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San Mateo

San Mateo se acerca al final de su obra interminable después de más de un año

El Ayuntamiento inicia el reasfaltado de la avenida Tinamar, la primera fase de los trabajos para reconvertir el casco, que concluirá con el futuro aparcamiento y la plaza

Obras en el casco de San Mateo Christian Afonso

Tras un año largo de obras, la vecindad de San Mateo empieza a ver, aunque suene a tópico, la luz al final del túnel. La concesionaria de los trabajos en la avenida Tinamar del casco inició esta semana el reasfaltado de la vía, lo que supone entrar en la recta final de esta primera fase de la rehabilitación del centro urbano del pueblo, que culminará con la construcción del aparcamiento de 500 plazas y la futura plaza pública en la antigua estación de guaguas. Si bien las obras se han eternizado para la población veguera, esta empieza a ver sus resultados con renovado optimismo y la ilusión por poner fin a tantos meses de molestias y, en algunos momentos, caos circulatorio, sobre todo los domingos, con la llegada de visitantes.

Y mientras los operarios siguen trabajando y las máquinas levantan el antiguo asfalto para la repavimentación, la vida en el casco trata de seguir su curso con ganas de normalidad. Muchas personas siguen teniendo que caminar entre zanjas y rodeadas de material de obra, o entrar a algunos establecimientos por pasarelas para salvar socavones. Pero en la mayor parte de la principal arteria del centro urbano de San Mateo las nuevas aceras, más anchas, lucen ya relucientes y comienzan a albergar a sus primeros viandantes. El final de la obra interminable se ve cada día más cerca, tanto que en el Ayuntamiento ya han puesto una fecha: en mes y medio, dos meses a lo sumo, la actuación habrá concluido.

En ese sentido, un empresario que tiene su negocio en una calle perpendicular a la avenida Tinamar se mostró ayer claro: “Las obras nunca son agradables para nadie, y menos cuando se alargan en el tiempo”. A pesar de esto, sí que dijo sentirse entusiasmado con lo que ve y con lo que será el futuro casco del municipio, ya que, en su opinión, San Mateo “lleva años sin hacer ninguna inversión en infraestructuras” y se está en un momento en el que se tiene que “enganchar al carro” o se quedará atrás. Según lo que ha hablado este comerciante con el resto de sus colegas, la mayoría de ellos no se han visto tan afectados por estos trabajos en la vía, que generaron mayores inconvenientes, sobre todo, entre las cafeterías y terrazas. Y entre los vecinos, cuya principal queja es que se han quedado sin aparcamiento.

La estrecha calle Principal absorbe estos días el tráfico de subida de la carretera del centro

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Y es que la nueva avenida de Tinamar discurrirá solo en sentido subida cuando concluyan los trabajos, mientras que la bajada se hará por la calle Antonio Perera Rivero. La arteria principal tendrá dos carriles, uno de los cuales servirá para el estacionamiento de vehículos de lunes a sábado. Sin embargo, los domingos ambos serán usados para el tráfico rodado, con el objetivo de que uno de ellos lleve directamente a los futuros aparcamientos mientras el otro sigue su curso hacia la cumbre y la GC-42 rumbo a Teror. Todo ello con el objetivo de evitar el embudo que se produce las jornadas en que el casco se encuentra en su mayor ebullición por la actividad del mercado y sus alrededores.

Desvíos a la calle Principal

Con la repavimentación de la avenida Tinamar, se ha procedido a desviar el tráfico por la calle Principal mientras duren los trabajos. La estrecha y adoquinada vía del casco antiguo, por la que transitaba antaño la carretera del centro, vuelve a absorber ahora todo ese volumen de vehículos, incluidas guaguas y camiones. Ayer, en la hora punta del mediodía, la vía parecía resistir estoicamente sin que se generasen aglomeraciones ni retenciones, si bien sus vecinos y comerciantes, ya acostumbrados a la tranquilidad de esa vía algo más alejada del epicentro de la actividad, sí admitían sentirse algo molestos con el cambio en sus rutinas más apacibles. Sin embargo, con la resignación que dan los largos meses de obras, todos miraban al futuro con optimismo, ya que ven que el calvario toca a su fin y las travesías del centro recuperarán su normalidad perdida.

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San Mateo se acerca al final de su obra José Carlos Guerra

Una de las comerciantes de la calle Principal relataba ayer que su principal miedo es por el adoquinado de la vía, más frágil para soportar el paso de tantos vehículos pesados. Pero también por la seguridad de los peatones que transitan por ella. “Quizás se echa de menos un poco más de seguridad en el acceso de los peatones por las aceras, que se han estrechado para dejar pasar a esos vehículos más anchos”, explicó la mujer, quien luego aseguró que estas apreciaciones se hicieron llegar al alcalde, Antonio Ortega, quien confirmó que así había sido y que el Consistorio se encuentra trabajando en ello. “Todas esas anomalías que van surgiendo se van resolviendo de forma inmediata. Se va viendo que, por ejemplo, no hay espacio suficiente para las personas o que hay que restringir más porque se está invadiendo su paso, pero esos son cambios que se van haciendo día a día junto con la Policía Local, se dan las órdenes para que el tráfico sea fluido”, comentó.

Ortega: “La Covid ha venido a confirmar que hay que sacar las empresas a la calle”

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Para que se entorpeciera lo máximo posible el tránsito de los vehículos, el Ayuntamiento retrasó más las macetas que decoran la calle, estrechando el espacio que tienen los peatones para pasear, y también solicitó a la vecindad que no estacionara en los márgenes, para lo cual ha instalado vallas disuasorias. Sin embargo, tal y como apuntó ayer una empresaria de la zona, algunos despistados seguían parando para realizar sus compras como hacían habitualmente, provocando alguna pequeña retención puntual, “que no llegaba a más”.

Sin embargo, muchas personas sí que han lamentado que, durante todo el tiempo que se han realizado los trabajos en la avenida, el tráfico ha sido una odisea. Una vecina censuró ayer la letanía de las obras: “La verdad es que estamos hartos, y ahora se nos pasa un poco porque vemos que después de más de tres años van avanzando más rápido”. Durante todo este tiempo, en su opinión, los atascos en el casco “eran un suplicio, todo estaba muy caótico”, sobre todo los sábados y domingos. “El fin de semana no se puede ni estar aquí”, concluyó con rotundidad.

Al ser cuestionada por el estado en que está quedando la calle, eso sí, afirmó sentirse “contenta con el resultado”. A pesar de todo lo que ha supuesto en molestias y trastornos, esta mujer reconoció que Tinamar “se ve muy bonita”, al tiempo que terminó esbozando un deseo que lanzó al aire: “Espero que de este año no pase”.

Al final no deja de ser el mantra que se repite en la mayoría de personas: las obras han sido largas, en ese tiempo los problemas no han sido escasos ni sencillos, pero en principio creen que ha valido la pena todo el caos. “Cuando empieza la obra lo ves como la cosa más fea del mundo, pero cuando acaba ya es otra cosa”, insistió en la idea el empresario de la vía perpendicular a la avenida Tinamar. Llamó a ser “optimistas” y a pensar en que el resultado de estos trabajos busca “un enriquecimiento para el pueblo” y que, como todo, requerirá “una fase de adaptación” a los cambios, pero que todo eso pasará y se terminará viendo su verdadero potencial.

La oportunidad de la Covid

Las obras en el casco de San Mateo han coincidido en el tiempo con una lacra todavía mayor que ha dejado una honda huella en el sector económico del municipio: la pandemia. La Covid-19, con más ferocidad que la excavadora, ha venido a levantar el suelo sobre el que se sustentaban muchos pequeños empresarios. Uno de ellos aseveraba ayer que la facturación ha caído en el último año, y que ello no se debe tanto a las actuaciones en el centro urbano como al embate de la crisis sanitaria, si bien no dudó en destacar que la unión de ambos factores “no es una buena combinación” para que muchos logren salir adelante en medio de la tempestad.

El Consistorio prevé que esta actuación concluya en un plazo de dos meses a lo sumo

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Pero, pese a todo, y aun con la faraónica obra afectando San Mateo y “sabiendo que está todo patas arriba”, la afluencia de gente sigue siendo “digna de grabarse”, en palabras de este comerciante. Cada fin de semana, se congregan cientos de personas en el casco para pasear y visitar el mercado, o para comer en alguno de los restaurantes de la Vega, lo que hace lanzar a este empresario una reflexión: “Si los de fuera vienen y valoran lo que se está haciendo en San Mateo, está feo que nosotros no lo hagamos”.

Por su parte, el alcalde tiene claro que de la Covid-19 se pueden sacar conclusiones positivas para desarrollar la economía del municipio. Según Ortega, “la pandemia ha venido a confirmar que las empresas hay que sacarlas a las calles” para dinamizar el entramado comercial y económico. Por ello, defendió ayer el proyecto de la nueva avenida, en el que se han ensanchado las aceras precisamente para perseguir ese objetivo de unos comercios a pie de vía. “Con las restricciones que se han establecido en cuanto al uso interior de los locales y demás, se ha visto que a los negocios les ha ido mejor sacando sus terrazas a las calles, que lo que les iba en el interior. Ese es el modelo que queremos extrapolar al casco”, recalcó el regidor.

Ortega también achacó a la pandemia parte del retraso que ha acumulado la actuación, con un “confinamiento brutal” que obligó a la población a estar recluida durante muchos meses, sin que se pudiera adelantar el trabajo. Aunque sí admitió que, “como en todas las obras del mundo”, ha habido imprevistos que se han tenido que subsanar y que también han influido en la demora. “Cuando te encuentras cosas que no están contempladas inicialmente en los proyectos, pues hay que hacer modificados, y hasta que no se hagan, no se puede continuar la obra”, justificó al tiempo que criticó a la oposición por tratar de vender una situación caótica cuando no se ha dado de manera habitual. Y sostuvo que, pese a todo, las reformas, que se incluyen dentro de los fondos del Fdcan, son las que más avanzadas se encuentran, “las primeras que concluirán y las primeras que certificarán el 100% de ejecución”.

Empresarios y vecinos ven con ilusión que al fin se vea el resultado tras tanto tiempo

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Pero más allá de los líos políticos y las críticas cruzadas, la ciudadanía veguera es la que tiene la última palabra. Una vecina que llevaba a cuestas un carrito con su bebé a bordo caminaba con prisas a lo largo de la avenida Tinamar. Iba a buscar a su otro hijo al colegio mientras esquivaba los obstáculos que dejan los obreros a su paso. “Solo espero que se vayan ya, que mis hijos puedan pasear seguros y que todo este lío haya valido la pena”, expuso tras saludar a otra madre que venía de regreso de la escuela. El día a día se abre paso, casi de forma milagrosa, entre tanto desorden. Y las rutinas continúan desarrollándose como de costumbre (al menos como de costumbre pandémica). Mientras, un obrero se comía un bocadillo en su descanso oteando el panorama. Dentro de poco, todo esto solo será un mal sueño lejano para la población de San Mateo.

En la imagen principal, los vecinos transitan por las nuevas aceras de la avenida Tinamar. Arriba, una excavadora levanta el asfalto. Sobre estas líneas, el desvío al casco. |

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