La resaca de la tormenta tropical Paulette dejó ayer en la isla de Tenerife precipitaciones débiles, tras un rumbo que desde principios de diciembre le lleva deambulando por buena parte del océano Atlántico desde su formación al sur de Cabo Verde y su viaje como huracán 1, su llegada al Caribe y su posterior derrota hasta el norte de Canarias ya debilitado, pero amagando con afectar a Madeira y Azores.

La incursión de lo que el Servicio Meteorológico de Estados Unidos calificó como una tormenta zombi, por este itinerario en el que ‘resucitaba’ tras cinco días prácticamente inactivo, adquiriendo tras ese impasse vientos de mayores intensidades debido a las temperaturas inusualmente altas de las aguas oceánicas, no ha derivado en mayores consecuencias, salvo una ligera resaca a pesar de la distancia a la que se encuentra ya de retirada, al norte pero con una trayectoria al suroeste, que se traducía en la jornada de ayer miércoles en una inestabilidad en la atmósfera que dejaba poco más de cinco litros por metro cuadrados en el pluviómetro de Izaña, mientras que en las islas orientales se volvían a disparar los termómetros, como ocurría en la estación meteorológica del pueblo aldeano de Tasarte, donde se registraron 34,8 grados centígrados sobre las tres de la tarde.

Este incremento de los valores tendrá continuidad hoy en las islas de la provincia de Las Palmas, sobre todo en Fuerteventura, Lanzarote y La Graciosa, acompañadas un día más por la presencia de calima en altura, mientras que en la provincia de Santa Cruz de Tenerife hay posibilidad de lluvias débiles y ocasionales, así como con menos posibilidad en Gran Canaria.

También podrán ser significativas, como subraya la Agencia Estatal de Meteorología, las rachas fuertes de viento, que afectarán principalmente en zonas de cumbres de Tenerife.

Esta tendencia de más calor y bochorno seguirá mañana viernes, con un aumento generalizado de las temperaturas que se notará aún más en las zonas del interior, con cielos despejados, con algunas nubes medias y altas según zonas, y también con la presencia continuada de una ligera calima, mientras no se descartan de nuevo rachas ocasionales de viento muy fuerte de madrugada en el Teide.

Para notar un refresco significativo de la atmósfera hay que esperar al domingo, si bien ya el sábado se irá notando un leve descenso, con intervalos nubosos al norte de la isla de Gran Canaria, cielos despejados en el resto y unos vientos del nordeste que pueden llegar a fuertes.

El lunes no se descartan también precipitaciones en el norte grancanario, así como en las islas de mayor relieve del archipiélago, que pueden tener su continuidad a lo largo de la semana, siempre con la cautela propia de las predicciones a mayor plazo.