Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Gáldar

Un paseo llamado Gáldar

La ciudad lleva más de quince años dando espacio a los peatones desde Guía a San Isidro

16

Paseo de Gáldar a Guía José Carlos Guerra

Desde hace unos quince años las distintas corporaciones del Ayuntamiento de Gáldar han seguido el empeño de peatonalizar la ciudad, devolviendo a los transeúntes lo robado por el tráfico, en un proyecto que ya ha supuesto una inversión superior a los cinco millones de euros. 

Al principio todo eran caminos, desde los que formaban las hileras de cabras que luego iban ensanchando a no más unos 75 centímetros para el paso de hombres y bestias. La isla entera era un sistema sanguíneo en el que trasladarse de un lugar a otro no era más que seguir el rumbo que marcaban las huellas y el espacio libre de hierbas que era el que iba marcando la ruta de cumbre a costa y a los cuatro puntos cardinales.

Fue con la aparición de los vehículos a motor que los antiguos y estrechos veredos pasaron primero del metro y medio a los dos metros de ancho en una primera incursión de aquellos carromatos que humeaban sin caballos. A medida que el trasiego se hacía mayor y ya no eran solo automóviles de ida, sino también con la misma frecuencia los vueltas, cosa que ocurre en la primera mitad del siglo pasado, el peatón fue quedando relegado a comerse las hierbas de orilla, con paso prioritario de todo los que tuviera ruedas.

Había que arrimarse, hasta que con la segunda mitad del siglo XX el paso del transeúnte simplemente ya quedaba prohibido.

Sitios tan cercanos como los centros urbanos de Guía y Gáldar tenían que hacerse en coche, ya fuera propio o de hora, a no ser que se tomaran desvíos por senderos alternativos. Pero la mejor línea directa quedaba condenada por el asfalto.

Revertir este proceso no es ni barato, ni rápido, ya que se requiere planificar, expropiar en la mayoría de los casos, y construir ya no solo en superficie, sino también con un complicado tinglado subterráneo para preservar los servicios como el del abastecimiento de electricidad, el de aguas, el saneamiento y las infraestructuras de comunicaciones. A lo que se suma el mobiliario urbano, los juegos biosaludables, los cambios de luminarias y la vegetación, entre otros muchos elementos añadidos.

Desde 2007 a 2021 las intervenciones han costado más de cinco millones de euros

decoration

En este propósito se encuentra el Ayuntamiento de Gáldar desde hace más de quince años, cuando presidía la corporación el entonces alcalde Manuel Godoy.

Lo explica el concejal de Vías y Obras, Heriberto Reyes, que recuerda que la primera parte de ese gran proyecto de peatonalización comienza con aquella corporación, con una primera fase que permitía conectar a pie desde la rotonda de Becerril hasta la gasolinera que daba entrada al centro histórico del municipio, y que fue terminado en el año 2007.

A aquella primera incursión se le sumaba antes de las elecciones de 2015 la construcción y puesta en marcha del tramo que completaba la Bajada de las Guayarminas hasta el puente de los Tres Ojos, con el que se logra bordear el casco de la ciudad, y que ha sido completado en diciembre pasado entre éste último punto hasta el barranco de San Isidro.

Los tractores y el resto de la maquinaria se encuentran hoy completando el paseo entre el citado barranco de San Isidro hasta el núcleo urbano del mismo nombre, lo que dará acceso a pie,, cuando finalicen los trabajos, a la principal zona deportiva del municipio.

Si se saca la calculadora hay que sumar por millones. Reyes desconoce la inversión del tramo realizado por Godoy, pero a partir de ahí hay que añadir el 1.800.000 euros que costó unir la Bajada de las Guayarminas con Tres Ojos; el 1.300.000 euros de la siguiente fase hasta el barranco de San Isidro; y los 2.300.000 euros que se lleva la parte hoy en obras, con lo cual asegura que el importe por devolver al peatón lo que es suyo supera los cinco millones de euros.

Reyes hace un recorrido mental que comienza en Guía, “donde su Ayuntamiento también ha hecho los deberes y ofrece un amplio recorrido”, y que “a través de 4,6 kilómetros de paseo te acerca no solo al centro sino también a puntos como Marmolejos o la Enconada”.

Este proceso conlleva también la municipalización de algunos espacios que son propiedad del Cabildo, corporación que es la que sufraga las intervenciones y que, a pesar de lo ejecutado, le toca, junto al Ayuntamiento, a enfrentarse con el mayor reto de todos, un plan que ya se encuentra en las gavetas de la corporación insular desde al menos el año 2007 y con el que se pretende llegar a pie hasta el barrio costero de Sardina.

La prioridad ahora es dotar de aceras y arcenes el paso entre Tres Ojos y Barrial

decoration

Aquél proyecto elevaba el presupuesto hasta los once millones de euros, y su plazo de ejecución es de años. Pero lo más inmediato, para lo que la corporación aprobó por unanimidad con el fin de que Obras Públicas lo ponga en marcha cuanto antes, es el de dotar de aceras y seguridad los peatones que trasiegan desde el puente de los Tres Ojos hasta Barrial, a mitad de camino de Sardina, y cuyos residentes que optan por acercarse a pie a la ciudad, muchos de ellos estudiantes, deben sortear con mucho peligro un estrechamiento casi imposible que además viene aliñado de camiones de alto tonelaje con destino o procedencia a las numerosas explotaciones agrícolas. Para ello se deben eliminar curvas, mejorar arcenes y, de nuevo, ejecutar expropiaciones para un tramo que, según Reyes, es una de las principales prioridades del Ayuntamiento, antes de ver algún día que la ciudad entera vuelve a ser de quien la pasea, como así fue durante unos cuantos siglos.

En la imagen superior, la también llamada avenida del colesterol, que ostenta un visible trasiego tanto de paseantes como deportistas, y sobre todo, estudiantes que se acercan a la vecina ciudad de Guía, y viceversa, y que se encuentra entre el casco urbano y la rotonda del Cuchillo en la frontera con Guía. Debajo, el tramo a Barrial que se quiere ensanchar por su peligrosidad por los peatones, y otro paseante en la parte alta del paso por Gáldar. |

Compartir el artículo

stats