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La pasión del circo está más viva

El Circo Malabares San Borondón cumple 15 años con sus cursos e innumerables actividades | El confinamiento por el virus lo paró, pero ha cogido más fuerza

La pasión del circo está más viva

La pasión del circo está más viva

La sede principal del Circo Malabares San Borondón está en un terrero de lucha, acondicionado, de Casa Pastores, en Santa Lucía de Tirajana, donde nació hace quince años, tras haberlo cedido por la Corporación local. En las fotos, arriba, los dos fundadores de esta escuela circense, Gisele Chaulet, primera a la izquierda, y Octavio Falcón, segundo por la derecha; y sobre estas líneas, a la izquierda, el que fuera alumno y ahora es profesor, Nicolás Pérez; y a la derecha, la profesora Nuria Arbelo, con su especialidad, el aro aéreo. |“Siento mucha felicidad haciendo este trabajo, tanto como acróbata, sobre todo en mi especialidad, que es la tela aérea, como profesora. Siento una pasión por el circo y me siento realizada cuando un alumno o alumna aprende, se supera y está satisfecho. Me pasa también cuando veo la cara del público en el momento que haces piruetas. No tiene precio”. Así responde cómo se siente en su trabajo Gisele Chaulet, argentina de 38 años, de los que 20 lleva viviendo en Gran Canaria y dedicándose a este oficio.

Eso sí, Gisele Chaulet deja muy claro que para llegar al nivel al que ella ha llegado, como el resto de miembros del Circo Malabares San Borondón, hizo falta “mucho trabajo y entrenamiento diario”.

“Los alumnos o cualquiera de nosotros, los profesores, nos sentimos especiales cuando realizamos ejercicios que no hacen los demás, la gente de la calle, como llevar las piernas a la cabeza”, explica la acróbata, vecina de Cruce de Arinaga, en el municipio de Agüimes.

Gisele Chaulet y Octavio Falcón empezaron a practicar en público la acrobacia circense en un parque de Casa Pastores, en el término municipal de Santa Lucía de Tirajana, y empezaron a enseñar a unos niños. Era como un juego para los dos profesores y para los alumnos. Con el paso de los años fue creciendo la idea hasta la creación del Circo Malabares San Borondón hace ya quince años. Siguen trabajando en Casa Pastores, exactamente en un terrero de lucha que les cedió el Ayuntamiento, junto al colegio público.

Fue creciendo el trabajo, la experiencia, los pasacalles, las actuaciones y el número de alumnos que aprendía con los zancos, el aro aéreo, las bolas, el diábolo y la tela aérea, entre otros. Y ya forman parte de la Federación Española de Circo Socioeducativo.

La pasión del circo está más viva

Estos fundadores del Circo Malabares San Borondón pasaron a trabajar también en dos sedes en la capital grancanaria: en la Ciudad Deportiva Martín Freire; y otra en la calle Wenceslao Perdomo, en Guanarteme.

“Más de diez alumnos de nuestra escuela continúan la formación en otras del extranjero, como en Londres. Otros diez alumnos trabajan en la Isla, en hoteles y en espectáculos. Y otros muchos alumnos lo practican y realizan las acrobacias como afición”, relata Chaulet.

Octavio Falcón, grancanario de 45 años y residente en Pozo Izquierdo, en Santa Lucía de Tirajana, asegura que “nosotros aplicamos con rigor las medidas de seguridad relacionadas con el coronavirus y el distanciamiento, y entre los acróbatas evitamos el contacto”.

“Para mí también es una pasión el circo. Vivo de ésto, de los espectáculos y la docencia”, añade.

Este acróbata, que lleva 25 años en la profesión, indica que “notamos que la gente en general, los alumnos, están más animados y con ganas de aprender en este nuevo año 2021 y superando los miedos respecto al Covid-19. Mientras, entreno a diario con ejercicios de cardio y fuerza. El buen entrenamiento es un elemento muy importante para los profesionales”.

Además de los dos creadores de la escuela, Gisele y Octavio, también forman parte del profesorado y del equipo: Nuria Arbelo; Nicolás Pérez; David Albandoz; Alma Rodríguez; Cristina Cabrera; Cristina Cabrera; y Óscar Chaulet, técnico de sonido y luces.

Además de los cursos regulares desarrollados en alguna de las tres sedes, se llevan a cabo numerosas actividades: de acrobacia de suelo; clases de expresión corporal; circo para todos; visitas de colegios; encuentros; cursos de formación para profesores e instructores; campus de verano; cursos de verano; pasacalles; circo en familia; y espectáculos.

En relación a si se puede vivir de esta profesión, Gisele Chaulet afirma que “sí, aunque yo no pude los tres primeros años. A parte de trabajar y entrenar, es necesario tener también una visión empresarial y no quedarse sólo con la visión artística porque se trata de ofrecer y trabajar en muchas actividades distintas. A parte, estamos agradecidos de las subvenciones que nos llegan y del apoyo de las administraciones, como el Cabildo y los Ayuntamientos”.

La pasión del circo está más viva

Sobre cómo ha afectado la pandemia y el confinamiento de tres meses que se tuvo que realizar por el Covid-19 en Canarias, como en toda España, Chaulet confiesa que “nos vino muy mal económicamente por tener que cerrar y gastamos los ahorros al tener que parar. Sin embargo, nos ha valido para coger nuevas ideas y fuerzas. Abrimos una nueva sede, la de Guanarteme, Dimos clases y celebramos una gala on line”.

Los cursos se reactivaron en julio y agosto, para luego pararse en septiembre por la falta de alumnos, para volver a partir de octubre. Nuevos cursos de formación están en marcha. En julio está previsto hacer a lo grande una gala en el Teatro Víctor Jara, de Vecindario, con motivo del 15 cumpleaños de este circo. También tienen como ideas de futuro crear una sede en Telde y una Escuela Profesional del Circo.

Nuria Arbelo, nacida en Las Palmas de Gran Canaria hace 24 años, estudió Turismo en la universidad de LPGC. Sin embargo, decidió dedicarse a la acrobacia. “Comencé hace seis años como alumna con un curso de aro aéreo. Descubrí mi pasión y me formé para ser profesora. Mi especialidad son los aros aéreos”.

Por su parte, Nicolás Pérez, de 24 años, está especializado en acrobacias de suelo y aéreas. Nació en Uruguay y reside en la Isla desde hace 13 años. “Para hacer las acrobacias hay que estar preparado mental y físicamente cada día. Si no te sientes seguro, pues lo mejor es no hacerlo. En estos años no hubo nunca incidentes, pero hay que evitar el riesgo”, recomienda Nicolás Pérez, quien también considera necesario “seguir una dieta adecuada y entrenar dos veces cada día. Hago ejercicios de fuerza y de resistencia”.

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