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José Caballero | Profesor del colegio Arenas Sur que se jubila tras 42 años de ejercicio

“La realidad es que el sistema educativo en España está fatal”

“Es importante que los niños se enriquezcan con las culturas y tradiciones del alumnado de fuera”, asegura el docente

José Caballero, el viernes, en la avenida Mesa y López de la capital. | | ANDRÉS CRUZ

José Caballero, el viernes, en la avenida Mesa y López de la capital. | | ANDRÉS CRUZ Andrés Cruz

Tras 42 promociones a sus espaldas, José Caballero se jubila en agosto y dejará la docencia activa. El maestro del Colegio Arenas Sur, que daba clases de Naturales entre el último ciclo de primaria y el primero de secundaria, tiene claro que la vocación lo es todo en su profesión, y que sin ella no se llega a ningún lado, ni se aguanta tantos años delante del alumnado. Tras de sí, deja una estela de formación a miles de estudiantes, entre el centro de la capital grancanaria, en el que estuvo desde la década de los 70 y hasta 1996, cuando se trasladó a San Bartolomé de Tirajana, donde terminará sus días de servicio a los demás.

Se jubila en agosto tras 42 promociones de estudiantes, ¿qué sentimientos le vienen?

Por un lado, está el cansancio que tengo acumulado porque 42 años pesan, pero me planteo qué va a ser de mí ahora. Recuerda uno cosas, intenta encontrar esos refuerzos positivos y los momentos buenos que viví y, como también estoy recibiendo el cariño de la gente, pues no es tan duro.

Este es el momento de reflexionar y de los homenajes.

La verdad es que esto no es una cosa que te viene por sorpresa, sino que ya se va viendo desde hace algún tiempo, lo vas empezando a digerir desde tiempo atrás. Mucha gente, alumnos y familias, te viene a felicitar o a recordar. El otro día había en el colegio tres antiguos alumnos que fueron de visita y me recordaban anécdotas que tenían de cuando les daba clases.

¿Con qué se queda uno después de tantos años de servicio en la enseñanza?

Son muchas cosas. Por un lado, a la vista de las manifestaciones actuales, pienso en que algo bueno hice que la gente me lo recuerda y lo reconoce. Nunca llueve para gusto de todos, por supuesto, y seguro que para alguno habré sido malo, a ellos les pido disculpas porque no fue mi intención. Sobre todo cuando vienen de fuera y te comentan las cosas buenas, pues tienes la satisfacción de haber cumplido con la tarea que se te asignó. A lo largo de estos 42 años han cambiado mucho las formas de trabajo, ha sido un constante adaptarse a lo que iba viniendo, y bueno, la valoración es positiva.

¿Cómo es la enseñanza en un centro en el Sur, con la gran población de extranjeros que hay y metido en medio de la vorágine turística?

Pues sí, metido en medio de la vorágine turística y con esa mezcla de culturas y de idiomas que tenemos. Hay muchos niños extranjeros, algunos han llegado al colegio sin saber hablar español y otros hablan tranquilamente tres o cuatro idiomas. A la hora de trabajar con ellos, siempre he visto que el colegio es una especie de familia a la que llegan y se adaptan con mucha facilidad. Los niños reciben a los que llegan les arropan desde el principio, no he encontrado dificultad para enseñarles.

Es también muy importante para el alumnado esa riqueza cultural y el conocer otras realidades no tan cercanas.

Yo creo que sí. Se comparte, se enriquecen. Muchas veces realizamos actividades en las que los niños van compartiendo con los otros lo que ellos viven y conocen de su país, de su cultura, de su idioma, y eso enriquece mucho.

¿Lo suyo fue vocacional y ha sido siempre vocacional?

Cuando entré en Magisterio, no lo tenía muy claro. Pero una vez empecé a estudiarlo, comencé a enamorarme de esto, y al llegar al colegio ya noté que había sido el acierto de mi vida, y que de ahí no me movían. De hecho, nunca me he planteado irme a otras opciones, ni siquiera irme del colegio.

¿Cuán importante es, en su opinión, que un profesor tenga esa vocación?

Lo es todo. Si no tienes vocación por tu trabajo, no te dediques a esto. Si no amas lo que estás haciendo, no puedes aguantar. Hay que tener en cuenta que cada año trabajas con un grupo de alumnos, te encariñas con ellos, pero se van y vienen otros, y eso es un desgaste afectivo que, si no estás enamorado de lo que haces, no lo llegas a asumir.

¿Hay muchos profesores que no tengan esa vocación, que hayan llegado de otras profesiones por tener menos posibilidades en ellas?

Hay de todo. Tuve dos compañeras que estudiaron Farmacia, probaron en la docencia, y una de ellas ha dedicado su vida al colegio encantada, mientras que la otra aguantó dos o tres cursos y se dedicó a otra cosa. He tenido compañeros que han durado un solo día en el colegio, incluso. Luego también es verdad, y esto es muy personal, que la gente actual parece que está dispuesta a aguantar poco, llegan a una empresa exigiendo, pero se lo tienen que currar, no se consigue de entrada un buen sueldo y una estabilidad.

¿Cómo ve la situación de la educación actualmente en Canarias?

(Resopla) No es Canarias, es en España en general. Veo que se hacen cosas aberrantes. Tengo la sensación que se toman decisiones en despachos por personas que no han tenido contacto con el aula. Deben escuchar a los profesionales, que el sistema educativo lo desarrollen quienes estén en el día a día, no por determinadas tendencias políticas. Es de vergüenza que cambie el modelo educativo porque cambia el color del Gobierno. Mientras la educación siga controlada por los partidos políticos, esto va a ser vandazos de un lado para otro.

Imagino que en sus 42 años ha vivido cinco o seis modelos educativos, incluso cambios radicales.

Cambios radicales incluso sin llegar a implantarse completamente un sistema. En muchos momentos, he tenido la sensación que hemos ido a remolque de lo que ha pasado en el mundo, llegando después de cuando se llegó en Europa, y eso... Mala cosa. La enseñanza es algo delicado, fundamental, hay muchísimos y muy buenos profesionales en España, pongan en sus manos las decisiones que afectan a esta tarea. Un político no va a practicar una operación cardiaca, lo hará un cardiólogo. Pues esto es igual.

¿Se centra la educación demasiado en la obtención de resultados medibles?

A veces me da la sensación de que sí, que lo que interesa es que haya determinados porcentajes. El fracaso escolar no lo deciden los números que se ponen. La realidad es que el nivel educativo en España está fatal; en Canarias, desastroso. De hecho, las Universidades españolas están bajando en los ranking mundiales. Hace algunos años, un amigo profesor universitario me comentaba que para poder empezar a trabajar en primero de carrera, tuvieron que establecer un curso cero, de preparación de esos alumnos que habían superado la Selectividad. La realidad es que la gente no va preparada a la Universidad, y los niveles bajan en consecuencia.

Este último año le ha tocado bailar con la más fea, ¿ha sido esta pandemia lo peor que le ha pasado en estos 42 años?

Ha sido muy frustrante. Con mi reducción de jornada, es cierto que no tengo un grupo ni una asignatura asignados, mis tareas han estado más en apoyo a departamentos, ayudas al profesor, gestiones dentro del colegio. Pero hay una serie de actividades que se venían haciendo de años y que se han tenido que interrumpir de golpe, como las Olimpiadas, un evento emblemático en el colegio que siempre hemos cuidado mucho porque interrelaciona a todos los alumnos de distintas edades. Hemos tenido que interrumpir también la Juniada, un invento nuestro para mantener a los alumnos activos en la última semana de clases, cuando ya los exámenes y las notas estaban puestas, mediante pequeñas competiciones deportivas, juegos relacionados con cálculo y conocimiento, etc. Salidas y actividades que se hacían en el exterior también se han visto interrumpidas. Una forma tan fría de acabar, sin poder hacer este tipo de actividades, me resulta un poco triste.

¿Y ahora qué?

Pues tengo que descubrir algo nuevo. Cuando llega este momento, uno piensa en que tendrá tiempo para sí mismo, para hacer sus cosas, y espero que sea así. No tendré que estar pendiente de un reloj, de un horario para hacer cosas. Tengo aficiones, como la música o la pintura, retomar la guitarra y darle uso. Dedicarle más tiempo a mi mujer, también entra en mis planes. Tengo dos hijos, y los dos viven fuera, pues ahora no tengo que esperar a las vacaciones para poder visitarles. En definitiva, tener la libertad de poder organizar cosas sin tener que depender de horarios ni compromisos.

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