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‘Nomadland’ en Pozo Izquierdo

Carmelo Albelo y Teresa Suárez viven desde hace dos años y medio en un furgón en el pueblo costero | No es por necesidad, sino porque les gusta esa forma de vida

Carmelo Albelo, ayer, junto a su furgón en el que vive desde hace dos años y medio en Pozo Izquierdo,. | | LP/DLP

Carmelo Albelo, ayer, junto a su furgón en el que vive desde hace dos años y medio en Pozo Izquierdo,. | | LP/DLP

“Me encanta vivir así. Siempre me ha gustado la calle y tener una vida nómada. A mí pareja también. Ella se agobia en el piso. Somos dos viajeros con un furgón”. De esta manera se explica Carmelo Albelo Marrero, de 56 años, que es natural de Sardina, en Santa Lucía de Tirajana, y que reside desde hace dos años y medio en un furgón en Pozo Izquierdo, en el mismo término municipal.

La cocina en el interior del furgón en el que vive la pareja. | | LP/DLP

Está claro que a él no le hizo falta que le animasen a cambiar de vida, o que haya habido un ejemplo a seguir o la influencia de un libro o de una película, como la oscarizada Nomadland [tierra nómada], de la directora Chloé Zhao. En absoluto. “Era un deseo, una aspiración de toda la vida, tener una casa con cuatro ruedas. Con unos ahorros se pudo comprar el furgón y hacer realidad este sueño”, agrega.

Carmelo Albelo, que se define como “un currante que trabaja al año once meses y descansa uno”, es fontanero y electricista. Antes trabajó como cartero de Correos durante siete años en Maspalomas, en el municipio de San Bartolomé de Tirajana, hasta que decidió cambiar de tipo de vida.

“Cuando llegamos a este terreno [próximo a la avenida Las Bajas], que esta cerca de la playa y pegado al casco de Pozo Izquierdo, pues estaba lleno de basura, especialmente papeles y plástico llevados hasta aquí por el fuerte viento”, comenta Albelo Marrero, quien al justificar por qué le atrae vivir en un sitio no fijo, señala que “estar en un piso, en una casa, no te relaja, al contrario, te sientes y estás con más obligaciones y actividades”.

Adquisición

Esta pareja cuenta con un furgón Renault Master, con una superficie en el interior de cuatro metros cuadrados aproximadamente, que Carmelo Albelo compró hace unos seis años ya completamente modificado y equipado, además de tener ellos ya un turismo. El vehículo vivienda tiene todo tipo de electrodomésticos y equipos necesarios, además del baño y cocina. Sólo le falta la lavadora.

Además, colocaron junto al furgón césped artificial, sombrilla y una barbacoa. También montaron un sillón “con unos cojines de piel, que estaban bien, limpios y metidos en bolsas de plástico, junto al contenedor, y listos para que fuesen reciclados”. Un bajo muro, en el que había un gran cartel publicitario y que ya no está, rodea de forma paralela una gran parte del vehículo, lo que ayuda a la pareja a limitar el espacio en el que están.

A parte de la buena equipación del vehículo adquirido, al estar ellos muy cerca del casco del pueblo costero pues tienen casi todos los servicios muy próximos, como los contenedores de recogida de residuos, supermercados y bares, entre otros.

Este fontanero asegura que no ha tenido problemas de ningún tipo con los vecinos durante este tipo que viven en su vehículo en Pozo Izquierdo. “Sí, algunas diferencias ha habido en algunas ocasiones con otros campistas que se instalaron en este mismo solar, por cuestiones de distancia entre unas caravanas o por el ruido, pero que se han resuelto hablando”, señala el electricista.

“A parte de que nací en Sardina del Sur, me crié en Pozo Izquierdo y aquí me siento como si estuviera en mi barrio o en mi pueblo, sólo con la diferencia de que no vivo en un piso o casa, sino en un furgón”, manifiesta Carmelo Albelo, quien destaca que “es un lugar muy tranquilo. Es un sitio muy relajante. No hay nada como oír el mar cuando está todo en silencio”.

El que fue cartero en Maspalomas ya había probado en otros sitios con el furgón, antes de quedarse fijo en el mismo sitio en Pozo Izquierdo. “Estuvimos con el furgón en Risco Verde, en Arinaga [en Agüimes]. Fueron seis meses. Nos marchamos por el ruido, las fiestas de los jóvenes y por la delincuencia. Lo que está claro es que hay que respetar a los demás, estés como estés”, declara.

De todos modos, en Pozo Izquierdo hay cambios respecto a los que acuden con sus roulottes. “Sí, un día como hoy [ayer para el lector] pues somos unos 14 campistas, entre los que están en el aparcamiento y los que nos encontramos en este solar. Y un sábado se puede casi duplicar el número de vehículos de los que vienen a pasar el fin de semana o días. Muchos son windsurfistas, gente tranquila. En verano vienen extranjeros que se quedan en sus caravanas un mes o dos, y disfrutan del Campeonato del Mundo de Windsurf”, afirma Albelo.

Esta pareja no tiene necesidades económicas o la obligación de vivir en el furgón, ya que cuentan con un piso en el que vive un hijo, de 27 años. Teresa Suárez se va a la vivienda un día o dos a la semana y aprovecha para hacer uso de la lavadora. “A mí no se me ha perdido nada allí”, comenta entre risas Carmelo. “Y se lleva a nuestra perrita y con ella vuelve. Es mezclada de caniche y cocker. Lleva con la familia siete años. La queremos mucho y aquí [Pozo Izquierdo] está a sus anchas”, manifiesta.

“Mi pareja, Teresa, se agobia dentro del piso, y aquí sale a pasear con la perrita. Estamos muy a gusto”, agrega.

“Cuando no estoy trabajando, pues me entretengo arreglando cosas. Practicar deporte no me gusta. Y los fines de semana son para disfrutar de la vida. Antes de la pandemia de coronavirus pues venía la familia. Cuando el confinamiento de tres meses lo pasamos mal, como todos, porque no podíamos salir del furgón o de delante del mismo, y la Policía nos llamaba la atención si nos separábamos dos o tres metros más allá del furgón, y sin poder salir a ningún lado, como todo el mundo. Ahora es relajante el sitio.”, reitera.

Albelo Marrero resalta que hace amigos casi todos los días, especialmente campistas. Ha conocido a aquellos que han vendido sus casas para comprar una caravana para poder vivir temporadas en distintos sitios, como también conoció a los que han preferido dejar de pagar el alquiler de un inmueble, para aprovechar ese mismo dinero para abonar la mensualidad de la autocaravana.

Una de las pocas pegas que le pone al sitio es el problemas de cobertura para el móvil, a ratos por las mañanas. “Por las noches, ningún problema”, concluye.

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