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Santa Lucía de Tirajana

Una cuarentena para pintar con el corazón

Carolina Mejías, pintora de Vecindario que expuso en Luxemburgo, exprimió el encierro

Una cuarentena para pintar con el corazón

Una cuarentena para pintar con el corazón

Carolina Mejías estaba exponiendo sus cuadros en Málaga cuando se decretó el estado de alarma y tuvo que volver a Gran Canaria. Un palo. Pero la pintora nacida en Vecindario hace 37 años lo convirtió en una oportunidad. En este tiempo, ante la imposibilidad de disfrutar de la naturaleza, su gran fuente de inspiración, ha dado rienda suelta a su imaginación con trece cuadros con el mar como protagonista. "Durante el confinamiento tiraba de fotos y de mi imaginación, y también hice reinterpretaciones de las fotos que tenía de la naturaleza", asegura.

Antes del parón de la vida social Mejías contaba con varios encargos, sobre todo retratos, pero todos fueron anulados. Frente a la ausencia de pedidos, buscó en su interior. "Decidí hacer lo que me nace del corazón, y lo que me salía era pintar una serie del mar. Ha tenido un montón de éxito y ha gustado a la gente", explica satisfecha.

Pero la historia de Carolina Mejías no es solo la de una autora que ha sabido exprimir la cuarentena, sino también la de una artista que ha llegado a exponer en Luxemburgo en solo cuatro años de plena dedicación a su sueño. Por eso Mejías, licenciada en Bellas Artes por la Universidad de La Laguna, desprende en su voz la felicidad de quien ha visto su sueño cumplido después de mucho tiempo de esfuerzo y de compaginar su pasión con otras profesiones.

"Me costó un montón, me he encontrado con muchas piedras en el camino y al final he conseguido vender muchas obras. El coronavirus es un nuevo problema pero es una cuestión de trabajar duro. Confío en que la gente no se olvide del arte. El ser humano sin cultura no es humano", añade. De hecho, ha logrado vender también cuadros durante estos meses gracias a la página web que lleva su nombre. Y en el horizonte más cercano tiene una exposición en todo el mes de octubre en el Colegio de Abogados y otra a finales de noviembre y principios de diciembre en el Club Náutico. Además, tiene propuestas para volver a la Península y al extranjero, "pero vamos a ver cómo avanzamos, hay mucha incertidumbre", lamenta.

La pintura era su objetivo "desde que tenía seis años y le dije a mi madre que quería ser pintora mientras ella hacía el potaje de arvejas, me dejaba pintar murales en la pared". Ahora puede presumir de haber expuesto en Málaga, Marbella y en la Feria Internacional de Luxemburgo del año pasado, aparte de en muchos espacios en Gran Canaria y Tenerife. "Gracias al apoyo de mi madre he conseguido hacer realidad mi sueño de que al público le guste y disfrute lo que pinto", indica.

La más especial de todas, comenta, es la que realizó más cerca de su casa, en el Ateneo de Vecindario el pasado mes de diciembre. "Me puse a terminar un cuadro en directo con el caballete, uno que me gusta mucho con dos windsurfistas entrando al agua. Los niños hacían un corrillo y me hacían preguntas y sonreían. Fue super bonito por el público, que hasta me trajo churros. Fue un privilegio, y además la sala era enorme y había 75 obras", explica con alegría.

A la más lejana, la de Luxemburgo, de momento la única en el extranjero, llegó por un galerista al que le gustó su obra cuando exponía en Marbella. Pero no todo han sido sonrisas en su carrera. "Tuve una época triste y pintando cosas tristes. Pero saqué la conclusión de que no quería que alguien tuviera un cuadro triste en sus paredes. Así que hice majo y limpio y me lo replanteé. Prefiero que que cuando una persona compre un cuadro y lo tenga en su casa le dé sensación de alegría. No me gusta que alguien tenga una tristeza en la pared", sostiene Mejías.

La naturaleza es su principal fuente de inspiración, pero hace especial énfasis en Gran Canaria y en Santa Lucía. "Me gusta la naturaleza de Gran Canaria porque somos unos privilegiados. ¿Para qué irme lejos teniendo aquí una maravilla de playa, de campo y de todo?", se pregunta. "La naturaleza me parece una fuente inagotable de inspiración, la mires por donde la mires, caminando por el campo, atardeceres, amaneceres...", continúa.

William Turner y Sorolla

Y cuando se refiere a su alrededor, lo dice de verdad, ya que recurre a las flores que cultiva su familia, a la Playa del Águila, a Pozo Izquierdo, a Arinaga... "pinto lo que tengo a mano, que son maravillas", afirma Mejías, que tiene como referentes al inglés William Turner y al valenciano Joaquín Sorolla. "Turner me apasiona por ese buscar lo sublime y paisajes que impresione a la persona que lo ve. Y me gusta llevar ese romanticismo a lo canario", prosigue.

Mejías también ha recurrido al estilo abstracto, "aunque lo uso menos". Admite que sobre todo en sus inicios tenía "un poco de caos" en su cabeza y en la misma exposición ofrecía "diferentes estilos porque no me definía". Pero valora que "las exposiciones tuvieron buena crítica, el público me dice que le transmiten tranquilidad". Y recuerda que "el confinamiento me ha venido bien para definir una misma línea, y esa es flores y paisajes de Gran Canaria. Ordenó mis ideas".

Si tiene que quedarse con uno de sus cuadros, admite sentirse orgullosa del último, "el de los dos veleros", pero también otros con windsurfistas en Pozo Izquierdo. "Pero es muy difícil quedarme con uno, son como mis hijos".

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