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50 años de unión cristiana en el Sur

El Templo Ecuménico fue impulsado por el obispo Infantes Florido y construido por el conde Alejandro del Castillo | Acoge una decena de confesiones religiosas

El cardenal Johannes Willebrands, Alejandro del Castillo, su hijo Alejandro y el párroco Manuel Montesdeoca en 1971

El cardenal Johannes Willebrands, Alejandro del Castillo, su hijo Alejandro y el párroco Manuel Montesdeoca en 1971

“Una idea conductora de los pueblos. La idea va más allá del contexto de la nave; por tanto, ésta ha de estar abierta para ser refugio y oráculo de todos los creyentes. Nave e idea. Nave y realidad”. En estas notas explicativas que recoge el libro Manuel de la Peña Suárez, estructuralismo y experimentación en la arquitectura de los 60, el arquitecto madrileño, uno de los máximos representantes de la arquitectura moderna en las Islas dejó, en 1971, algunas de las ideas que imprimió en los planos del diseño del Templo Ecuménico El Salvador de Playa del Inglés: un templo humilde concebido para unir al cristianismo europeo. Y lo ha logrado durante medio siglo, pues el jueves 21 de enero la Diócesis de Canarias celebrará el 50 aniversario de un espacio que ha sabido acoger a las distintas confesiones religiosas cristianas históricas y que por entonces fue el primer templo ecuménico de España y uno de los primeros del continente europeo.

Los motivos que llevaron a la construcción del Templo Ecuménico en Playa del Inglés tuvieron su razón de ser en la falta de espacio que registraba la parroquia de San Fernando en los días de misa, dada la cantidad de residentes y visitantes extranjeros que, en un contexto de explosión turística de mediados de los 60, se acercaban a escuchar la palabra de Dios. En este escenario, el entonces obispo de Canarias, José Antonio Infantes Florido, consideró prioritario atender las necesidades religiosas de los turistas durante sus vacaciones, y propuso su construcción a Alejandro del Castillo, IX conde de la Vega Grande de Guadalupe. Vio la idea con tan buenos ojos que dispuso los terrenos, asumió el coste de la obra y cedió después el templo a la Diócesis.

50 años de unión cristiana en el Sur

Pero la edificación de este templo no es caprichosa, sino que vino precedida del Concilio Vaticano II, que inició el papa Juan XXIII en 1962 y culminó Pablo VI en 1965, y que generó una apertura de miras de la Iglesia Católica para con el resto de iglesias cristianas. Eso permitió la construcción de un templo donde en la actualidad tienen presencia, además del catolicismo, hasta una decena de comunidades cristianas no católicas como los luteranos de Finlandia y Alemania, la iglesia anglicana, los evangélicos ingleses o los evangélicos escandinavos. También tiene presencia allí la Congregación Marta y María, originaria de Guatemala.

La edificación arrancó el 1969 y terminó dos años después, en 1971, con una inauguración simbólica a la que asistió el cardenal Willebrands, entonces director del Secretariado para la Unión de los Cristianos, quien llegó a la isla en el marco de una reunión con el clero canario dentro de la Semana de la Oración por la Unidad, que se celebra del 18 al 25 de enero, y para visitar el templo en el que tendrían cabidas varias confesiones. “Es necesario dar ocasión a que todos los hombres expresen su fe y canten y adoren al Señor”, señaló a su llegada el cardenal, según reflejan las crónicas de LA PROVINCIA de enero de 1971, “la idea es muy bella y estoy muy satisfecho de que sea una ocasión como esta la que me permita desplazarme hasta aquí”.

Tras un paseo por el templo, también el obispo Infantes Florido alabó la obra de Manuel de la Peña y comenzó en su discurso a aludir al creciente boom turístico. “El catolicismo español comparte las inquietudes de Roma por el ecumenismo y se dispone a dar este paso importante en la pastoral de la Iglesia española”, relatan los textos periodísticos, “el turismo, fenómeno patente y de grandes proporciones en la vida canaria, cuenta pues con un templo, con esta ventana abierta a Dios, para que sus posibilidades no se reduzcan al bienestar material, sino que proporcione a todo visitante, junto con el clima envidiable y restaurador del agotamiento actual, la presencia vivificadora de Cristo”.

50 años de unión cristiana en el Sur

En 50 años han pasado por el templo miles de personas durante las distintas celebraciones semanales y este espacio de culto no solo ha cumplido una función religiosa para los extranjeros residentes en Gran Canaria y aquellos que pasan aquí sus vacaciones, sino que también se ha hecho un hueco en el mundo cultural al albergar exposiciones o conciertos.

Simbología

Desde 1971 el templo se ha convertido en uno de los edificios más emblemáticos del sur grancanario. Pero su construcción no fue tarea fácil. “Para el arquitecto fue una obra compleja porque tenía que pensar que no sería un templo al uso, como otras iglesias que construimos, sino un espacio que acogería distintas comunidades religiosas y debía tener un diseño neutro para que no se identificase con ninguna confesión concreta”, explica Ulises Medina, aparejador ya jubilado que trabajó en la obra junto a Manuel de la Peña, fallecido en 2008, “así que tuvo la idea de diseñar una nave invertida, una especie de barco al revés, que representa la nave de San Pedro”.

El Templo Ecuménico es un edificio cargado de simbolismo por la unión cristiana que representa, pero sin embargo desde el punto de vista constructivo fue una obra sencilla. “El edificio siempre me gustó mucho; nunca fue una obra rica, sino humilde, con materiales como la cal, pintura, algo de hierro, madera y hormigón, nada más”, rememora el aparejador a sus 87 años, “incluso el altar es una simple roca”.

En su diseño, el arquitecto Manuel de la Peña no dejó un hueco libre y cada espacio está cargado de simbolismo. Como bien recordó Ulises Medina, el edificio es una nave invertida que representa a la Iglesia que conduce a la plenitud del Reino. El templo atesora infinidad de elementos artísticos, como las vidrieras de Juan Antonio Giraldo: una de ellas en el retablo principal que representa a Cristo y otra en la capilla católica que alude a la Cena del Señor.

El artista tinerfeño José Abad también imprimió aquí su impronta con una verja de hierro que rodea el recinto del templo. Compuesta por innumerables tubos rotos de un órgano, simboliza la armonía rota de la Iglesia que espera el día de la Unidad. Otra pieza simbólica es el monolito del atrio, que representa la firmeza y profundidad de la fe en Cristo.

Vista exterior del Templo Ecuménico El Salvador de Playa del Inglés.

El templo expone además el óleo anónimo de Nuestra Señora de San Salvador, ubicado en la capilla, datado entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, y una roca de 11 toneladas como altar que representa a Cristo según lo definió San Pablo en su Primera epístola a los Corintios: la roca era Cristo. Por último, el sótano aguarda una cripta que fue concebida como mausoleo de la familia condal pero que no ha sido utilizada.

Tras la inauguración de 1971, el templo se amplió en dos ocasiones: la primera en 1973 para habilitar un salón de actos y dos dormitorios al lado de la nave, y la segunda en el año 1980 para diseñar un salón de actos mayor y un porche intermedio con la anterior construcción.

Medio siglo después, el edificio presenta algunas deficiencias y requiere de una intervención que permita reparar las grietas de la cubierta y las humedades que afectan a la estructura, además de corrosión en la verja por su cercanía al ambiente marino.

Al margen de estos pequeños desperfectos, el Templo Ecuménico El Salvador llega a 2021 convertido en un referente del ecumenismo en Europa. Y esta efeméride se celebrará el jueves con un acto institucional organizado por el rector del templo, Eloy Santiago, que reconocerá a las dos grandes figuras que hicieron posible su construcción: el obispo Infantes Florido y el conde Alejandro del Castillo, a quien se homenajeará con una plaza en el exterior para reconocer su contribución.

Al acto asistirán, explica el rector del templo, el obispo de la Diócesis de Canarias, José Mazuelos, Alejandro del Castillo, el presidente insular Antonio Morales, representantes municipales así como pastores y pastoras de las distintas confesiones religiosas que tienen presencia en el templo y cónsules de las comunidades más representativas como la alemana, la italiana, la finlandesa o la sueca. Participará también Pedro Franco, experto en patrimonio cultural.

Ante la imposibilidad de celebrar un acto mayor por las restricciones derivadas de la pandemia, el rector Eloy Santiago ha decidido alargar la celebración durante todo un año ya que a este acto inicial se sumarán conciertos, exposiciones de fotografías de la época y conferencias para dar a conocer un templo a veces desconocido para los canarios.

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