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Roberto Bastarreche: “Hubo noches con 18 pateras, y había que atenderlas a todas”

“Muchos de los naufragios se producen cuando las embarcaciones salen de la costa africana”

Roberto Bastarreche, junto al buque remolcador Miguel de Cervantes, atracado en el muelle Sanapú.

Roberto Bastarreche, junto al buque remolcador Miguel de Cervantes, atracado en el muelle Sanapú.

La incesante llegada de pateras y cayucos ha hecho que Salvamento Marítimo algunos días no tenga descanso. Unos 18.000 migrantes fueron rescatados en las costas canarias por la Sasemar el pasado año. Una meritoria labor que el Cabildo de Gran Canaria reconoce este año haciendo entrega del Roque Nublo de Solidaridad a Roberto Bastarreche, jefe del centro de Las Palmas. Explica Bastarreche (Vizcaya, 1962) que sus operaciones se centran en la náutica de recreo aunque ahora la ha superado la migración, actividad que se ha reducido con la pandemia. También cuenta cómo vigilan la contaminación del mar.

Tras un año complicado en que se alcanzaron cifras récord en la llegada de pateras a Canarias, el Cabildo de Gran Canaria le concede a Salvamento Marítimo el Roque Nublo de Solidaridad. ¿Cómo reciben este reconocimiento por salvar tantas vidas en el mar?

Este premio del Cabildo es un honor. Quiero agradecer al Cabildo la distinción, sobre todo por el personal que está dedicado en primera línea como son los que trabajan en las unidades marítimas y aéreas. Es todo un operativo que tiene como función la salvaguarda de la vida humana en la mar. 

¿Cuántas personas forman parte de Salvamar y están detrás de este operativo?

Entre las unidades aéreas y terrestres, en los centros de coordinación de Canarias hay unas 230 personas involucradas en este operativo que cubre todas las funciones del salvamento marítimo. Lo que pasa es que el último año lo más llamativo ha sido el rescate de las embarcaciones precarias que han llegado con migrantes, que es lo que ha dado un volumen muy alto de trabajo,y ha exigido que la labor sea muy intensa. 

¿Con qué medios cuentan para atender lo que es el salvamento y la seguridad en el mar en Canarias?

En buques tenemos diez Salvamares en toda Canarias, en la provincia oriental hay cuatro, y en la occidental hay seis. Disponemos de dos Guardamares, que son embarcaciones de treinta metros, un poco más grande que las Salvamares, y dos barcos de salvamento como éste [por el Miguel de Cervantes atracado junto al Muelle Sanapú donde se realiza esta entrevista], y el que está en Tenerife, más dedicados al remolque de barcos grandes y también la lucha contra la contaminación.

 ¿El Archipiélago es de los sitios con más dotaciones?

Debido a la llegada masiva de migrantes se incorporaron dos Guardamares más. Normalmente hay uno de esos barcos en cada isla, pero desde septiembre se pusieron dos más. Ahora una de las Guardamares se ha desplazado al Mediterráneo por el incremento de la migración,y tenemos una más sobre el operativo normal. También se incrementaron las tripulaciones.

¿Hay más dispositivos que en otros lugares de España?

No. Toda la geografía española está equipada con Salvamar, remolcadores, y demás medios marítimos y aéreos. Canarias tiene el dispositivo de hace años de diez Salvamares, una Guardamar, dos remolcadores, dos helicópteros y un avión. Creo que se está dando solución a las emergencias que tenemos porque no sólo atendemos las embarcaciones precarias que llegan de África sino que hacemos más intervenciones en el mar. 

¿Pero el fenómeno migratorio ha hecho que se les identifique con el rescate de pateras? 

La principal función es la salvaguarda de la vida en el mar, luego tenemos la lucha contra la contaminación, seguridad marítima, seguimiento del tráfico, pero dentro de esa salvaguarda en la mar está atender a esas embarcaciones que llegan de África. Siempre se nos identifica con la salvaguarda de la vida humana, que es repetitivo, pero es lo que es.

Usted conoció la crisis de los cayucos de 2006 y el desbordamiento en llegadas de 2020. ¿Ha visto diferencias entre un momento y otro?

Bueno, la diferencia fue que en 2006 provenían de la zona de Mauritania o Senegal y el tipo de embarcación eran cayucos, más grandes, venía más gente en cada embarcación, y esta vez el origen era Dakhla. Llegaban más magrebíes que subsaharianos, sobre todo en el pico que se produjo en noviembre. Aunque hubo un poco de todo, cayucos de Mauritania y pateras de Dakhla. 

¿Cómo se vive un rescate desde la Salvamar? ¿Se pasan momentos complicados?

El rescate es un momento crítico desde el punto de vista que la maniobra de abarloamiento, que no depende de la embarcación en la que vengan los migrantes sino del estado en que llegan, y su nerviosismo. Es una situación muy comprometida. Hay un riesgo de que la embarcación vuelque, de que las personas caigan al agua. Se viven momentos tensos.

¿Cuáles son los peores momentos, cuándo llegan madres con niños muy pequeños?

Hombre, siempre son los más débiles. Los momentos más dramáticos se producen cuando hay fallecidos, cuando la gente llega en malas condiciones porque llevan mucho tiempo en la mar.

¿Se le ha quedado algún caso muy grabado en la memoria?

Si, hay muchos casos. Niños recién nacidos y otros que mueren en la misma embarcación, mujeres en avanzado estado de gestación y muchos casos de fallecidos, Pero me quiero quedar con los rescatados, que han sido 18.000 en 2020. Por supuesto que han habido embarcaciones a la deriva pero es un riesgo que existe desde que la embarcación sale, y muchos de los naufragios suceden casi cuando salen de la costa africana, y esos van al Sáhara o Marruecos.

¿Hasta qué distancia de costa llegan a rescatar a las pateras?

Canarias llega hasta la zona de Mauritania. Esa zona esta solapada con Marruecos. Estamos coordinados para hacer la costa, pero si es muy cerca de sus aguas pues va Marruecos.

¿Cómo se activa el operativo?

Normalmente hay varias formas. Las notificaciones de salida las dan las ONG o algún familiar. Otras veces avisa un barco que ha avistado a una de esas embarcaciones precarias.

¿Se vieron desbordados? 

La cantidad de trabajo fue muy alta para nuestras unidades. Desbordados no, pero con mucho trabajo sí. Hubo noches que llegaron hasta 18 embarcaciones y había que atenderlas a todas. Las pateras llegaban en oleadas.

¿Y porqué se pone la base del operativo en Arguineguín?

Porque es el punto más apropiado debido al origen de donde vienen las embarcaciones, porque la mayoría llega de Dakhla. Arguineguín ya era el punto donde llevamos a los migrantes en la otra crisis de los cayucos porque es el sitio más cercano de la costa de Gran Canaria de donde se producen los rescates.

Aparte de esos rescates, ¿Cuál es el día a día de la Salvamar?

Ayer [por el martes] tuvimos una embarcación de recreo que se quedó sin máquina en Lanzarote, a la vez otra en Arguineguín, otra evacuación de un marinero que se rompió el brazo. Y otro día fue el remolque de un tronco a la deriva. También atendemos remolques de pesqueros. Normalmente hacemos más atenciones a embarcaciones de recreo que se quedan sin máquina o han varado. Las actuaciones mayoritarias son a la náutica de recreo aunque con la pandemia se ha reducido mucho esta actividad y ha crecido las de embarcaciones precarias. También atendemos a los mercantes y además, nos encargamos de la lucha contra la contaminación en el mar. 

¿Y cómo detectan los vertidos de fuel de los barcos?

Salen patrullas a hacer inspecciones que pueden detectar con sensores si hay algún barco que ha echado algún tipo de hidrocarburo, y se toman las muestras para que ya después Capitanía Marítima pueda elevar el correspondiente expediente sancionador. 

¿Es algo que se sucede más de lo que pensamos?

Cada vez menos, pero sí que se siguen produciendo algunos casos. Pero también en la lucha contra la contaminación se hacen intervenciones bien en puerto o cuando se produce algún accidente marítimo. Normalmente para la prevención y la lucha acude primero el avión Sasemar 103, que se encarga de vigilar la costa. 

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