| El burro sabueso. Las historias y anécdotas ocurridas en un bar dan para mucho y el de los hermanos Rivero no se queda a la zaga. Recuerdan, por ejemplo, que había una señora cuyo hijo se dedicaba a repartir alfalfa en un burro, pero cuando no lo encontraba, soltaba al animal porque sabía que se iba a parar donde su dueño se tomaba las copas. Siempre acertaba.

| Café helado. Otra de la anécdotas más curiosas fue la del café helado. Isidro Rivero recuerda, ahora con una sonrisa, cómo hace muchos años vino al bar un turista peninsular le pidió que le sirviera un café con hielo, "pero yo me hacía el loco porque no sabía lo que me estaba pidiendo". El cliente se enfadó al ver que no se lo servía y tuvo que explicarle cómo se hacía.

| Sin nevera. Hace bastantes años, cuando las neveras eran casi un lujo, en el bar los cubitos de hielo se hacían con cubetas de aluminio y es que, en caso de necesidad, surge el ingenio.