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Entrevista

Raúl Afonso: “Las personas han vuelto a valorar el campo y el sector primario”

“No hemos apostado por proyectos potentes sino por políticas sociales y que todos los barrios estén cubiertos de las infraestructuras básicas necesarias”, sostiene el alcalde de Moya

El alcalde de Moya, Raúl Afonso.

El alcalde de Moya, Raúl Afonso.

El alcalde de Moya, Raúl Afonso, resume estos meses de pandemia en la tristeza vivida en una villa en silencio pero que se ha saldado, hasta el momento, con nota, ya que solo 39 moyenses se han visto contagiados, con apenas tres ingresos hospitalarios y ningún fallecido. Las repercusiones económicas son importantes, como se traduce en el incremento de las ayudas sociales, pero amortiguadas por la potencia del sector primario que atesora la localidad, a lo que se añade el nuevo atractivo que presenta el campo tras el confinamiento, lo que también ha disparado la demanda de fincas y viviendas en el pueblo. 

¿Cómo ha capeado Moya este casi un año de pandemia?

Bueno, ha sido un año muy complicado, triste y difícil. Pero gracias a los moyenses que en su gran mayoría han respetado las normas sanitarias, no nos ha afectado con gran dureza a día de hoy. No nos ha afectado tanto como a otros municipios, pero esto no quiere decir que debamos relajarnos y no hacer caso de las restricciones. Este bicho es dañino y por lo tanto hay que seguir las medidas dispuestas por otras administraciones para salir cuanto antes de la crisis. Ver esta villa tan alegre y humanitaria en silencio es triste, pero también supuso una cierta alegría ese silencio, porque suponía que los moyenses están cumpliendo. El municipio ha venido volviendo a la normalidad, que no es tal aún, pero sí que hemos ido buscando fórmulas para adaptarnos a los distintos niveles de la pandemia para que no estuviese siempre cerrado, porque a la economía también le va afectando. Ahora, con el nivel 3, hemos dispuestos carpas para los comerciantes, cerrado calles, y facilitando en la medida de lo posible todo lo que esté a nuestro alcance.

¿Qué incidencia ha tenido el covid en número de pacientes?

En la villa de Moya desde que empezó hasta ahora tenemos contados 39 casos, con tres ingresos, de los que tengamos conocimiento. Y que sepamos, de fallecidos, ninguno. Es cierto que había una persona muy grave pero ya está bien. Fue de los primeros que tuvimos, llegó a estar muy mal, y la casualidad que me lo tropecé este pasado fin de semana y me dio una alegría porque se encuentra estupendamente.

¿Y las repercusiones económicas?

Se está pasando mal. Es complicado saber el efecto total. Es verdad que aumentó el paro, en unas 300 personas, y hemos tenido que incrementar las ayudas sociales con un aumento de las partidas para alimentos, alquiler y otras ayudas de emergencia, lo que implica que evidentemente la gente está peor, pero afortunadamente no hay un solo ciudadano que no se le haya podido ayudar, salvo a a los que no cumplen los requisitos para ello. Tampoco descartamos aumentar estas prestaciones, porque se esperan tiempos más duros también.

¿Usted cree?

Es que se están incrementando las peticiones de esas ayudas, y creo que se podrían llegar a duplicar a final de año las partidas destinadas a política social. El aumento se ve mes a mes, quizá no en un gran número, pero sí. En las juntas de gobierno uno de los temas que más atención requieren son esas ayudas. En los últimos seis meses hemos destinado 70.000 euros en estos conceptos entre una cosa y otra, aproximadamente, porque quizá me quede corto.

El alcalde de Moya, en la plaza Tomás Morales de la villa.

Y dígame. ¿Observa usted una mayor querencia por vivir en el campo?

Moya fue uno de los primeros municipios en cambiar el vendo, por el busco. Desde hace muchos meses se reciben a diario, aunque ahora ya no tanto, llamadas de personas informándose por terrenos o viviendas, o solicitando información de si se puede fabricar, ampliar o mejorar. También en esas juntas de gobierno han tomado protagonismo los cambios de titularidad, y se han comprado muchas fincas. Creo que de lo malo, también tenemos que quedarnos con lo bueno, y es que las personan ha vuelto a valorar el campo y el sector primario. Si bien es verdad que muchos solo suben para los fines de semana.

Es decir que se nota un mayor meneo.

Y gente que te dice lo tanto que se arrepienten por no haberse puesto de acuerdo en sus herencias, personas que se fueron a la capital y hoy están como locos buscando porque ahora lo que ocurre es que mucho mayor la demanda que la oferta. Esto ocurre cuando precisamente Moya se estaba despoblando con los años, especialmente en las zonas más altas de la villa. Creo, no obstante, que esto tampoco es la solución pero muchos vuelven a redescubrir el medio rural y algo que hay que hacer para potenciarlo porque si no mal vamos. En cualquier caso sí le digo que algo ha cambiado y esto se ve en las visitas que nos hacen, en cómo están los senderos, Los Tilos, el barranco de Azuaje, en los que incluso hemos tenido problemas para ordenar estos sitios por la gran afluencia de público. Se dicen allá arriba no va nadie, y resulta que vienen todos.

Un sector primario, que es el habrá tirado de la villa.

Como siempre. Pero ahora es cuando más relevancia ha tomado, y los ciudadanos están tomando consciencia de esa gente que se dedica a la ganadería, a la agricultura, o nuestros queseros. Todos ellos sin vacaciones, y trabajando haga lluvia, nieve o granice, y que son los que han sacado esto adelante. Sin ellos no sé dónde hubieses terminado. Es verdad que no es una economía de escala que se pueda producir en otros sectores.

Unos quesos que han recibido un glosario de premios este año, por cierto.

También le digo: como siempre. Porque son quesos artesanales, elaborados con mucho mimo, y en el que cada pieza tiene sus historia. Es que dan hasta pena venderlos, porque todos son exquisitos, sin menospreciar al resto de la isla y de Canarias, como ocurre también con la miel y la repostería de Moya.

Y las croquetas, que ahora resultan una potencia insular.

También, se han puesto de moda doña croqueta, con una empresa de la que te alegras porque es de gente joven a los que la iniciativa les está saliendo bien.

Hablando de jóvenes, ¿también cogen el sacho?

Hay mucho joven que está dando vida al campo, no los que desearíamos, porque hay que entender el concepto de unos padres que no quieren que sus hijos estén dedicados las 24 horas del día y los 356 días del año, pero hay quién se ha dado cuenta de su valor y que a pesar del sacrificio lo miran con ilusión. De hecho están ahí, buscando fincas, o incluso otros que teniéndolas en la parte alta buscan otras más en las zonas bajas para aprovechar etapas agrícolas distintas, ya que cuanto más cerca de la costa logran mejores rendimientos de las tierras.

Una costa sobre la que pende el ensanche de la actual GC-2. El Ayuntamiento amenazó en 2018 llegar a Bruselas si no ejecutaban una solución que no les estrangulara el litoral. ¿En qué momento estamos?

Hace unos seis meses tuvimos una reunión con el Gobierno de Canarias para hacer un seguimiento de la situación, cuyo expediente pasaron al Cabildo y ahora estamos pendientes de ellos. Hoy está todo un poco parado. Pero en cualquier caso la posición de Moya es luchar por los túneles, ya que lo contrario sería hipotecar al municipio. Una vez más, tenemos el acuerdo unánime de todos los partidos de la Corporación, y cuando este ocurre no se está ante un capricho, sino ante una necesidad, porque entre la costa, la carretera y el acantilado, una importante parte de Moya se quedaría sin desarrollar.

Una costa que es cada vez más atractiva para los deportistas. Ahí tiene usted a Luis Díaz, con su campeonato de surf…

Y a Ylenia Suárez, cuarta en el campeonato de bodyboard sub 18. Y tenemos muchos más. La costa no solo además tiene ese atractivo, sino que ves como es asimismo muy aprovecha por los ciclistas, tanto profesionales como los que no, que vienen a realizar sus entrenamientos y paseos desde Azuaje a la villa.

Cambiando de tercio, ustedes tenían como una de sus grandes metas lograr una residencia de mayores para la villa.

Es un proyecto que venía del grupo anterior y con el que seguimos luchando. Estamos pendientes de que el Cabildo lo introduzca en el plan de infraestructuras sociosanitarias con un importe que puede rondar entre los 500.000 y 600.000 euros para poderlo licitar y que tenga financiación privada. Y existe el compromiso de la consejera insular de Política Social del Cabildo, Isabel Mena de intentar sacar el presupuesto de las bajas de obras que se están licitando. La residencia tendría así unas 120 plazas, para más de 90 internos y otros 30 de día.

A eso hay que añadir las próximas viviendas sociales.

Ese plan lo teníamos desde hace tiempo, pero ahora ya se está formalizando la cesión para que el Gobierno de Canarias tenga esos suelos disponibles. Se trata de dos parcelas de dos barrios distintos de unos 2.000 metros cuadrados, una de ellas para diez viviendas. De todas formas estamos buscando más terrenos para cederlos.

Moya ha destacado en los últimos años por su programa activo en defensa de la mujer rural, que se escenifica en noviembre con el foro Surca. Este año quizá haya quedado tocado por las restricciones que ha supuesto para su celebración.

No se pudo celebrar como deseamos pero de ninguna manera se ha parado porque seguimos trabajando todos los días por la igualdad de la mujer rural. Es en noviembre cuando se exponen las conclusiones del trabajo de todo el año, y es en esas fechas cuando se organizan talleres y ponencias. Es cierto que en 2020 hubo que restringir el programa, que se ejecutó de otra manera como no estaba pensado, pero se celebró.

Volviendo entonces al ámbito rural, habría que citar el punto de venta directa y espacio gastro-cultural de Fontanales, con el que ustedes apuestan para impulsar el sector. ¿Ya está el queso allí en sus cañizos?

Ya se terminaron las obras y ahora estamos trabajando para ponerlo en funcionamiento, junto con la asociación de queseros y ganaderos. Estará operativo en marzo o abril, para que aquellos que visiten Fontanales disfruten de todos los productos elaborados en Moya. Se trata de una planta con una zona destinada a exposición y venta, a lo que se añaden otra sala de formación para realizar catas cuando se permitan y otras zonas independientes en la misma planta con frigoríficos para los productores. La intención no es solo que te lleves un gran queso, sino que sepas como se produce, o para que los jóvenes sepan qué hay detrás de cada uno de ellos y el sacrificio que conlleva hasta llegar a la pieza. A eso se añaden la organización desde allí de rutas senderistas que pasen por fincas agrícolas y queserías, para finalizar probando los productos que allí se venden, por lo que se trata de una infraestructura que aglutina un poco de todo, incluida su vertiente cultural.

Una de sus últimas reivindicaciones tiene que ver con Correos. ¿Qué es lo que ocurre?

Bueno, de momento no tanto con la oficina física, que sí sigue operativa en Moya, sino con la decisión de que los carteros tengan su sede en Arucas, y para nosotros en medianías el cartero es una figura más, que yo comparo a veces con el cura o con el alcalde, porque denotan cercanía. La gente mayor se queda tranquila con un señor o una señora que conocen porque no es la primera vez que viene cualquier persona con uniforme a engañarlos y los mayores tienen esa desconfianza por los desconocidos. Además el hecho de que el cartero ahora tenga que ir de Moya a Arucas y volver para repartir influye en un peor servicio y encima creemos que se trata del primer paso para llevarse la oficina de forma definitiva, de ahí que estemos luchando con Correos para que se mantenga la disposición actual porque no podemos seguir perjudicando al mundo rural, y el Ayuntamiento va de la mano con todos ellos.

Un poco más abajo, en Cabo Verde, queda pendiente la finalización de las obras de mejora y ampliación de la depuradora, que multiplicaría el agua de riego disponible.

Se ha retrasado como tantas obras que se han tenido que posponer por la pandemia. Ahora mismo se encuentra en licitación y se terminará. No hemos sufrido la pérdida de los fondos, tal y como ocurre a los demás proyectos, todos en distintas fases de ejecución y estamos en adelantar todo lo que se pueda. Creo que todo el mundo entenderá que la situación es la que tenemos. Así, se encuentran a la espera el mirador del cementerio; la sustitución del césped artificial en el campo de fútbol García Hernández, en el casco; las mejoras en los distintos caminos, así como el asfaltado de varias calles; la renovación de la red de abastecimiento de El Lance y Lomo Blanco; o las mejoras en la calle Galicia, en los alrededores del instituto, que están a punto de firmar el contrato. Quiero subrayar que nosotros no hemos apostado por proyectos potentes, sino por políticas sociales a la que dedicamos todo el esfuerzo, ya que damos prioridad a que los barrios estén cubiertos de las infraestructuras básicas necesarias, y en eso estamos centrados. A esto se añade el Plan General de Ordenación. El que teníamos era un plan general supletorio que por recomendación del Gobierno de Canarias hemos rescatado. Ya hemos recibido una subvención para su desarrollo y si se cumple el cronograma estipulado estará terminado antes del final del mandato.

Me temo que su Ayuntamiento es el único del mundo que ha municipalizado la gestión del Ratoncito Pérez. Explíquese.

Si. Y alguna locura más que hice. Ese fue un ‘decreto’ para que el Ratoncito Pérez pudiera salir durante el confinamiento para premiar a los niños que habían perdido un diente. Pero también enviamos 3.500 cartas de felicitación navideña a cada uno de los hogares junto con una vela para iluminar la Nochebuena. O los diplomas personalizados de reconocimiento de buen comportamiento a todos los niños y niñas del municipio que han contribuido a la lucha contra el coronavirus quedándose en casa. O el ‘servicio’ de sirenas que les ofrecíamos por sus cumpleaños. Esas cosas son así.

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