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San Bartolomé de Tirajana

En biciclo del sur a la capital

Un turista sueco realiza un recorrido de Maspalomas a la capital montado en este tipo de bicicleta | Construyó él mismo el artefacto

Pelle Kippel, turista sueco, junto a su biciclo.

Pelle Kippel, turista sueco, junto a su biciclo.

“En todos lados me paran para pedirme fotos porque causa fascinación, pero eso no es lo que importa”, expresa Pelle Kippel, un turista sueco que ha venido a la Isla para realizar un recorrido de Maspalomas a la capital montado en su biciclo. Para él, llevar este tipo de bicicleta no es solo una afición extravagante, es un deporte serio que practica diariamente y por el que compite. Y eso quiere mostrar al mundo, montado sobre una sola rueda.

Pelle Kippel no pasa desapercibido. O quizá es más correcto resaltar que su medio de transporte no escapa de las miradas de nadie, porque un biciclo no se ve todos los días. Este turista sueco llegó el pasado sábado a la Isla solamente con una mochila a la espalda y su peculiar vehículo, que montó en la misma sala de equipajes para poder trasladarse a Maspalomas, en donde reside desde entonces. Su intención no es más que hacer turismo, aunque si puede hacerlo subido sobre la inmensa rueda delantera -de más de metro y medio de alto- de esta especie de bicicleta, que diseñó y construyó él mismo, mejor.

Por eso no perdió oportunidad en planear un pequeño viaje desde el sur hasta la capital grancanaria, que finalmente realizó ayer. Unas cuatro horas de trayecto con una pequeña parada en el barrio de El Carrizal, que efectuó por las carreteras secundarias para mayor seguridad. “La verdad es que he subestimado el viento de la Isla, he tenido que batallar bastante para no perder el control”, explica de su trayecto en dirección norte. Por otro lado, para efectuar la vuelta asegura que “es casi como volar con el viento en la espalda”.

Es su primera vez en la Isla y a su paso tanto transeúntes como conductores paran para sacarle alguna foto, picados por la curiosidad que suscita tan extravagante artefacto. Y para Kippel esto no es no nuevo, porque tanto en Gran Canaria como en el resto de lugares del mundo, este aparato no es algo común. “A todo el mundo le llama la atención, les parece algo fascinante, y quieren sacar fotos; pero para mí eso no es lo importante, lo mejor es montarla”, asevera el extranjero, que ve en este artilugio un verdadero deporte. “Hay que tener verdadera pasión y no es difícil”, asegura.

Desde el primer momento en que vio la imagen de un biciclo moderno por internet, hace casi diez años, supo que estaba destinado a montarlo. “Estuve mucho tiempo buscando donde podía adquirirlo, era muy difícil”, explica. De hecho, afirma que fue la primera persona en toda Suecia en utilizar una bicicleta de este tipo. “Las únicas personas que conocí interesadas por esto eran de Alemania, Países Bajos o Inglaterra; en mi país no había nadie”, asevera, pero eso lejos de desanimarle le alentó a desarrollar su afición aún más. “Mucha gente ve en los biciclos un medio para pasear, para entretenerse durante el tiempo libre; pero para mi es mucho más”, asevera. De hecho, lo considera una auténtica liberación y explica que no es tan difícil una vez le coges el truco. “En realidad si sabes montar en bicicleta no vas a tener ningún problema; solo da miedo al principio porque estás a mucha altura y no tienes frenos”, admite. Y sí que impresiona.

Kippel fue la primera persona en adquirir uno de estos artículos en toda Suecia

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Solo el pedaleo es lo que controla la velocidad que puede llegar a coger el biciclo. “No es posible pararse por un semáforo en rojo o por el paso de un peatón, lo que hay que hacer es calcular mucho antes para controlar la velocidad; ir lo más lento posible para no chocarte con ningún obstáculo y cuando tienes el paso libre volver a recuperar la rapidez”, explica, añadiendo que jamás ha tenido un accidente en espacios urbanos porque es muy prudente. “Sólo en competiciones, donde todo es una auténtica locura”, ríe.

Su pasión lo ha llevado a viajar hasta Estados Unidos en varias ocasiones para poder participar en carreras, pero también ha conseguido transmitirla a otras personas de su propio país. “Antes no había nadie en Suiza interesado en esto, ahora somos unos 20”, añade. De hecho, han conseguido organizar para este verano una competición internacional de biciclos. “Tendrá que hacerse con muchas limitaciones por la pandemia, pero la idea es que el siguiente año se retransmita incluso en directo”, sostiene con ilusión. Por otro lado, no sólo ha viajado a América con su extravagante bicicleta, también ha visitado numerosos países de Europa e incluso ha llevado su biciclo hasta La India. “Siempre intento dejarlo en el sitio al que voy; de hecho, este lo voy a dejar aquí, en Gran Canaria, es mi nueva estrategia”, explica, pues su intención es que cada vez aumente más el interés.

Pelle construyó él mismo el artefacto

Emprendimiento

Tal es su entusiasmo por esta actividad que hace cinco años decidió emprender en un negocio para construir y vendar sus propias bicicletas. “Después de tanto tiempo montando me di cuenta de que no existía la bicicleta perfecta, así que decidí crearla yo; ahora exporto biciclos elaborados por mi a todo el mundo”, añade orgulloso, aunque admite que el nicho de mercado es minúsculo y apenas vende unos 50 ejemplares por año. Aún así le divierte más que su verdadera profesión, la arquitectura.

Asegura que es como montar una bici normal, pero en altura y sin frenos

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Sabe que no es una afición que vaya a convertirse jamás en moda, pero espera que poco a poco más gente muestre interés por el biciclo. “Me gusta ir solo, me divierte muchísimo, pero sé que me gustaría mucho más poder hacer estos trayectos en grupo”, añade y realmente cree que el mundo se vería como un lugar mejor si se popularizara un poco más este tipo de deporte. “De verdad lo pienso”, reitera. “Considero que en la sociedad moderna estamos muy seguros y no es que crea que debamos arriesgarnos y vivir en peligro”, reflexiona el ciclista. “Realmente creo que estamos acostumbrados a solucionar nuestros problemas buscando soluciones en aplicaciones de los teléfonos móviles, pero subido a un biciclo tienes que confiar en tu propio instinto”, asevera con emoción.

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Pelle Kippel, turista sueco, con su biciclo Andrés Cruz

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