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Sector Primario

La cancelación de ferias y romerías complica el futuro de la vaca canaria

La raza autóctona, en peligro en extinción, permanece confinada en sus gallanías desde el mes de marzo - El Cabildo ofrece una ayuda extra para su mantenimiento

El galardonado como mejor toro del país en una de las ferias de las fiestas del Agua en Teror, propiedad de la ganadera María Teresa González Montesdeoca. LP/DLP

Cientos de vacas, terneros y toros del país viven la crisis sanitaria aún en fase 1, en pleno confinamiento por la falta de ferias, fiestas, romerías y certámenes de arrastre, lo que implica un problema tanto para los propios ejemplares como los últimos 60 ganaderos que atesoran una raza única perfilada desde el siglo XVI en las islas, hoy en peligro de extinción.

Con un censo estable desde hace unos diez a quince años en torno a las 200 vacas reproductoras, a lo que se sumarían terneros y toros, sobreviven gracias al esfuerzo de unos valientes que aún las conservan más por amor a los animales que por su rentabilidad, dado que son menos productivas que otras razas en explotación, y que sufragan en gran parte gracias a lo que perciben por el transporte y los premios que les otorgan ayuntamientos y Cabildo de Gran Canaria por la asistencia a estas celebraciones que se convocan por decenas en los distintos municipios de la isla.

Además, desde hace unos quince años a estos ingresos se les suma una convocatoria ordinaria de mantenimiento, también con fondos de la corporación insular, de unos 30.000 euros, en la que se ofrecen un mayor porcentaje de esas cantidades a la decena de ganaderos que sacan a pastar a los animales, privilegio que disfruta solo un 20 por ciento de ellos, en vez de mantenerlos estabulados, como es el caso de la mayoría de las cabezas de ganado.

Con motivo de la crisis sanitaria el Cabildo ofrecerá el próximo mes de septiembre otra convocatoria, en este caso extraordinaria, con ese mismo importe de 30.000 euros, ya que teme que a medida que transcurra el año este censo disminuya cuando los ganaderos se vean imposibilitados para un mantenimiento que supone un gasto de más de mil euros anuales por ejemplar.

Nicolás Navarro Guerra del Río es veterinario y técnico del Servicio de Extensión Agraria del Cabildo, y califica la situación no tanto de crítica, pero sí de difícil, y considera que ésta ultima medida tiene carácter paliativo, "una motivación extra para que intenten aguantar un poco más". Navarro explica que cuando los ganaderos hacen cuenta y ven que los ingresos son menores a los gastos "no les queda más remedio que meterlos en un camión y llevarlos al matadero", para subrayar que en condiciones normales, "con cuatro o cinco ferias a las que acuden ya tienen suficiente para poder mantener" las reses.

El técnico asegura que en toda Canarias pueden existir en torno al medio millar de vacas reproductoras, que es el referente para cuantificar el tamaño de la cabaña regional, a lo que se sumarían, de nuevo, terneros y toros. Y si bien considera que el número se ha mantenido estable, sí que ha disminuido el número de ganaderos. "Hace años", puntualiza, "existían más personas que mantenían uno o dos ejemplares, pero con el tiempo sus hijos no han seguido con esa tradición, de forma que menos personas hoy guardan un mayor número de ejemplares".

En cualquier caso sí que considera que necesitan un mayor apoyo, o la búsqueda de otros elementos que permitan su rentabilidad. Una de ellas con el queso, en el que en Canarias no es muy habitual la leche de la vaca del país como materia prima, "pero que le otorga un sabor muy peculiar, y de hecho, dentro de la línea de actuaciones para impulsar la raza autóctona, anunciado por el consejero insular de Soberanía Alimentaria, Miguel Hidalgo, y el presidente del Cabildo, Antonio Morales, se ha establecido en los concursos un premio especial que galardona esa exclusividad".

A ello se suma la potenciación del arrastre, un elemento cultural "que tiene más fuerza en Tenerife, donde existe una importante afición y que también se promociona en la feria que organiza el Cabildo". En esta misma línea se ha creado en Gran Canaria un nuevo club, El Trillo, que se suma al ya existente, La Caldera, que también reciben unas subvenciones de 5.000 euros con los mismos fines de proteger la cabaña del país.

En cualquier caso Navarro considera que estos momentos son cruciales para apoyar al sector, "ya que si esto se pone para largo, hasta el verano que viene, se vendrá un poco a pique".

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