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Guía

Lloran bucios por María

La ciudad de Guía festeja a medio gas a la patrona de la localidad con el sonido de las caracolas y el tronar de las cajas de guerra

Lloran bucios por María

Lloran bucios por María

Begoña Martín hace sonar su bucio en un momento de la mañana de ayer durante la celebración de la eucaristía del día grande de las fiestas de Las Marías en Guía, en una jornada que algunos de los asistentes calificaban de desoladora. |209 años después de que la Virgen espantara a la cigarra en los altos de Moya, Gáldar y Guía ayer volvían a sonar los bucios y las cajas de guerra que desde hace esos dos siglos suenan para cumplimentar el voto por su intermediación, esta vez tronando contra la pandemia del siglo XXI que, por cuarta vez en la historia de la localidad guiense, ha obligado a cancelar los actos festivos de la patrona de la localidad.

Así lo resaltaba ayer con pena pero también con estoica resignación el presidente de los Mayordomos de Las Marías, Luis Miguel Arencibia, que tutela al grupo de fieles, uno por barrio, “responsables de que se cumpla la promesa y que vela por el buen sentido de la fiesta”.

Una cita que tenía ayer al mediodía el remedo de la circunstancia con una misa de aforo limitado, presidida por el párroco de Moya, Roberto Rivero, incondicional devoto de las Marías, que ofrecía su homilía mientras las calles de la localidad retrataban una fiel postal de la pandemia prácticamente vacías, con el lamento de las caracolas ocasionales sopladas desde azoteas y balcones.

El día grande ayer recuerda como pocos el origen del Voto de Vergara a cuenta de las plagas

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La afluencia a la plaza se producía a cuentagotas, como ocurría con las hermanas Rodríguez, de La Atalaya, y que llegaban desde Vergara para cumplimentar a solas la romería, y con ello el voto, portando sus ramas de eucalipto en las manos y la tristeza en el zurrón, condensado un ánimo motivado por la primera vez en sus vidas que no iban a pasar el día de la fiesta grande participando de la alegría de la calle.

Veinte minutos después llegaban José León y Josefa García, también desde el Lomo de Vergara punto de partida y que da nombre al voto de 1811. “Tristes”, respondían al cómo están. Y “desolados”, cuando entraban en conversa, también con sendos ramones de eucaliptos no menos alicaídos.

Algo más de ánimo se hacía llegar al pronto con un grupo de “amigos que se encuentran por el camino”, como se autotitulaban Laura y Ariadna Hernández, Daniel Miranda, y las hermanas Betania y Begoña Martín, ataviado de canarios con sus tambores y bucios para dar sonido y color a una plaza mermada de público y hasta de puestos en el mercadillo, con apenas cuatro chiringos que, eso sí, ofrecían lo mejor de la huerta, las gallanías de la tierra y los inmejorables quesos de sus altos y medianías. Al igual que el mayordomo Arencibia, a pesar de la merma de compañeros y clientes no había queja alguna por el quiebro. “Aquí vamos tirando”.

Tal como ocurriera hace 209 años los fieles pidieron a la Virgen acabar “con esta maldición”

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La ‘fiesta’ tocaba a su fin pero con más ruido del esperado, con otro grupo de romeros que hacían su entrada por la calle Luis Suárez Galván, a los que se unían los “amigos que se encuentran por el camino”, para dar homenaje a la patrona al fin de la eucaristía con más bucio y unos tambores de guerra con los que, de paso, se quería de alguna manera espantar virus y tristezas.

Eso al menos es lo que esperaba Luis Miguel Arencibia, que a modo de ilustrar recordaba que los tambores de guerra son herencia del cuerpo de Infantería que se apostó en el municipio en el siglo XIX y que, catástrofes como éstas “no son nuevas”, aludiendo a aquellos tiempos sin fiestas que se vivieron ya con la Guerra Europea, la también pandemia de la mal llamada gripe española de 1918, “que en Guía hizo estragos de verdad”, y durante la Guerra Civil. Poniendo en contexto las viejas calamidades con el tiempo que corre, el mayordomo sitúa las cosas en su sitio por privilegio de su edad. “En esta ocasión, y dentro de lo que se está pasando la situación está mejor, y ahora lo importante es pedirle a la Virgen que ayude a descubrir una vacuna para acabar con esta maldición”.

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Lloran bucios por María, la no romería de Santa María de Guía

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