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Sila Sánchez: “Se aprende un discurso feminista, pero sin conciencia de la lucha”

“Los jueces se exponen menos en las sentencias de violencia o acoso porque está mal visto”

Sila Sánchez, ayer en el paseo de Las Canteras, momentos antes de la entrevista, ayer.

Sila Sánchez, ayer en el paseo de Las Canteras, momentos antes de la entrevista, ayer.

Sila Sánchez (Las Palmas de Gran Canaria, 1945) se declara feminista desde que nació. Educada en plena dictadura, y con casi la mitad de su vida dedicada a la lucha por los derechos de las mujeres critica que hoy se ha aprendido un discurso feminista, sobre todo desde los estamentos políticos, sin tomar conciencia del problema. Se atreve hasta con el machismo en el mundo judicial. Y tiene claro que todavía la lucha por la igualdad es una batalla que aún queda por librar a las mujeres. Una causa que le reconoce el Cabildo de Gran Canaria al nombrarle Hija Predilecta de Gran Canaria. Ya lo era de la ciudad. 

¿Qué supone este reconocimiento del Cabildo para una defensora como usted de los derechos de las mujeres?

Es un honor. Sé que es una palabra que es muy manida , pero es un honor ser nombrada Hija Predilecta de la isla de Gran Canaria. Para mi es un simbolismo porque es como cuando te dan un abrazo grande, porque me ha llamado mucha gente que se ha alegrado también. Y, como feminista igual, porque no es solo mi lucha sino la de todas las mujeres.

¿En la Asociación Zuleima, que usted preside, sigue oyendo los mismos problemas y las mismas denuncias?

Quiero dejar claro que no somos una asociación que ofrece servicios. Desde Zuleima derivamos a otras asociaciones. Si que los casos de violencia machista siguen creciendo. Es verdad que las mujeres ahora se deciden más a denunciar porque se sienten más protegidas, aunque siempre hay deficiencias en los servicios, sobre todo en la Justicia. La violencia de género es algo estructural, está en la sociedad. Cada vez que asesinan a una mujer la gente no se inmuta, es una más. La violencia, los asesinatos no hace mover a toda la estructura de la ciudadanía, es como que se adaptan a oírlo. Parece que solo duele lo que te toca cerca. Y menos mal que los medios de comunicación se hacen eco de esos asesinatos. 

¿Cuándo muere una mujer asesinada, la última hace dos días por su hijo, no se pregunta hasta cuando?

Es una lacra. Siempre serán demasiadas. Los asesinatos machistas son una muestra de cómo es una sociedad, son la punta de un iceberg. Y hay que ver que no mueren, que son asesinadas. Estos crímenes tienen que acabar.  

 ¿Cree que es la movilización social la que ha hecho cambiar el concepto de que el feminismo es un movimiento extremista contra los hombres?

Esa idea de que las mujeres vamos en contra de los hombres es ya caduca. El feminismo es un movimiento social y político que sólo busca que las mujeres tengan los mismos derechos, y partan del mismo punto que los hombres. La lucha de las mujeres no es en contra de los hombres. Lo que ocurre es que cuando un movimiento tiene fuerza, y esa fuerza es la razón, y los derechos, resulta incómodo. Está mal visto ser machista, y se hacen discursos aprendidos feministas que no están interiorizados. Muchos representantes de la vida pública hacen un discurso del que no han tomado conciencia. Y eso es porque hay que romper con toda la educación que le han dado durante años. Son roles: los hombres hacen esto, y las mujeres aquello, y eso es lo que hay que cambiar. 

¿Quiere decir que hace falta que los políticos no sólo se lo crean sino que actúen?

Lo que he visto a lo largo de mi vida es que cuando te encuentras una persona en un estamento, con educación, con sensibilidad y empatía te ayuda a resolver los asuntos. Hasta va a poner los recursos a para implicarse. Es muy importante que un gestor público haya trabajado incluso el tema de la igualdad para que comprenda muchos de los programas o acciones que hay que poner en marcha. Pero, en general, sigue siendo una lucha de las mujeres.

¿Echa en falta más apoyo de las mujeres en la causa feminista o más apoyo de los que gobiernan?

No diría apoyo, diría implicación. A veces desde muchos departamentos de la administración hay que pelearse con un político para que dé el visto bueno a un proyecto. Hay dirigentes a los que les cuesta integrarse y entender. Tienen una responsabilidad como políticos defender una sociedad más justa e igualitaria. Te encuentras aún casos de dirigentes de derecha que no sabes como tienen ese puesto público. También es verdad que el ciudadano no tiene conciencia política. y vota por una cara o algo que escuchan un día. Hay políticos que se están esforzando para que las cosas cambien pero es su responsabilidad.

Ha habido un antes y un después de Metoo y su escrutinio a hombres poderosos por su conducta sexual. ¿Cree que gracias a este movimiento se ha perdido ese miedo a denunciar ?

Por supuesto. En Canarias se callaban muchas violaciones, y situaciones de acoso en el trabajo. Era muy difícil contarlo porque había miedo a que no te creyeran. Da igual la clase social, en todas hay mujeres que han callado abusos y acosos. El movimiento feminista es el que le ha ido dando voz al acoso, al maltrato, a la violencia de género. Las que sufren no se atreven por no perder el puesto de trabajo, en otros casos, por miedo a lo que pueda hacerle su pareja. Siempre se cuestiona a la víctima. Y menos mal que esto está cambiando.

¿Piensa que en los juzgados se siguen dictando sentencias que cuestionan precisamente a las víctimas?

Cada vez más hay más sensibilidad entre jueces y fiscales. Aunque todavía hay sentencias demoledoras. Le recuerdo la de la Manada de Pamplona. Machismo puro y duro del juez. Pero cada vez más los jueces se exponen menos en los fallos de violaciones o violencia de género porque se han dado cuenta de que está mal visto. Aunque hay algunos que siguen con esos pensamientos. Pero queda mucho cambio. Todavía una mujer va a declarar y se encuentra con el maltratador al lado. No todos los juzgados están preparados. Y lo peor, insisto, es que a la mujer se le pone en duda. Mire, el cantante Miguel Bosé declaró en una entrevista que, teniendo dos niños pequeños, llevaba una vida desenfrenada de drogas y de sexo, y nadie le ha cuestionado como padre. Si eso lo dice una mujer se arma la rebambaramba. Y le pongo otro caso mediático, el de Rocío Carrasco a la que precisamente se le cuestiona que haya sufrido maltrato y tiene hasta pruebas. La mujer tiene que demostrarlo todo diez veces más que los hombres. Pasa lo mismo en un puesto de trabajo. 

Se refiere a lo de que a igual sueldo igual salario. ¿Eso tan reclamado ocurre en el campo, en la hostelería y en la banca? 

Es que lo dicen las estadísticas. Las mujeres cobran un 17 por ciento menos de salario. Una empresa tiene que valorar el trabajo no el sexo de quien lo realiza. Pero una mujer siempre tiene que demostrar y hacer a veces el doble que un hombre. Es de justicia social. Por eso el feminismo hace hincapié en que los derechos de las mujeres sean los mismos que los de los hombres. Una mujer no es igual que un hombre pero si que debe tener los mismos derechos.

¿Y dónde hay que insistir para impulsar el cambio? ¿Desde los colegios o las familias?

Esto es una cadena. Trabajo de apoyo con los jóvenes en los institutos y cuando entré, que me abrieron una pequeña puertita, daba por hecho que la igualdad estaba ya sembrada en los institutos. Pero no es así. Hay mucha violencia y desigualdad. Y no critico al profesorado sino a la Consejería o al Ministerio que no hace que sea una asignatura. Debe haber un agente de igualdad y un profesional que les hable de sexualidad. Tampoco sé como los jóvenes aguantan la metodología de clases, basada en un modelo tan teórico. Hay que revisar los contenidos y que haya más apertura en la educación. 

¿Y confía en que un día esos derechos de las mujeres sean reales?

Si, por supuesto. Creo en los jóvenes porque no permiten situaciones que si aguantaban otras generaciones. Es cierto que es una lucha que los resultados se ven poco a poco. Pero si que es importante que las jóvenes se impliquen en el feminismo porque todas las conquistas se logran desde los distintos ámbitos de la sociedad. Así llegan los cambios.

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