La Charca del Oasis de Maspalomas alcanzó ayer su máximo apogeo tras varios días recibiendo agua por las mareas del Pino y un canal que fue clausurado al alcanzar su máximo nivel, esto es, metro y medio más de altura, oxigenación, bajada de la salinidad y cientos de alevines para alimentar a las aves que, de hecho, se han dado un festín de ratoncillos y otros animales que quedaron al descubierto con la subida del nivel, todo un tratamiento de salud para este ecosistema de agua, dunas y palmeras, y también de belleza, pues el Oasis muestra ahora su imagen más apoteósica, la que transporta a las Mil y Una Noches.

El Cabildode Gran Canaria y el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana abrieron esta semana el canal en una operación no exenta de dificultad, pues a medida que se le abría paso al agua había que ir retirando la arena que las propias mareas también transportaban hasta lograr que la Charca se fuera llenando de agua pero no de áridos.

Falta de lluvias

Así, Amado Ramos desplegó una vez más su maestría con el tractor operando sobre el agua y la arena, cuestión nada fácil, y ante el presidente insular, Antonio Morales, la alcaldesa de San Bartolomé de Tirajana, Concepción Narváez, la consejera de Medio Ambiente, Inés Jiménez, el primer teniente alcalde del municipio, Samuel Henríquez, y de la atónita mirada de algunos turistas, se metió en el agua para cruzar la vaguada y en cuestión de minutos movilizó 40 toneladas de arena que taponaron la salida, pues una vez que la Charca alcanzó su máximo nivel, lo siguiente es empezar a perder agua, pero el objetivo es que la conserve con esta ayuda que imita la dinámica natural.

Lo habitual es que sea la propia naturaleza la que abra y cierre este canal para que el mar y la laguna se abracen y se produzca el encuentro entre el agua salada y la dulce de la lluvia que barranco abajo llega a la Charca para alumbrar su particular ecosistema de peces y aves migratorias.

Hacía ya tres años que este canal no era abierto debido a la población de tilapias de Mozambique que habían invadido el espacio, devorado sus especies y que podían colonizar también la costa. Por eso y por la falta de lluvias, el ecosistema se había empobrecido y la salinidad aumentado, pero esta semana, con las tilapias ya erradicadas tras la campaña del Cabildo y su propia muerte por falta de oxígeno, ha comenzado a revertir la situación.

Antonio Morales detalló que la Charca logró coger 20.000 metros cúbicos de agua y elogió tanto la maestría del tractorista como la colaboración del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana y la labor de los técnicos que se dedican con ahínco a recuperar este espacio que es una de las joyas paisajísticas de Gran Canaria y una de las pocas representaciones de este tipo de sistema dunar del mundo, tan particular como su proyecto para recuperarlo, el Masdunas, que ha despertado el interés de la comunidad internacional.

La Charca es todo un referente, de ahí las acciones para su cuidado, subrayó Narváez, quien también hizo referencia a colaboraciones como las del contiguo Paseo de Meloneras, lo que convierte este rincón habitado por fulas, lisas, gallinetas y capirotes, parada obligada de aves en su viaje de África a Europa, y coronado por el veterano Faro de Maspalomas, en una de las postales más preciadas de Gran Canaria.