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El otoño de las ranas felices

Las medianías de Gran Canaria lucen ya un manto verde tras las lluvias de diciembre y el campo disfruta de una explosión de vida animal junto a los estanques

Ganado ovino en Mesas Lomo El Palo, en los altos de Gáldar.

Ganado ovino en Mesas Lomo El Palo, en los altos de Gáldar.

Los efectos de las lluvias que a principio de este mes de diciembre regaron las zonas de medianías del norte de Gran Canaria, así como la cuenca de Las Tirajanas, en la vertiente sur de la isla, ya empiezan a notarse en los campos. Las estampas de un paisaje otoñal seco han dado paso este invierno a un intenso manto verde que cubre gran parte del norte de la Isla y que ha provocado una explosión de vida animal en los entornos donde se han acumulado las precipitaciones.

Las lluvias del final del otoño y la proliferación de espacios húmedos han traído consigo la reaparición de una importante cantidad de ranas en los entornos de los estanques que conservan ahora unos metros cúbicos de agua, así como una gran riqueza ornitológica de especies de aves como la gallineta, el tarro canelo, el archibebe, el martinete o la garza real. Y del agua no solo se benefician esos animales; también lo hacen los ganados de vacas, cabras y ovejas, que para alegría de ganaderos y agricultores ahora disponen de pastos naturales para alimentarse, lo que se traducirá en carnes y leches de mayor calidad.

Las perturbaciones atlánticas registradas entre finales de noviembre y principios de diciembre han beneficiado a la cara norte de la Isla. Si bien es cierto que en esta vertiente, entre Parque Natural de Tamadaba y San Mateo, el agua caída no ha sido significativa como para correr por los barrancos como en la zona sur, sí que lo ha sido para llenar estanques y hacer rebrotar los terrenos. Las precipitaciones finas y mansas, sin grandes aguaceros y aunque en poca cantidad han dejado a las medianías bien servidas.

El otoño de las ranas felices

La llegada de las lluvias ha ocasionado que se creen de forma natural bebederos para las aves y eso ha tenido sus consecuencias. “La cantidad de pájaros que acudían en masa a un bebedero ahora no se ve porque se han repartido”, explica Manolo Cardona, veterano montañero, “ahora hay agua casi en cualquier sitio”.

La explosión de la fauna llega acompañada por el crecimiento de la flora y el nacimiento de especies como los hongos, pero el recién estrenado manto verde en las zonas altas de Gran Canaria está dejando tal cantidad de hierba que impide a los recolectores ver las setas. Ahora apenas quedan algunos ejemplares sueltos en distintas zonas de la isla, pero hace unas semanas la naturaleza hizo las delicias de los consumidores de este producto.

Relata Cardona que desde hace poco ha constatado un fenómeno nuevo en relación a la recogida de las setas: la recolección masiva. “Hay restaurantes que pagan a personas para que cosechen y les acerquen las setas; en mi vida jamás había visto tal cantidad de setas comestibles como la que vi hace mes y medio en los altos del municipio de Valleseco, pero en dos días desapareció”. Y calcula que había entre dos y tres toneladas de este hongo. “En Gran Canaria no se venden apenas, pero eso no quita que haya una recolección comercial”, apunta.

Todos los beneficios que han dejado las lluvias de las últimas semanas traerá a los asmáticos de cabeza durante la próxima primavera, cuando comience la floración de toda la masa verde que ha explotado ahora y cargue el aire de pólenes. No obstante, las mascarillas que tantas molestias causan a la población en la protección contra el coronavirus será la que beneficie a los asmáticos y alérgicos a partir del mes de abril y los saque de más de un apuro.

A lo largo y ancho de la geografía insular se observa ya el crecimiento de una gran cantidad de especies vegetales, como los almendreros en las zonas altas. Ya empiezan a desarrollarse a la espera de florecer entre los meses de enero y febrero. En las áreas más bajas, por debajo de los 400 metros de altura sobre el nivel del mar, ha empezado a aparecer ya el rabo de gato, una de las plantas invasoras más perjudiciales para la isla, pero que como ventaja trae consigo a especies como conejos y lagartos hasta lugares donde antes no se veían.

El otoño de las ranas felices

Agricultura y ganadería

El agua que ha caído en las zonas altas de municipios como Guía, Gáldar o Moya ha sido también bien recibida por los ganaderos, por la producción natural de los pastos frente ala aportación de forraje importado, y los agricultores al ahorrar costes.

En estas zonas, más frescas, los pastos todavía están naciendo pero esta alimentación traerá importantes beneficios, como un aumento en la calidad de los quesos y de la carne de los ganados. “Las plantas tienen más semillas y mas grasa; ahora cambiará el sabor de los quesos al disponer los animales de una alimentación basada en la hierba fresca”, explica Isidoro Jiménez, maestro quesero, “y también cambiará el color porque la hierba tiene caroteno, lo que aportará una tonalidad amarilla a los quesos”. “Los animales van a ser ahora mucho más felices y eso se traducirá en la obtención de productos de mayor calidad”, apunta. Jiménez.

Explica el maestro que además con las temperaturas medias de estos días, más calurosas, aumentará también la producción de leche, así que conllevará no solo un aumento de la calidad de los quesos sino también de la cantidad de productos que se obtendrá. “La imagen del campo ha mejorado mucho, ahora es una enorme alegría subir a las zonas altas después de años de sequía”, reconoce.

Ese mismo verde que alegra a Isidoro Jiménez satisface también a Teodoro Santiago. Agricultor guiense, es propietario de un suelo de 40 fanegadas de tierra que tiene cultivada en Santa Cristina, en los altos del municipio. Allí planta más de una decena de hortalizas y verduras, entre ellas acelgas, espinacas, cilantro, perejil, hierba huerto o brécol.

Para él estas lluvias han sido una bendición. “Tengo un pluviómetro para medir el agua y ya vamos por 200 litros”, dice. Recibe el agua con alegría porque había “pasado una época de sequía dura y una situación difícil”. “Fue fabuloso ver como ha llovido durante 25 días seguidos”.

Eso le permite a Teodoro Santiago ahorrar costes, aunque aún no los ha cuantificado. “La lluvia ha sido importante y eso lo nota el bolsillo”, agrega. Por delante solo espera la llegada de más lluvias que dejen un campo húmedo y apoye al sector primario.

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