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La Aldea

La Aldea alerta de los daños por el turismo descontrolado

Tres grupos conservacionistas denuncian una “presión insostenible” sobre Guguy, Pino Gordo, Tasarte, Tasartico, La Marciega y Caserones

Niños y adolescentes en los charcos de Pino Gordo

Niños y adolescentes en los charcos de Pino Gordo

Tres entidades conservacionistas de La Aldea de San Nicolás, Oeste Sostenible, Oeste Aldeano y Azaenegue Naturalistas, han alertado de la “presión insostenible” que están soportando algunos de los espacios naturales y arqueológicos más emblemáticos y frágiles del municipio. Ante ello, han presentado sendos escritos en la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria y en el Ayuntamiento de La Aldea para reclamar una mayor vigilancia de los entornos protegidos para garantizar la preservación de sus valores ecológicos o culturales. 

Los casos “más sangrantes”, según estos tres colectivos ciudadanos, son Guguy, Pino Gordo, Tasarte, Tasartico y la desembocadura del barranco de La Aldea. En los cuatro primeros, “la llegada masiva de personas causa permanentes molestias a la fauna, daños a la flora y una lamentable acumulación de residuos”, explicaron. Además, en la playa de Guguy y en Pino Gordo “se ha roto la paz de dos reductos mágicos” para los aldeanos y para los amantes de la naturaleza.

“En el caso de la desembocadura del barranco de La Aldea, un amplio espacio integrado por ambientes tan valiosos como el humedal de La Marciega, el lomo de Caserones o La Playa, está siendo sometida a una afluencia desbordada de visitantes y vehículos que en poco tiempo amenazan con degradarlos irreversiblemente”, denuncian en su escrito.

Estas tres asociaciones consideran que, respeto a la protección de la Playa de La Aldea, las medidas provisionales que se han adoptado desde el Ayuntamiento “son las menos malas”, pero avisan de “la necesidad de encontrar soluciones que a largo plazo regulen y ordenen definitivamente el estacionamiento, alejándolo de las zonas más sensibles, y así limiten la llegada masiva que desborda estos lugares y los propios negocios del entorno”.

Piden más agentes del Seprona y de Medio Ambiente para proteger los espacios naturales

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Estos colectivos aldeanos aseguran que son “muy conscientes” de que estas presiones humanas sobre el patrimonio natural “son extrapolables a muchos otros rincones de la isla de Gran Canaria”, por lo que han hecho llegar sus quejas a las administraciones competentes, acompañadas de una serie de medidas que creen imprescindibles para minimizar “este serio problema”.

Actualmente, resaltan, Gran Canaria soporta cerca de un millón de habitantes y durante los últimos años ha recibido una media anual próxima a los cinco millones de turistas. A pesar de estas cifras, “más que alarmantes” en un territorio de apenas 1.500 kilómetros cuadrados, con más del 40% protegido y 33 espacios naturales catalogados, solo dispone de 21 agentes de Medio Ambiente y de 23 efectivos del Seprona de la Guardia Civil. Estos datos, a su juicio, “reflejan claramente la importancia que se le está dando a la vigilancia y protección del patrimonio natural”. 

Los tres grupos alertan de “la imperiosa necesidad de ampliar las plantillas de agentes medioambientales, pues de no ser así, la masificación, la escasa conciencia y la absoluta desprotección de cada uno de estos sitios amenazan algunos de los tesoros más preciados de La Aldea y de la isla en general”. 

Consecuencias

Por tanto, advierten de que “se debe actuar ágil y hábilmente porque las consecuencias están siendo trágicas y ponen en riesgo el motor más importante para el desarrollo equilibrado del municipio de La Aldea”. 

Las quejas de las asociaciones aldeanas se suman a las que han mostrado en los últimos meses ayuntamientos como el de Tejeda, por los daños causados por algunos visitantes en el Charco de Las Palomas, o las asociaciones de senderistas por el uso de los caminos reales como pistas deportivas para bicicletas y motocross.   

En el municipio de La Aldea convergen cuatro espacios naturales protegidos, el Parque Rural del Nublo, la Reserva Natural Especial de Guguy, el Parque Natural de Tamadaba y la Reserva Natural Integral de Inagua. Salvo el casco urbano y el barranco, el resto del territorio está protegido, lo que no ha evitado situaciones como la redada masiva de hace un mes en Guguy porque decenas de jóvenes se saltaron las restricciones.   

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