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El vivo retrato del amor

Dos jóvenes de Arucas ganan un certamen de reportajes nupciales entre 7.000 propuestas

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Reportaje nupcial de dos aruquenses que ganaron un certamen nacional Votos | Wedding Photographers

El de la boda es, para muchos, uno de los días más importantes de sus vidas. En él, celebran la unión con sus respectivas parejas y el amor, rodeados de sus allegados. Y por ello, buscan que alguien les capte en cada momento de emoción, en cada recuerdo a veces impercetible, mientras ellos se dedican a disfrutar de esa gran jornada. Ahí entra en juego el papel de los fotógrafos nupciales, que saben captar cada uno de esos detalles y plasmarlos en hermosas instantáneas que serán guardadas como oro en paño para recordarlas en cualquier momento de la vida. Hannah Andreu y Gabriel Jiménez son dos de estos profesionales. Y, además, son dos muy buenos. Tanto, que han ganado un certamen nacional promovido por el portal más importante de servicios para enlaces matrimoniales, Bodas.net, en el que participaron unas 7.000 propuestas de todo el país.

Estos dos jóvenes, naturales de Arucas, llevan solamente cinco años en este mundillo de forma profesional. Antes de que en 2016 decidieran crear Votos, solo habían tomado fotografías en bodas de familiares durante 2015. Tras conocerse cursando sus estudios en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Gran Canaria, un proyecto académico en el que tenían que crear una empresa desde cero les hizo plantearse seguir ese camino. Y el resto ya es una historia que empieza a ser reconocida.

Lo que ha hecho destacar el trabajo de esta pareja -profesional y sentimental- ha sido su técnica, en la que ligan características del fotoperiodismo con las de la fotografía nupcial, captando momentos de una forma más natural. “En una boda también tienes que narrar una historia, y eso es para nosotros importante también”, apunta Hannah, que es muy detallista y meticulosa. Al final, esas pequeñas cosas son la esencia de una buena celebración y muchas veces ni los propios novios se dan cuenta de ellas hasta después, cuando ven las instantáneas.

El vivo retrato del amor José Carlos Guerra

En ese sentido, ambos coinciden en que es muy importante “tener feeling” con la pareja y conocerles bien, también a sus allegados: “Tienes que estar atento cuando hay momentos de abrazos, emociones, porque son probablemente ellos los que van a darte esa foto que estás buscando”. Las cuatro patas que sustentan un buen reportaje fotográfico, en su opinión, son el momento, la composición, la luz y el mensaje. De tal manera que los tres primeros son ingredientes para cocinar aquello que se quiere transmitir. Esta claridad de ideas fue puesta en valor por el jurado que falló el premio Best Real Wedding 2021, en el que también votaron muchos contrayentes que usan este portal. Pero también destacaron “la magnífica iluminación, los bellos encuadres, la elegancia del traje de novio, la belleza del vestido de novia, el bucólico reportaje nupcial, la fantástica puesta en escena de la celebración”, según se desprende del artículo en el que dieron a conocer el fallo.

El galardón significa para ellos “un empujoncito”, en palabras de Gabriel, en un momento tan complicado como el actual, en el que la pandemia ha arrasado con prácticamente todas las bodas que tenían previsto celebrarse estos meses. De hecho, explica la otra parte del tándem, en 2020 tenían entre 16 y 18 enlaces matrimoniales que cubrir, y de ellos solo se pudieron celebrar dos, mientras que otros cuatro fueron canceladas y el resto pospuestos. “Hicimos dos bodas con Covid, lo cual yo agradezco. Particularmente, esas dos parejas decidieron superar la situación actual y quedarse con lo que realmente significa unirte a esa persona”, asegura Hannah para luego añadir que, al estar en una situación impredecible y de la que no se conoce fin por el momento, lo mejor es “adaptarse a las restricciones y vivir ese momento”, ya que lo importante no deja de ser “el enlace de esas dos personas que se quieren y poder pasarlo con quienes son más importantes en tu vida”.

Sin embargo, tienen claro que, pese a celebrar sus enlaces con valentía, muchas de estas parejas sienten “angustia” por la situación que les toca atravesar. “Ellos siempre hubieran preferido celebrar la boda con todas las personas que hubieran querido, cueste más o menos. Al final, es un día que no tiene precio, porque las personas no tienen precio, y su tiempo tampoco”, indica Gabriel, para quien las bodas que lleguen después de la pandemia serán “de una intensidad increíble”. De la misma opinión es su compañera, quien afirma que la crisis sanitaria potenciará el volver a celebrar este tipo de eventos con la normalidad perdida. “Los proveedores lo vivirán al máximo, y dirán que ahora van a dar el máximo. Voy a dar un buen cóctel, una mejor música...”, enfatiza en ese sentido. Por ello, quieren enviar un mensaje de ánimo y fortaleza a todas las personas que se dedican a este sector.

La boda de Idoia y Pedro

La boda de Idoia y Pedro fue la que les brindó este reconocimiento nacional entre los más de 7.000 participantes en el certamen. Una celebración que ambos consideraron muy emotiva y que tuvo lugar en un entorno privilegiado: los jardines de La Marquesa, en Arucas, un lugar que tiene enamorada a Hannah y al cual le hizo mucha ilusión acudir para ese trabajo. Para Gabriel, no obstante, hubo un pequeño detalle que jamás olvidará de ese enlace: “Se trataba de un pequeño rincón decorativo que tenía fotos de personas que ya no estaban, eran los que nos ven desde el cielo. Pensaron en todo”. Un rincón gracias al cual pudieron inmortalizar diez momentos cargados de emoción que, de no haber estado, hubieran quedado si acaso limitados a cuatro o cinco nada más.

Gracias a este premio, también esperan darse a conocer a nivel nacional y, quién sabe, que su trabajo se vea más allá de las fronteras españolas. Hasta el momento, solo han salido una vez de Gran Canaria para trabajar, a Fuerteventura, pero ya tenían prevista una celebración en Pamplona, con la cual acabó el estado de alarma por la Covid-19. Y es que ambos no dudan en afirmar que les encantaría poder hacer un reportaje nupcial extramuros. Hannah sueña con una boda hindú o marroquí, puesto que siente “una especial curiosidad” por cómo se celebran estos días en otras culturas porque “aprendes mucho de ellas también”, algo que “no tiene precio”.

Y entre tanta boda, Hannah también cuenta con un dosier en el que ha ido metiendo recortes de aquellas celebraciones que más le han llamado la atención, con el objetivo de planear su propio enlace. Aunque por el momento esa fecha no está puesta, lo que sí parece claro es quién la acompañará en el altar. Mientras habla, a Gabriel se le dibuja esa sonrisa tonta tan típica. Al final, el amor sigue emocionando, y se mantiene muy vivo pese a todo.

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