El Cabildo de Gran Canaria y representantes de los cazadores en el Consejo Insular de Caza liberaron, tras seis semanas de recuperación en el Centro de Fauna Silvestre, a la aguililla que sufrió un perdigonazo el primer día de cacería con escopeta en una suelta cargada de simbolismo, pues condenaron estos actos vandálicos que no tienen nada que ver con la práctica responsable de la caza, mensaje que alzó el vuelo desde la finca de Osorio junto a la rapaz.

A pesar de que se producen disfunciones en cuanto al cumplimiento de la normativa, se habilitó un operativo especial de los agentes de Medio Ambiente del Cabildo y la Guardia Civil, y se recibieron decenas de llamadas de vecinos quejándose de la invasión de sus propiedades, la petición fue no demonizar a los cazadores, ya que se trata de una minoría que hace daño, pero la mayoría ama la naturaleza y respeta las normas.

De hecho muchos de los que protagonizan estos capítulos son los denominados furtivos”, es decir, personas que carecen de licencia pero cuyo incivismo extiende un manto de mala imagen sobre el colectivo, apuntó la consejera de Medio Ambiente, Inés Jiménez.

Liberada un aguililla, recuperada de un perdigonazo

En esta misma línea, el presidente de la Federación Insular de Caza, Eulogio Lantigua, subrayó que este colectivo condena cualquier infracción de la normativa que regula la cacería y aseguró que episodios como el de la aguililla herida por un perdigón quebrantan el espíritu de la caza, son raros y están protagonizados por un reducido número de desaprensivos.

Además, los cazadores refrendaron su firme voluntad de colaborar en todo momento con el Cabildo de Gran Canaria en las labores de protección del medio natural y de las especies protegidas de la isla, como subrayaron tanto Lantigua como los representantes de las sociedades de cazadores de Gran Canaria y La Aldea, Rodolfo Falcón y Óliver Polo. 

La aguililla que justificó la cita volvió por su parte a proyectar sus reconocibles reclamos, que a veces se confunden con maullidos, tras un complejo tratamiento que consistió en la colocación de la fijación intramedular para mantener unidas las dos partes del húmero de la aguililla que el perdigón partió en dos, hasta que finalmente las radiografías revelaron que el hueso formó callo y pegó después de tres semanas.

La rapaz permaneció otras tres semanas en un jaulón de vuelo hasta su liberación, convertida en un testimonio contra el vandalismo y a favor del cuidado de los valores naturales de Gran Canaria.