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La Provincia - Diario de Las Palmas

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A Margarita, desde el recuerdo de Elías

Sepelio de tres de los miembros de la familia García Bolaños, este pasado sábado, en Artenara.. Andrés Cruz

Es difícil sustraerse al doloroso impacto causado por el fallecimiento en fatídico accidente de cuatro personas de la misma familia vinculadas al pequeño pueblo de Artenara.

Y en este momento, en que me dispongo a pergeñar unas notas sobre este siniestro que ya está en la historia del municipio, se amontonan los recuerdos de una entrañable y laboriosa familia que vive día a día el pulso de la localidad.

El estilo expresivo que se me presenta es del género epistolar, como si se tratara de una carta dirigida a Margarita, la abuela inconsolable que llora su dolor en su casa que mira al Barranco Grande, a los Roques sagrados y al horizonte más allá de las estrellas.

Por eso, querida Margarita, creo que estas humildes palabras poco te servirán de consuelo. Sin embargo, lo que ahora todos los habitantes de Artenara ponemos a tu lado para que te sirvan de agasajo son los valores sociales y humanos que tú y tu marido, el recordado Elías, forjaron a lo largo de la vida.

En la historia de nuestro pueblo, concretamente en el libro relativo a la actividad económica, está plasmada para siempre la biografía de quien fuera el patriarca familiar Elías Bolaños.

Aquí podemos comprobar al muchacho que con menos de quince años inicia su actividad mercantil en el cauce del barranco, en el punto conocido como La Charca, y, camino abajo, llega a La Aldea de San Nicolás a negociar con frutas y mercaderías artesanales.

Luego, se instala en el Roque, ese barrio de Tejeda que, en sus cuevas- santuario, las llamadas Cuevas del Rey, dio cobijo de autoridad a los indígenas isleños.

La prosperidad de su venta ambulante lo lleva a contraer matrimonio contigo, nacida en el propio Roque, y a establecerse de inmediato en el casco de Artenara. Su intuición para los negocios, y mirando a su entorno, ve que los vecinos de todos estos barrios cumbreros, en lugar de dormir en colchonetas rellenas de crin o de pinocha, pueden beneficiarse de la comodidad de los colchones modernos, así como de cocinas de gas, aparatos de radio, de televisión y neveras. Aquí no prima la especulación. La confianza en los clientes se traduce en decirles: “ya me lo irá pagando”.

Casi sin darse cuenta, Elías llevó a estos recónditos caseríos la calidad de vida que empezaba a emerger en la isla a mediados de la década de los años sesenta del siglo pasado, a pesar de los ímprobos trabajos que implica el medio rural.

Del matrimonio nacieron tus hijos que llevan en sus genes el espíritu de superación en la emprendeduría, en la formación profesional y en el ámbito administrativo.

A la vista está el dinamismo de una parte del tejido empresarial del pueblo: primero la tienda-bar, que fue referente de sociabilidad; el restaurante La Esquina; la gasolinera local; la quesería Las Lajas, con el beneplácito de la Reserva de la Biosfera.

Detrás de todo ello, en un discreto plano maternal, estás tú, infundando valores humanos, a la vez que el respeto al trabajo bien hecho.

En estos momentos, en que el dolor rompe los corazones de todos los que estamos alrededor de tu familia, creo que esta labor en beneficio de Artenara y de la calidad de vida de sus gentes, puedes lucirla con orgullo. Y que el paso por la vida de tu familia, creada y crecida desde la nada, es un espejo en el que podemos mirarnos quienes llevamos estos paisajes cumbreros en nuestro sentimiento.

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