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Gáldar

El remodelado paseo de Sardina abrirá en Semana Santa tras un año de retraso

El propietario de El Ancla denuncia que desde hace 12 meses no ha podido abrir su restaurante | El alcalde achaca la demora al covid y la complejidad de los trabajos

Trabajadores, ayer, en el voladizo que se está ejecutando en el paseo de Sardina de Gáldar.

Trabajadores, ayer, en el voladizo que se está ejecutando en el paseo de Sardina de Gáldar. José Carlos Guerra

La rehabilitación del paseo de la playa de Sardina de Gáldar, una obra que se iniciaba el 14 de febrero de 2019 con un plazo de seis meses, se entregará previsiblemente, según informaba ayer a este periódico el alcalde de la localidad, Teodoro Sosa, en fechas próximas a la Semana Santa, lo que supone algo más de un año de retraso sobre el cronograma inicial.

Los trabajos cuentan con un presupuesto de 1,7 millones de euros, que se financian a través de la Unión Europea, a los que se añaden otros 564.000 sufragados por las arcas municipales, con el fin de dotar a la “mejor playa de Gáldar”, según asevera Sosa, de nuevas redes de saneamiento, de abasto y pluviales, así como de un mirador, la ampliación del paseo con un voladizo sobre el mar para dos carriles, y espacio para peatones y el tránsito de bicicletas, una zona de ejercicios, solarium, aparcamientos y un lugar específico para los buceadores.

Es una intervención que se realiza sobre 11.500 metros cuadrados que se distribuyen sobre 680 metros lineales, y que según la misma fuente, se ha visto ralentizada por tres motivos.

El primero, por la coincidencia en el inicio con otra intervención para el enmallado de los riscos de Sardina, proyecto distinto realizado gracias a una subvención de la consejería de Turismo que obligó a frenar los trabajos en superficie, “ya que se tratan de alturas de hasta 30 metros, con el consiguiente riesgo para los operarios que se pudieran encontrar debajo”.

Víctor Díaz afirma que por culpa de la intervención ha dejado a ocho personas en el paro

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El alcalde añade a esa circunstancia la declaración del estado de alarma, “que le influyó en los plazos como a cualquier otra intervención” y, por último, “la gran complejidad que ha presentando el ensanche de la zona central, en la que se han tenido que instalar unos micropilotes a una profundidad de entre 12 a 18 metros inyectando hormigón y sobre la que se asienta una estructura prefabricada que vuela sobre la costa para permitir el paso de dos carriles”.

Este retraso ha obligado a Víctor Díaz Guillén, un empresario que comanda El Ancla, restaurante que se encuentra en la ‘zona cero’ de la obras, a mantener cerrado su negocio desde hace un año, fecha que redondeará este 14 de febrero. Díaz, muy crítico con el grupo de gobierno sobre la intervención municipal en Sardina, afirma que precisamente una de las principales demandas que reclama al Ayuntamiento de Gáldar es que se le informe en qué momento finalizan los trabajos, “para poder organizar la puesta en marcha” de su negocio, tras asegurar que tuvo que cerrar su restaurante tras el aviso un domingo por la tarde “de que el lunes ya no tendría acceso”.

El voladizo central ha obligado a usar micropilotes y bases de hormigón prefabricadas

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Siempre según Díaz, esta situación le ha obligado a dejar a ocho personas en el paro, además de denunciar pérdidas económicas “sin que el Ayuntamiento me ofrezca alternativa alguna”, remitiéndose la entrega del proyecto para evaluar los perjuicios inherentes a la facturación y los daños que ha sufrido el material estos meses por la inactividad, a los que añade los “desperfectos producidos por las obras realizadas en torno al restaurante”.

Sosa asegura reconocer la situación de Díaz. “Para este señor es duro, no digo que no, pero insisto en estos tres problemas que ha tenido la obra y que no se trata de una estructura al uso, ya que si solo fuera una simple pavimentación se hubiera terminado en dos meses”, para subrayar que, como ingeniero que es, “no sería capaz de cargar las tintas del retraso a la empresa y de hecho no le hago un seguimiento a las fechas porque observo la calidad de las intervenciones realizadas, el zafarrancho de combate que tienen en estos momentos con el voladizo y por la razón de que será una intervención que mejorará exponencialmente no solo a Sardina sino a toda Gáldar y que perdurará en el tiempo”.

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