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El Sureste lidera el crecimiento de la población en los últimos diez años

Los tres municipios, con Santa Lucía a la cabeza, crecen más que Telde, la capital y el Norte

Varios ciudananos observan los artículos de un puesto de artesanía en la Feria de Navidad, el pasado domingo, en la avenida de Canarias, en Vecindario.

Varios ciudananos observan los artículos de un puesto de artesanía en la Feria de Navidad, el pasado domingo, en la avenida de Canarias, en Vecindario. Andrés Cruz

La comarca del Sureste de Gran Canaria, formada por los municipios Agüimes, Ingenio y Santa Lucía de Tirajana, ha registrado con el paso de los últimos diez años un aumento de la población de 14.292 personas, ya que en el 2010 eran 125.860 habitantes y cerró 2020 con 140.152, según los datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El municipio de Santa Lucía de Tirajana terminó 2020 con 75.876 habitantes (74.602 sumaba al final del año anterior). Agüimes tenía registrados a 32.209 vecinos (31.914 en 2019) y, por su parte, Ingenio pasó de 31.694 residentes a 32.067.

El aumento poblacional de esta envergadura en la última década sólo ha ocurrido en el Sureste de la Isla, como se concluye tras las comparaciones de los datos del INE con otros municipios.

Las Palmas de Gran Canaria ha perdido en los últimos diez años 2.085 residentes, ya que en 2010 eran 383.308 y en 2020 sumaban 381.223. En cambio, Telde aumentó con el paso de esa década, pero sólo 1.891. En 2010 logró los 100.900 residentes, para quedar en 102.791.

Respecto al Norte de la Isla, sus números están bastante lejos del crecimiento en el Sureste en los citados diez años. Arucas creció 1.589 habitantes (de 36.745 a 38.334). Luego, Gáldar y Santa María de Guía han perdido: el primero 103 residentes (de 24.473 a 24.370) y el segundo 409 personas (de 14.306 a 13.897). Respecto a San Bartolomé de Tirajana también perdió habitantes registrados en el censo, 109, en la última década.

Respecto a la situación de números en Gran Canaria, la población aumentó en 4.290 personas en 2020 respecto al año anterior al ser 855.521 los censados, según los datos del INE. Al comprobar cuál era la población en las décadas anteriores, constó que ganó en diez años 9.845 al ser el número de habitantes de 845.676 en 2010. Al indagar más en el tiempo, se verificó que la población insular creció en 114.360 habitantes, ya que en 2000 eran 741.161 y en 2020 sumaban 855.521.

Integración y apertura

El sacerdote Jesús Vega ha conocido muy bien los cambios poblacionales en el Sureste, ya que fue el párroco durante diez años de las iglesias de San José Obrero, en Cruce de Arinaga, y de Nuestra Señora del Pino, en Playa de Arinaga, ambas en Agüimes. En la actualidad, es el párroco desde hace dos años de la iglesia Nuestra Señora de la Candelaria y del Santo Cristo, en la villa de Ingenio.

“Que el Sureste haya crecido creo que es un motivo para alegrarnos. Si mucha gente de otros municipios, islas, de la Península o del extranjero eligen nuestros tres municipios es porque encuentran algo positivo, recursos que no tenían en sus lugares de origen, más facilidad para trabajar, acogida, colegios y transporte. Seguro que la mayor parte del crecimiento se debe a eso”, manifestó Jesús Vega, quien entendió que otro factor es “la tranquilidad con la que se vive aquí”.

El sacerdote consideró que “muchas familias latinoamericanas se integran fácilmente con nuestra población, como he sido testigo. Además, muchos participan en los coros parroquiales o son catequistas”. “Desde la Iglesia católica vemos como una riqueza la presencia de personas de cualquier lugar del mundo. Precisamente ser católico significa estar abiertos a lo universal. La fe no sabe de fronteras ni de ideologías”, explicó el párroco.

Vega añadió que “nuestra población en la comarca ha envejecido y es necesario que se renueve”.

Apuntó que “hace dos años casé en Cruce de Arinaga a una pareja, él italiano y ella argentina. Hace unos meses bauticé en Ingenio al hijo de ambos. Sé que se sienten canarios al cien por cien”.

Por su parte, Juan Cansio García, de 70 años y vecino de Doctoral, en Santa Lucia de Tirajana, fue concejal del primer gobierno municipal en la Democracia, a partir de 1979, hasta 1992, en el Ayuntamiento de Santa Lucía de Tirajana. Además de concejal también fue funcionario de Correos.

“Pienso que esta comarca tiene tanta población porque es estratégica, y tiene todo cerca, el sur, el aeropuerto y Arinaga. Siempre se ha vivido bien, con alcaldes que han sido buenos gestores municipales. Luego estuvo el boom de la construcción, especialmente entre los años 90 y 2000, y aquí viven muchos en alquiler”, recordó el exconcejal.

Sobre las nacionalidades, recordó que “en el municipio de Santa Lucía hay más de cien distintas. La población extranjera mayor en números es la de los marroquíes; seguidos por los cubanos; y en tercer lugar italianos y rumanos, y a estos últimos se les nota menos pero hay muchos. Los italianos argumentan que se pagan menos impuestos que es su país y otros de Europa”.

A su juicio, los problemas existentes son: “la gran cantidad de okupas en edificios y viviendas; y el desempleo. Hay muchas que están pagando sus hipotecas y lo tienen difícil”.

Paqui Domínguez vive en Playa de Arinaga, fue edil del Ayuntamiento de Aguimes (1991-2007) y diputada en el Parlamento canario (2003-2007), además de haber sido maestra. “En relación al lugar de procedencia, no hay que crear fantasmas o miedos. Muchos extranjeros vinieron aquí a buscar trabajo y viven de forma honesta en el lugar que le ha acogido”.

“Trabajé como profesora en el CEIP Tinguaro. Teníamos alumnos de 40 nacionalidades distintas. Había buena convivencia, además de tolerancia y riqueza cultural”, recordó.

En su opinión, “se ha dejado de ser el triángulo de la miseria, porque lo era en los años 60 ya que faltaba casi de todo, como agua o luz, gracias a la unión de esfuerzos y de los tres municipios en una comarca. Los tres Ayuntamientos se han preocupado por las personas y por el bienestar. Es verdad que hay asuntos por resolver”.

En El Burrero, en Ingenio, reside Alejandro Vega, de 28 años, que trabaja como administrativo. “El Sureste es céntrico, y vives entre el Sur y la capital. Es cierto que aquí hace falta más trabajo, pero tenemos ocio y tranquilidad”, declaró. Para este joven “es enriquecedor” que haya habitantes de tantas nacionalidades y razas distintas. “Tengo muchos amigos colombianos y de otras nacionalidades, y para mí es enriquecedor y es muy positivo”, aseguró.

Nieves Hernández Guedes, de 51 años, encargada de restaurante y residente de Los Corralillos, en Agüimes, centra su preocupación en el “salto negativo” por haber muchos fallecimientos y menos nacimientos. “Los Servicios Sociales de Agüimes funcionan muy bien. No hay pobreza, pero hay casos de familias que rayan la pobreza en Los Corralillos y Playa de Arinaga”.

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