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Guía se toma su buchito de café

Un empresario cultiva 6.000 plantas que producen 3.000 kilos al año bajo la marca ‘Lupita’

Guía se toma su buchito de café

Guía se toma su buchito de café

La tradición habla de que Agaete es el productor de café de Gran Canaria y del sur de Europa. Sin embargo, Guía no quiere quedarse atrás. Bajo la marca Café Lupita, el empresario agrícola Óliver Reyes ha entrado en las estanterías de tiendas de productos gastronómicos de la tierra y gourmet. Junto a sus fincas de plataneras cultiva cerca de 6.000 plantas, que producen casi 3.000 kilos de café al año. Es una nueva muestra de que el sector da pasos firmes para su diversificación.

Los primeros frutos maduros comienzan a sobresalir por su color rojo intenso. En un mes se espera que ya pueda realizarse la gran recolección, antes de continuar con su proceso natural de secado y eliminación de la cáscara, y el posterior tueste, previos a su comercialización.

Los cafetos podrían estar en Agaete, donde su cultivo es una tradición con siglos de historia, como dejaron escrito viajeros e historiadores, y cuentan con un gran arraigo actual. Sin embargo, al igual que se cultiva de forma residual ahora en otros puntos de Gran Canaria, se pueden encontrar en fincas de los barrios de La Atalaya de Guía, en la zona de El Naranjo y en Llanos de Parra, todo ello a un paso del casco histórico de la localidad.

El café de Guía se entremezcla con las plataneras, que casi parecen sus hijos por las dimensiones de ambos, en una convivencia pacífica y que da muy buenos resultados, según Óliver Reyes, que señala que su café está hermanado con el que se produce en Agüimes, tanto en producción como en otros procesos, en una forma de colaboración que favorece su consolidación.

El origen del café Lupita hay que buscarlo en 2009, cuando uno de los agricultores que trabajaba para la familia, de origen colombiano, les animó a introducir nuevos cultivos como el que él había trabajado en su tierra natal. Ese mismo año fueron a Colombia para descubrir algunos de sus secretos, y poderlos poner en funcionamiento. De allí trajeron semillas de la variedad Caturra y burbon, con el que pusieron en marcha un semillero, que sería el germen de las actuales plantaciones. Aunque al principio se hablaba de experimentar con un ‘cachito’ de terreno y saber si era rentable, lo cierto es que terminaron plantando 3.000 matos.

La primera gran cosecha llegaría cuatro años después, ya que durante su crecimiento sufrió una época de vientos, que hizo que algunos tardaran en sacar frutos más tiempo más de lo habitual.

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Plantación de café de la finca El Calvario, en Guía

Hace cinco años salieron al mercado. Y ahora se puede encontrar en el Aeropuerto de Gran Canaria, en tiendas especializadas de productos gastronómicos y tipo gourmet de la Isla.

Sin embargo, lo curioso es que la mayor parte se lo lleva para la península la centenaria marca Licor 43, que lo emplea para la producción de una bebida con saber a café, y de Canarias.

La histórica empresa española habla en su cartera de productos que “el exclusivo café de Canarias es verdaderamente excepcional, con ricos matices de sabor, como chocolate y frutos secos, que combinan de maravilla con la vainilla, los ingredientes botánicos y los cítricos de Licor 43. Juntos crean el sublime e innovador sabor de Licor 43 Baristo”. Y hace mención “al mundo del café”: “A principios del siglo pasado en Gran Canaria, la gente cultivaba plantas de café en el jardín para poder ofrecer a sus invitados algo muy especial: una taza de su propio café después de la comida. Hoy en día, los amantes de Licor 43 Baristo pueden sorprender a sus invitados...”, además de mencionar a Agaete.

“Cada café tiene un sabor diferente, depende mucho de la humedad y del proceso, por lo que no podría decir en que se diferencia del de Agaete o de otros”, señala Óliver Reyes.

El próximo proyecto es comenzar a cultivarlo en Juncalillo de Gáldar, en una zona más elevada y fría, tratando de buscar semejanza con las grandes explotaciones sudamericanas.

En estos momentos cultivan cerca de 6.000 plantas, que dan una producción de casi 3.000 kilos de café al año, y cada una de ellas consume unos ocho litros de agua cada día en su riego por goteo, cuando la platanera requiere entre 18 y 20 libros. Y se transforma con su propio equipamiento localizada en su finca de El Calvario, de la Atalaya. Bajo la marca Lupita se ofrece la variedad arábica, de tueste natural, y cultivada en Guía y Agüimes.

El nombre de la abuela

El problema del cultivo del café es que se pierde cerca del 80 por ciento. Es decir, por cada 10 kilos que se recogen se queda en unos 2 kilos de auténtico café. El resto se pierde con la pulpa, el trillado y a la hora de tostarlo. Esto hace que tenga unos precios elevados, aunque dure su consumo es largo en el tiempo. Pero, en este caso, puede llevar el lema de su consumo de producto cercano (kilómetros cero), porque es de la tierra.

El café se entremezcla con las plataneras, que abarcan 14 fanegadas en conjunto, con casi 14.000 plataneras en distintas fincas del empresario agrícola. El café podría abarcar más tierra, pero las subvenciones al plátano impiden que las que reciben ayudas puedan compartir cultivo.

Y aunque pueda parecer un guiño al café sudamericano, la denominación de Lupita que le da nombre al café procede de la abuela de Óliver Reyes, que falleció justo cuando empezaron a estudiar su cultivo en 2009.

Guía se toma su buchito de café

La bolsa de 250 gramos con la que se comercializa es un homenaje en su presentación, junto a su imagen subida a un caballo: “Sirva este fino café como homenaje a Guadalupe Sosa, Lupita, 4 de junio de 1926”. Y se añade: “A Guadalupe Sosa, Lupita, una mujer humilde, alegre, trabajadora y luchadora que nació y se crió en el barrio de La Atalaya (Guía), donde la conocían como ‘Lupita la de la tienda’. Aquí, junto a su marido, luchó y trabajó para procurarles un futuro mejor a sus siete hijos. Hoy, tres de sus nietos la recuerdan compartiendo, como ella hacía con quien llegara su casa, un buchito de café”.Óliver Reyes, muestra una de las bolsas con las que se comercializa el café que se obtiene en Guía y que homenajea con su denominación a su abuela Lupita, junto a la maquinaria de la que dispone en su finca de El Calvario, en La Atalaya, lista para su proceso. Debajo, el agricultor muestra los primeros frutos maduros, en un cultivo que se entremezcla con las grandes plataneras. |

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