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Julio Cuenca niega que el Instituto de Risco Caído oiga a la gente de la Cumbre

El descubridor del yacimiento pide que se cumpla el compromiso con la Unesco de crear la Fundación |Teme que se repita la inactividad de la Reserva de la Biosfera

Interior de una de las cuevas del yacimiento arqueológico de  Risco Caído. | | JOSÉ CARLOS GUERRA

Interior de una de las cuevas del yacimiento arqueológico de Risco Caído. | | JOSÉ CARLOS GUERRA

Julio Cuenca, descubridor e investigador principal de Risco Caído, cuestionó ayer que el Instituto creado por el Cabildo para gestión la conjunta del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera vaya a tener presente a la población de la Cumbre de Gran Canaria e incluso a seguir el mandato de la Unesco de preservar ese patrimonio arqueológico y cultural. A su juicio, ese nuevo organismo puede ser eficaz para las cuestiones administrativas, pero reclamó la creación de una Fundación autónoma en la que participen el resto de las administraciones públicas, la sociedad civil y los expertos.

Cuenca sostuvo que el nuevo Instituto, cuya constitución concluyó esta semana con la toma de posesión de José Armengol como primer gerente, no solo “contraviene” lo acordado con la Unesco antes de la declaración de Bakú, en el mes de julio de 2019, sino que lo que pretenden los actuales responsables políticos del gobierno de Antonio Morales y los funcionarios adscritos “es simplemente controlar el proyecto desde las dependencias del Cabildo, abandonando la idea original de crear un organismo autónomo de gestión en el núcleo del paisaje cultural”.

Es decir, apuntó, “trabajar en el terreno y con la gente de la Cumbre, no desde un despacho en la capital”. También mostró su temor de que la figura de Patrimonio Mundial de la Unesco siga los pasos de la Reserva de la Biosfera, en la que “apenas se ha hecho nada” desde su declaración hace 16 años.

El exdirector científico del proyecto de Risco Caído y Las Montañas Sagradas también quiso aclarar que él no se ha desmarcado de esa iniciativa, sino que “de forma sorprendente” fue apartado por Morales después de que se consiguiera el objetivo. El motivo de su exclusión, explicó Cuenca, fue que en abril de 2019, tres meses antes la declaración de la Unesco, solicitó al presidente del Cabildo, junto a Antonio González Viéitez, que abriera un periodo de reflexión sobre la necesidad de la central de Chira-Soria.

Defenestrado

Al no obtener respuesta, enviaron una carta a Morales, firmada por otras 70 personas, en la que insistían en analizar con expertos si la planta hidroeléctrica de Chira-Soria sigue siendo viable 20 años después de proyectada y a la vista de los avances de las energías renovables en ese periodo. Tras firmar esa carta, subrayó Cuenca, fue defenestrado por Morales, lo que se hizo público tras obtener la declaración de Bakú meses después.

Ante las declaraciones del gerente José Armengol, quien aseguró en una entrevista con este periódico no tener problemas con el descubridor de los yacimientos, Cuenca admitió que le gustaría seguir investigando sobre Risco Caído y otros yacimientos, como de hecho está haciendo de forma autónoma y sin recursos públicos.

Respecto al nuevo Instituto, detalló que el compromiso con la Unesco, “por encima de cualquier otro”, es garantizar la conservación y protección de los bienes integrantes del Paisaje Cultural, que abarcan 18.000 hectáreas en la Cumbre de la Isla.

Cuenca resaltó que una de las exigencias de Icomos, el órgano consultor de la Unesco, “se refiere sin ambigüedades a la forma de cómo se debe gestionar ese Paisaje Cultural, y para ello pide que se cree un órgano de gestión autónomo, dotado de recursos humanos, técnicos y económicos suficientes para llevar a cabo con garantías la gestión de todo lo concerniente al territorio declarado Patrimonio de la Humanidad”.

“No me desmarqué del proyecto, me apartaron al lograr el objetivo”, aclara el arqueólogo

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Dicho órgano, puntualizó el arqueólogo, debería además estar situado en la Zona Núcleo del Paisaje Cultural, en algún punto de los municipios de Artenara y Tejeda, como una medida adecuada para poder gestionar y monitorizar de forma eficaz todas las acciones que, según el propio Plan Integrado de Gestión del Paisaje Cultural, se tendrían que llevar a cabo a lo largo de los años venideros, una vez obtenido el nombramiento de bienes integrantes del Patrimonio Mundial de la Unesco.

“Debo decir que estuvimos años, desde la dirección científica del proyecto, planteando que era necesario la puesta en marcha de actuaciones que nos servirían para que en caso de obtener la declaración de Patrimonio Mundial, pudiéramos tener ya avanzadas algunas acciones que servirían para amortiguar la presión de la llegada masiva de visitantes a un territorio remoto, pero frágil, donde se ha conservado una parte muy importante del legado cultural de los antiguos canarios”, comentó.

Entre esas actuaciones, Cuenca citó los proyectos de parques arqueológicos, inventarios informatizados y digitalizados de los bienes integrantes del paisaje cultural, un estudio sobre el sector agrícola y ganadero o un informe sobre el impacto turístico en la el territorio y la población.

Considera que la réplica de la cueva en Artenara no reproduce “ni de lejos” a la original

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“Planteamos -añadió- que era necesario destacar en el territorio un equipo multisciplinar como avance de la Fundación, para ir actuando y monitorizando las actuaciones, que no siempre con acierto se han llevado a cabo en el territorio; nada de esto se ha logrado, salvo la apertura precipitada de un centro de interpretación en Artenara, cuyo discurso expositivo resulta cuanto menos deficitario, lo que podría haberse subsanado con la réplica de la cueva almogarén de Risco Caído, lo que a la postre ha resultado ser un fiasco, porque no logra ni de lejos reproducir el verdadero significado de este templo astronómico extraordinario de los antiguos canarios”.

Cuenca dijo que la propuesta se hizo llegar a Morales, que había asumido la gestión. “Esperábamos que este documento riguroso y coherente pudiera ser, al menos, objeto de debate con los responsables del proyecto del Cabildo, pero el presidente le dio carpetazo y evitó su discusión”, añadió.

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