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Moya

Moya emprende una campaña de fumigación por una plaga de moscas

El Ayuntamiento sitúa el foco en una finca con estiércol de gallina cercana al centro histórico

Moya emprende una campaña de fumigación por una plaga de moscas

El Ayuntamiento de Moya ha iniciado desde hace una semana una intensa campaña de desinfección en el centro histórico de la villa para combatir una plaga de moscas, cuyo origen se encuentra en un terreno situado en los aledaños del polideportivo municipal y que está suponiendo un quebradero de cabeza para los vecinos.

Según explica el propio Consistorio, los terrenos presentan restos de estiércol de gallina, lo que “sumado a la humedad provocada por las recientes lluvias ha propiciado la aparición de la plaga”.

Por este motivo se ha hecho con los servicios de una empresa especializada que además de fumigar con larvicidas en el propio foco, llevan días también realizando estas tareas con insecticidas por las calles del pueblo, especialmente en el casco urbano.

Raúl Afonso, alcalde de la localidad, no se anda con rodeos. “Hay un montón de moscas, unos días más que otros, y la empresa que hemos contratado sigue poniendo repelentes en lugares públicos e insecticidas en los interiores”.

Según explica, y tal como la empresa especializada le ha comunicado, “el problema radica fundamentalmente en las buenas condiciones de humedad y temperatura que suponen para los huevos y larvas de los insectos, ya que en una situación normal suele eclosionar un cinco o diez por ciento de las puestas, y en estos momentos ya superan el 50 por ciento del total, de ahí la gran cantidad de insectos” en un hecho que también ha afectado a otros municipios, como Gáldar, Guía o Telde.

Una empresa especializada lleva días aplicando larvicidas e insecticidas

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A esto se suma las dificultades que impone la actual situación sanitaria, que también afecta a la forma de combatir la plaga. Como ocurre en el centro de salud de la localidad, “ya que cuando se efectúan las fumigaciones hay que mantener las salas cerradas duramente al menos dos horas”. Según puntualizaba en el día de ayer se iba a actuar en concreto en las zona de urgencias, “porque la verdad es que supone una exageración en algunos puntos”. Esto en una dependencias sanitarias en la que es fundamental para luchar contra el virus el mantener las ventanas y las puertas abiertas para airear sus interiores, “con la consecuente entrada de más insectos”.

En los barrios, afirma Raúl Afonso, afecta algo menos, pero en el centro, y a pesar de que la empresa ya ha aplicado larvicidas en la finca donde se localiza el foco en tres ocasiones, persiste la presencia de los insectos hasta el punto que “ya se han agotado el flis y las tiras” con pegamento que se utilizan para atraparlos, “e incluso los aparatos que tenemos en los edificios públicos dan hasta olor a carne quemada”.

Para los residentes en Moya también es “lo nunca visto”, como asegura un señor de edad, mientras que los vehículos se llenan de moscas apenas se quedan abiertas sus puertas, porque es precisamente en los interiores, como en las casas, donde de su presencia se hace según días, “insoportable”, y que incluso llegan a colarse en las cafeteras.

Donde también echan flis a mansalva es en las redes sociales que se hacen eco de la campaña de fumigación de Moya y en la que llegan a solicitar que se aplique “desde la costa a Fontanales”, destacando la presencia de insectos en puntos como en Santa Cristina, Cabo Verde, El Palmital, El Frontón, Carretería o Trujillo, y a la que también responden personas de otros municipios que relatan problemas similares vividos desde el pasado mes de julio en prácticamente en todos los puntos de Gran Canaria, especialmente en aquellos con mayores explotaciones agrícolas.

Tratamiento de los residuos

Son testimonios que se quejan de la presencia de miles de insectos en Higuera Canaria, en el municipio de Telde, en Firgas, en el centro urbano de Santa María de Guía, o en el barrio aruquense de El Trapiche.

Las buenas condiciones ambientales disparan la eclosión de larvas

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Además, a lo largo de los últimos meses se han sucedido las denuncias ciudadanas, algunas tildando las plagas de “bíblicas”, como la vivida en Tafira a principios de julio, que también se achacaba al tratamiento del estiércol en las fincas, y que en su momento el área de Salud Pública y de Agricultura del Ayuntamiento de Las Palmas remitía del problema al Gobierno de Canarias por transcender a las competencias municipales.

También el portavoz popular en la oposición en el Cabildo, Marco Aurelio Pérez, denunciaba hace cinco meses el “incumplimiento” de la Corporación insular en la búsqueda de una solución para el tratamiento previo de estos residuos animales, y la correcta aplicación del estiércol en las fincas.

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