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Condenado a cuatro años de cárcel por abusar de una niña en una piscina

El procesado tocó los genitales de la menor en dos ocasiones mientras se bañaban

Juzgados de Las Palmas de Gran Canaria

Juzgados de Las Palmas de Gran Canaria

La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Las Palmas ha impuesto una suma de cuatro años de cárcel por dos delitos de abuso sexual a un vecino del municipio de Santa Lucía de Tirajana. El acusado tocó los genitales de una niña mientras se bañaban juntos en una piscina comunitaria de unos apartamentos de San Bartolomé de Tirajana en los veranos del 2015 y el 2016.

La menor, que tenía 11 años en el momento que transcurrieron los hechos, pasaba los veranos en el apartamento de su tío y conocía al procesado al ser este el padre de una de sus amigas. Según las declaraciones de la víctima durante el juicio, el primer abuso se efectuó hace cinco años; se encontraba dentro del agua cuando el condenado le tocó de forma superficial las partes íntimas. Por otro lado, del segundo detalló que además de tocarle la zona por encima del bañador, también introdujo la mano por dentro y llegó a introducirle los dedos durante un corto periodo de tiempo.

La víctima, que pasaba el verano en un apartamento en el Sur, apenas tenía 11 años

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La joven detalló que en ambas ocasiones salió de la piscina tras producirse estos actos, indicando que se sintió muy incómoda. La segunda vez, el adulto le pidió que no se fuese, ya que “estamos bien”. Por otro lado, el pariente de la menor, hermano del padre, expresó que llegó un punto en que comprobó que tenía mucha fijación por la niña y que se acercaba mucho a ella cuando estaba jugando en el agua. Por otro lado, confesó que en una ocasión la pequeña subió al apartamento muy nerviosa, manifestando que no quería ir a la piscina.

La madre de la niña confesó que su hija le dijo que tenía que contarle algo y le pidió que se sentase en la cama. Cuando le relató parte de los hechos, no en su totalidad, la mujer confesó que se volvió loca y su marido relató que la encontró llorando cuando llegó a casa. Su hija, según explica el padre, le contó además que no sólo se habían producido abusos en la piscina sino también una noche que se quedó a dormir en el domicilio del denunciado, aunque la víctima negó este hecho durante el juicio.

El fiscal pedía ocho años por unos hechos sucedidos en los veranos de 2015 y 2016 

Por otro lado, los testigos de la defensa -la esposa y la hija del acusado- testificaron que los días que se efectuaron los abusos, él no se había metido en la piscina porque es “muy friolero”. Los jueces han concluido que estos testimonios no son convincentes porque no se realizaron de forma espontánea y siguieron todos un mismo esquema, mientras que las declaraciones de la víctima están avaladas por los peritos judiciales y poseían mucha lógica desde el momento de la denuncia hasta ahora.

El Tribunal finalmente rebajó la pena de ocho años que solicitaba el fiscal por el primer delito, en el que se esclarecía que habían penetrado con los dedos a la niña, a dos años porque no se pudieron comprobar los hechos. Asimismo, el siguiente abuso también ha sido condenado con otros dos años, sumando una pena total de cuatro años de prisión. La sentencia ha inhabilitado al hombre para ocupar cualquier profesión que conlleve contacto regular con menores por un tiempo de cinco años, así como se ha prohibido que se aproxime a menos de 500 metros de la víctima.

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