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Entrevista

"La naturaleza guarda el fuego, así que Tamadaba volverá a arder"

"La pandemia ha limitado las visitas al municipio, lo que ha sido un handicap para lo que está siendo el futuro de Artenara", señala José Antonio Luján, cronista oficial del municipio

Juan José Luján, cronista de Artenara.

Juan José Luján, cronista de Artenara. JUAN CASTRO

¿Qué significó para usted ver arder Artenara hace un año?

Realmente sentí una gran tristeza, igual o más que el resto de los canarios. Contemplar el fuego desde la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y ver como la Isla tenía una especie de cresta alargada de fuego como si fuese un ave, me llenó de tristeza. Yo he visto como los terrenos ocupados por la actividad agropecuaria fueron después plantados con pinos y repoblados con árboles que vi crecer durante 50 años, esos que aportaban alegría al paisaje. Ver ahora como el bosque, que un día fue un terreno árido, desaparece es lamentable.

Por dos imprudencias...

Sí, por una de tipo personal y la otra empresarial. Ahora vemos que fue por culpa de una mala instalación, pero también ha reflejado que la administración medioambiental no supo preservar el bosque en lo absoluto; a esto me refiero a limpiarlo día a día, mes a mes... Aquí el fuego lo apagamos en invierno. Ahora mismo hay zonas de pasto que llegan a la carretera y no se han limpiado. Se ha invertido en San Mateo, Firgas y Valleseco, mientras que en el municipio de Artenara, que resultó más afectado por el fuego, las actuaciones desde entonces han sido mínimas. Han reparado las señaléticas de las vías, colocado nuevos muros en el borde de la carretera, cambiaron los quitamiedos que estaba retorcidos por el calor de las llamas y el vial desde Valleseco a Artenara ha sido restituido. En el bosque se han talado los pinos que no tienen rebrote. Los pinos canariensis si rebrotan frente al insigne que crece rápido y que desde el incendio se han convertido en esqueletos, es lo mas triste.

Y el Tamadaba, que se calcinó en un 32%...

La tristeza es que la naturaleza guarda el fuego, lo tiene agazapado y en cualquier momento sale como un elemento mas de ella. Tamadaba volverá a arder en unos 50 años porque el fuego está implícito en el propio bosque, pero el hombre y las instituciones con los medios a su alcance tienen que evitar lo que la propia naturaleza nos brinda. Tenemos que poner en valor las Montañas Sagradas para que la gente disfrute y pueda observar el paisaje etnográfico. Hasta ahora da la sensación de que lo técnicos y políticos vuelcan todo su esfuerzo en la creación de miradores paisajísticos.

¿Usted qué recomendaría?

Paisajes etnográficos para observar las cuevas, creo que los técnicos tienen que levantar la mirada y observar su entorno. En todo este tiempo de la declaración de los Espacios Sagrados no se ha contado con los cuatro cronistas oficiales de los cuatro municipios, los cuales tienen rango universitario para hablar de estos temas. Además han ignorado el trabajo de toponimia de Artenara en el que se recogen 2.600 nombres del municipio y esto lo demuestran en las exposiciones de la réplica de la cueva de Risco Caído donde dicen que se hablará con los viejitos para tener información de nombres del entorno.

¿Que lección deja este episodio para el municipio?

Proteccionismo. Al ir al Pinar del Tamadaba vemos como las pinochas están en los bordes de la carretera a expensas de que se convierta en un descuido, si se produce otro incendio serán un alimento para el fuego. Hay que hacer inversiones en cuidado y protección del bosque. Mi propuesta es que en la periferia del casco urbano se construya una muralla de piedra con cuatro metros de altura, de tal manera que el fuego se detenga en ese punto porque en este lugar hay valores patrimoniales que están a expensas de ser destruidos. Entre ellos el museo etnográfico Casas Cuevas, la ermita de La Cuevita y el faro de Los Alisios, entre otros.

¿Cree que Risco Caído, como Patrimonio Mundial de la Unesco, ha significado un comienzo para mejorar el atractivo turístico cultural de la zona?

Evidentemente es el gran atractivo. Estamos en el umbral de lo que pueda ser el futuro, ya no es un espacio de los artenarenses sino mundial. Lo que pasa es que las administraciones locales, insulares y regionales tienen la responsabilidad de mantenerlo, preservarlo y fomentarlo. Triste ha sido que este espacio, que estaba a nuestros pies, tuviese que ser reconocido por una comisión externa de la Unesco. Han visto desde afuera lo que ellos no supieron ver como una alternativa. El Risco Caído es la cita inicial pero luego se incluyó el paisaje del entono, las Montañas Sagradas, en las que existen evidencias culturales, el mundo aborigen de Acusa, poblado desde el año 300, y que se ha mantenido en esa continuidad de 1.500 años habitado. Esto tenemos que fomentarlo, cuidarlo y alentarlo en todos los aspectos.

¿Cómo vive Artenara la crisis del coronavirus?

La pandemia ha limitado las visitas al municipio, lo que ha sido un handicap para lo que está siendo el futuro de Artenara. De esto también se benefician Tejeda y las cumbres de Gáldar, todo forma parte de este paisaje cultural y patrimonio intangible. Nos ha afectado a todos los sectores económicos. Ha ocasionado el cierre de locales, lo que es muy notorio en el caso de estos municipios que lo que les quedaba era el soporte turístico. Gracias a Dios, tanto Tejeda como Artenara están en cero casos. Pero los pequeños empresarios dueños de restaurantes se han visto afectados, se han hecho varios ERTE y estamos sufriéndolo de una manera directa. Esto evita que la gente suba y consuma en el pueblo, especialmente en la restauración. Ha habido supresión de las fiestas y en estos pueblos son un recurso económico ya que implica afluencia de personas. La fiesta, además de alegría, implica encuentro con otras personas.

¿Y su nuevo libro refleja artículos escritos por usted sobre su municipio?

Tiempo y palabras: Piedra Lunar 2015 a 2020 se trata de una colectánea de 127 artículos que escribí para LA PROVINCIA / DLP respecto a la mirada que yo pongo sobre la Isla, comentarios de libros, reflexiones de paisajes, temas de Artenara, personajes de la ciudad, entre otros. Es el tercer libro que escribo sobre mis publicaciones en prensa.

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