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Escritora

Coralia Quintana: “Mi novela es ficción con anécdotas reales que me contó mi madre ”

La escritora guiense Coralia Quintana. | | LP/DLP

La escritora guiense Coralia Quintana. | | LP/DLP

La escritora guiense, Coralia Quintana, refleja en su libro ‘Hijas de la bruma’ la dura vida de una mujer de medianías en la isla de Gran Canaria durante el final de la Guerra Civil y la posguerra. La escritora, que ejerce como fisioterapeuta en el Hospital Negrín, publicó esta obra a principios de octubre en la editorial Círculo Rojo. La novela quedó entre las más vendidas de la última Feria del Libro de Las Palmas que se celebró el pasado noviembre.

¿Se ha basado en algún personaje real para contar la historia?

Está basada, en parte, en la vida de mi madre y por eso contiene muchas anécdotas reales que le pasaron a ella, pero está novelado. El personaje es ficticio y la trama más importante es ficción, pero todo aparece hilvanado con anécdotas reales que ella me contó. Transcurre en las medianías de Gran Canaria, aunque el sitio real no se nombra para que cada cual interprete el sitio en el que ocurre todo realmente.

¿La vida en medianías fue muy diferente al resto de la Isla durante ese periodo de la Guerra Civil y la posguerra?

Sí, porque las labores del campo son muy distintas. Y porque la bruma está presente en esa zona de la isla. En el libro se utiliza la bruma como metáfora del momento en que están viviendo los personajes, un momento muy confuso en el que a las mujeres se las obliga a renunciar a sí mismas para crear una familia. Sólo se las orienta para el matrimonio y cumplir los deseos del hombre. En el libro aparece la Sección Femenina que tuvo una relevancia brutal en la educación de las niñas y en la novela se tratan todos esos temas desde el punto de vista de una niña campesina que ni siquiera ve el mar en la lejanía. Todo eso tiene un sentido metafórico. Es como una isla dentro de una isla.

Veo que hay algunas coincidencias con la novela Panza de burro de Andrea Abreu.

Me llama mucho la atención las similitudes que hay. Primero que las dos elegimos los fenómenos atmosféricos, ella panza de burro y yo bruma, para el título. Luego porque la novela de ella va de niñas y la mía de mujeres. Y hay una coincidencia anecdótica bastante curiosa y es que las protagonistas tienen los mismos apellidos. La de la novela de Andrea se llama Isora González Herrera y mi protagonista se llama Lucía González Herrera. Por otro lado, la acción de la novela de ella también es en un pueblo de medianías de Tenerife, en las faldas del Teide. Sin embargo, ella utiliza un estilo muy singular para reflejar la mentalidad de esas niñas nacidas en este siglo, mientras que yo utilizo expresiones canarias, pero la narrativa es como una novela normal y corriente.

Realmente las coincidencias son asombrosas. ¿Ninguna de las dos había leído o conocía el libro de la otra?

No, porque mi libro se terminó en realidad en 2018, pero no lo había publicado hasta ahora porque estaba esperando a un par de concursos a los que la presenté a ver los resultados.

¿Cómo es el transcurrir de la vida de la protagonista?

Empieza cuando ella tiene doce años y tiene que experimentar el reclutamiento de su padre y el parto de su madre. Cuando su padre regresa de la guerra hacemos un salto a 1950 cuando ella tiene 24 años y el resto de la historia se desarrolla en ese momento.

¿Cuál fue su propósito al escribir Hijas de la bruma?

Mi objetivo fue realizar un homenaje a todas las mujeres que crecieron durante la Guerra Civil y la dura posguerra, que vieron como todos sus anhelos se ahogaban en un mar de normas y convencionalismos, en pos de una sociedad que las consideraba trabajadoras sin sueldo e hijas de sus maridos, sin derechos propios y sin otro futuro que el matrimonio, la maternidad, la casa y la iglesia.

¿La definiría como una novela feminista?

Sí, es una novela histórica y femenina-feminista porque hablo de todo lo que tuvieron que sufrir las mujeres durante el franquismo. Ellas tenían el triple de trabajo. En un principio, los hombres asumían el trabajo del campo fuera de casa, pero es que las mujeres también tenían que ir al campo y luego encargarse de la casa y de la crianza de los niños. Y luego su trabajo no contaba para nada porque no cotizaban. Sobre todo, al principio del franquismo, las mujeres eran invisibles.

¿Y en esa coyuntura ella puede lograr sus objetivos?

La protagonista es una mujer rebelde en ese sentido. Ella tiene sus sueños antes de que viniera la guerra porque tiene contacto con una profesora peninsular. Una de las muchas que vinieron a principios de siglo y que cogieron aquí las plazas, las que llamaban las maestras nacionales. Ella le abre una ventana al mundo y no quiere renunciar a salir, progresar o estudiar. La historia es cómo se le complica un poco para hacerlo, pero ella, como es muy empecinada, quiere seguir luchando por sus sueños y ahí es donde se desarrolla toda la trama.

En pocas palabras, es el intento de la protagonista de conseguir ser ella misma.

Sí, y llevar a cabo lo que ella quiere y no lo que le viene impuesto por su sexo y su condición. Por eso, en mi página web, carolinaquintana.com, digo que se la dedico a todas aquellas mujeres que fueron nuestras abuelas y nuestras madres, que no pudieron elegir su vida y, a pesar de ello, nos enseñaron a elegir la nuestra.

¿Aparece la violencia de género? Entonces había una indefensión de las mujeres contra los maltratadores brutal.

En la novela se produce una violación. Tiene que ayudar a su hermana y ahí es donde está la trama más gorda y las consecuencias que le trae a ella y a la familia.

¿Cuándo comenzó su pasión por la escritura?

Realmente me he estrenado como escritora con este libro. Luego he estado haciendo más cosas como microrelatos o relatos, formándome. Pero realmente empecé a escribir a raíz de la novela. Siempre había querido escribir pero nunca lo había hecho. Y todo comenzó cuando mi madre enfermó y me vino la necesidad de contar cosas sobre su vida y en vez de hacer una biografía o algo así lo que me apeteció fue hacerlo en forma de novela. Empecé a documentarme y descubrí muchas más cosas de las que ella me había contado.

¿Qué fue lo que más le sorprendió?

El que las vidas de esas mujeres fueran muy difíciles. Y luego las limitaciones que sufrieron porque las ataron muy en corto. Mi madre vivió toda la posguerra, se crio con el franquismo. Pero este personaje nace un poco antes, ya tiene doce años cuando estalla la guerra.

¿Y por qué hizo ese cambio temporal?

Porque me interesaba hablar un poquito de eso. La tenía que colocar primero en un ambiente que la ayudara a tener sueños. La gente que nace en esas mismas circunstancias que ella y no conoce nada más pues no se plantea tener otra vida. Pero ella sí porque conoce cosas a través de los libros de su maestra que le abren otra realidad. Tuve que hacerlo así para que tuviera otro bagaje previo que luego justificase sus decisiones.

¿Tiene escritores de referencia que le hayan marcado de alguna manera?

Sí, considero que tengo un estilo parecido a Almudena Grandes, que me gusta mucho y que además ha escrito también sobre la guerra civil. Porque a mí las historias de la Guerra Civil me interesan mucho y las pequeñas historias novelables que produjo. Pero también los autores sudamericanos como Isabella Allende y Gabriel García Márquez.

¿Hay, por tanto, también algo de realismo mágico?

No se puede decir que la obra sea de ese estilo, pero sí tiene algunos detalles que son un poco fantásticos.

¿Lleva un control del número de ejemplares que ha vendido?

Sí, y para mí muy bien porque casi todo lo he vendido yo. He vendido unos 500 ejemplares en tres meses y ahora voy a encargar la cuarta edición que serán otros doscientos ejemplares. Y se está vendiendo también on line en grandes plataformas. Se puede comprar en Amazon y la mandan en impresión bajo demanda. Y de esa manera he vendido como otros 24 ejemplares más. El resto he sido yo misma moviéndolo en librerías y a nivel personal. Y en mi página web. En unos meses la pondré en e-book en Amazon.

¿No se puede adquirir en las librerías tradicionales?

No me interesan mucho porque ellas se quedan con un 25 %. por lo que sólo he puesto algunos en distintos municipios. No me sale muy rentable de momento.

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