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ANÁLISIS

¿Nació Luján Pérez en Las Tres Palmas o en La Palma de Quintana?

Cuando los padres del artista se casaron en 1751 fueron a vivir con su suegra al segundo de los pagos hasta que en 1761 se trasladaron al pueblo de Guía

Casa donde según la tradición oral nació Luján Pérez, en Tres Palmas.  | | LP/DLP

Casa donde según la tradición oral nació Luján Pérez, en Tres Palmas. | | LP/DLP

A propósito de una nueva Semana Santa que vivimos bajo la amenaza de esta pandemia que nos priva del gozo de la contemplación por las calles de nuestros pueblos de bellas imágenes, la mayoría salidas de la gubia de Luján Pérez, permítasenos divagar --con todas las reservas que se nos pueda otorgar-- sobre el lugar del nacimiento del imaginero guiense porque, creemos, existen evidencias documentadas que señalan que los padres del artista, recién casados y durante un tiempo indeterminado, fueron a vivir al pago de Palma de Quintana a la casa de su suegra ya viuda. y para ello aportamos evidentes datos. Los suegros del progenitor del artista, José Pérez Lorenzo y Susana de Almeida Sánchez Navarro, eran propietarios de abundantes tierras y aguas de regadío en el pago de Lomo de la Palma de Quintana donde vivían en 1750 en los altos de Guía, y por tanto se nos vas permitir divagar sobre la hipotética posibilidad de que el escultor naciera allí porque el traslado de sus progenitores al casco de la entonces villa se produce en 1761. Existe también la posibilidad de que entre el tiempo que vivieron en Palma de Quintana y su traslado definitivo a la casa que fabricaron en la calle Enmedio residieran, efectivamente, durante un corto tiempo en Las Tres Palmas, pero advirtiendo que no hay constancia documental alguna al respecto, ni una sola referencia en sus escritos y testimonios notariales de la época. Por eso abundaremos sobre la constancia escrita de su residencia en la Palma de Quintana y sobre la otra posibilidad de presumida estancia, desde luego corta, en Las Tres Palmas, aportando datos sobre las respectivas propiedades de la familia.

En 1750 los abuelos del escultor hacen testamento, y en una de las cláusulas afirman: “Tenemos por nuestro bien la cueva y casa que es la de nuestra habitación en este Lomo de la Palma [de Quintana], la que hemos fabricado durante el matrimonio, y otro granelito que asimismo hemos fabricado en este pago junto a la cueva de nuestra hermana Catalina Pérez...”. Vivían, pues, en Palma de Quintana. Al morir allí mismo José Pérez en 1750, su mujer, y abuela del escultor, queda en compañía de su única hija, que entonces tenía 13 años. Al siguiente, en 1751, con solo 14 años de edad Ana [Pérez] Sánchez Navarro celebra nupcias con José Luján Bolaños y se sabe que el nuevo matrimonio siguió residiendo con su suegra en la Palma de Quintana. Lo confirma lo manifestado por el propio Luján Bolaños en su testamento donde señala que su suegra vive con el matrimonio y sus nietos, primero en las medianías y a partir de 1761 ya confirmado en el casco del pueblo. Porque cuando hace referencia en su última voluntad a la compra de las tierras de Tres Palmas afirma que al adquirirla antes de su casamiento dio a Alonso de Muxíca sólo quinientos reales y que después de casado celebró escritura luego de acabar de pagarlo “con caudal propio de mi mujer y de mi suegra Susana de Almeida Navarro, en cuya compañía estuve desde la boda hasta la hora presente...”, que se sitúa en 1772, año en que realiza su testamento citado. Lo evidente es que a partir de 1761 -- ¿procedían de Palma de Quintana o de Las Tres Palmas?, he aquí la incógnita -- el matrimonio Luján Pérez y sus hijos ya viven en el casco urbano de Guía, en la casa fabricada en la calle Enmedio.

Afortunadamente hemos localizado la zona exacta donde tenían su casa-cueva los abuelos de Luján Pérez en la Palma de Quintana, --y otros familiares, entre ellos su tía-abuela Catalina Pérez – donde dicen residir en 1750, gracias a la mención que en los documentos se hace del molino de agua existente en aquellas tierras, hoy fuera de uso y hasta hace bastante años propiedad lo que queda de él de un alemán afincado en Gran Canaria, según recoge en su libro sobre los molinos de agua en Gran Canaria Juan Díaz Rodríguez y que sitúa su construcción en 1850 cuando en realidad es muy anterior a esta fecha. El molino procedía, por lo menos, de los abuelos del escultor, José Pérez y Susana Sánchez Navarro y estaba enclavado en las abundantes tierras que pertenecía al matrimonio y a otros familiares en la zona de la Palma de Quintana --algunas veces y en algunos testimonios se simplifica y se dice solamente “La Palma”— posiblemente construido por éste y sus cuñadas, por lo menos Catalina Pérez (casada con Diego Gordillo) que lo cita en su testamento de 1794.

Es el propio José Pérez Lorenzo, el abuelo del escultor, quien deja constancia de sus abundantes propiedades en la Palma de Quintana en su testamento mancomunado con su esposa de fecha 1750 cuando, al relacionar los bienes señala que “tenemos por nuestra vivienda la cueva y casa que es la de nuestra habitación en el Lomo de la Palma [de Quintana] la que hemos fabricado durante el matrimonio y otro granelito que asimismo fabricamos en este pago junto a la cueva de nuestra cuñada y hermana Catalina Pérez, que la fabricamos donde dicen la gañanía, declarámoslo para que conste, y asimismo otra cueva que compramos a nuestra hermana y cuñada Cecilia y otra que compramos en Bracamonte a la dicha nuestra hermana María”.

El molino continúa ya documentado en el testamento de la cuñada de José Luján Bolaños, Catalina Pérez, fechado en 1794, cuando desvela que posee “la cueva de mi morada con el pedacito de tierra y arboleda en este pago de la Palma de Quintana, y otro pedazo de tierra labradía contiguo al molino que se halla en este referido pago, lindando por un lado con serventía que va a dicho molino, por otro lago con tierras de otros coherederos, mis sobrinos, por otra parte con la acequia real y por la otra con el barranquillo”. El molino, pues, es de Catalina y otros hermanos, entre los que se encuentra José, el abuelo de Luján Pérez. En la misma carta testamentaria, Catalina declara que debe al capitán don Blas Sánchez Ochando “algunos reales que ahora no tengo presente, pero mando que se esté, y pase por lo que diga el dicho don Blas por la grande satisfacción que de él tengo, todo lo que se pague de mis bienes”. Y, efectivamente, don Blas recibió en pago de la deuda que mantenía Catalina Pérez, “la cuarta parte del molino de la Palma de Quintana por donación que me hicieron Diego Bilbao y Catalina Pérez en agosto de 1794”. Ignoramos qué fue de la propiedad de esta cuarta parte, porque lo que si conocemos es que el resto de la misma pertenecía a los hermanos Luján Pérez. Por ejemplo, el propio escultor en su testamento de 1814 relaciona, entre sus muchas propiedades heredadas de sus padres, la que sigue; “[parte] de un cortijo en Palma de Quintana y Bracamonte, con habitación y casa y cuevas en el cual hay un molino del que nos pertenecen [a él y a sus hermanos María José y Carlos] las tres cuartas partes, porque la otra toca al capitán don Blas Sánchez Ochando. Y advierto que en este cortijo hay tres suertes de tierra que he comprado yo con mi dinero ganado por mi trabajo personal de que tengo escrituras, cuyos bienes fueron de Juan Pérez”, posiblemente un tío o un primo, a juzgar por el apellido y sabiendo que todas aquellas tierras correspondían a la familia. La parte de las tierras y el molino de Palma de Quintana que correspondía al escultor la heredaron sus hijos y las dos de María Josefa y Carlos Luján, su primo Juan González Navarro, aquel que ayudaba al artista en la preparación de la madera para las esculturas, pues así consta en el testamento de ambos, pasando luego al hijo de éste, Antonio Gabino González, casado que fue con María del Carmen Palomares quien aparece en 1851 como tal propietario en el Registro de la Propiedad de Guía. A partir de aquí se suceden las compraventas hasta llegar al actual propietario, un súbdito alemán que ha reconstruido la vieja casa junto a los restos del molino.

No obstante, conviene señalar que los padres del artista tenían en Las Tres Palmas tierras y casas. Lo dice su propio progenitor en su testamento: “llevé cuando mi casamiento un pedazo de tierra de fanegada y media en el pago de Las Tres Palmas […] y fabriqué antes de mi casamiento una casita terrera y las otras casas que hoy están [1750] y fueron fabricadas durante mi matrimonio pero no situadas en el pedazo comprado sino en la tierra colindante de mi suegra…”. Y lo repite el escultor en su carta testamentaria advirtiendo que, junto con otros bienes, heredó de sus padres: “[parte] de una hacienda en Las Tres Palmas, que parte de ella se riega con agua propia y parte arrendada […] y en esta hacienda hay casa para los amos con pajar, gañanía y caballerizas, y a mas de esto, casa para el medianero…” Y lo ratifican también sus hermanos María José y Carlos en testimonio su última voluntad: “Tenemos por nuestros bienes [parte de] la hacienda que llaman de Las Tres Palmas con una cuarta de agua para su riego…”

Se me ha permitido divagar, entonces, sobre la hipotética y quizás muy lejana y aventurada posibilidad -acaso una osadía-, de que el escultor José Luján Pérez naciera en Palma de Quintana en lugar de, como recoge la tradición oral, en Las Tres Palmas, sencillamente a donde fueron a vivir sus padres recién casados, porque mientras que ha quedado demostrado que vivían desde 1751 en el primero de los parajes señalado hasta 1761 que se trasladan al casco del pueblo --el artista nació en 1756-- no se ha podido localizar testimonio o referencia alguna, salvo la oral recogida por Santiago Tejera, que sitúe a la familia residiendo en Las Tres Palmas. Hace mucho tiempo que esperamos con resignación y ansia la posible aparición de un dato fehaciente y documentado que nos desvele definitivamente el lugar de nacimiento del genial imaginero porque estamos divagando sobre dos parajes guienses con topónimos en los que “la palma” juega un importante papel que conduce a la confusión.

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