ha tenido también palabras de agradecimiento para su familia y amigos, de quienes ha recibido todo su apoyo, y para el Ayuntamiento de Agüimes, en concreto para la concejala de Salud, Adela Alemán, con quien ha mantenido contacto diario durante todo este tiempo.

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