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Santa Brígida

La Casa del Vino amplia las terrazas y recupera un lagar

Un obrero trabaja en la terraza de la Casa del Vino de Santa Brígida donde se ve el grafiti de Matías Mata.

Un obrero trabaja en la terraza de la Casa del Vino de Santa Brígida donde se ve el grafiti de Matías Mata.

La Casa del Vino de Santa Brígida ha ampliado el espacio destinado a las terrazas, mientras que los jardines, que quedan coronados por una isla de agua, se han repoblado con una variedad de plantas autóctonas que se dan en esta localidad. Las obras de mejora del entorno exterior, que ha financiado el Cabildo de Gran Canaria, han incluido la incorporación en uno de los laterales de un grafiti centrado en la temática del cultivo de la uva, y el trabajo en las bodegas, que ha realizado el artista Matías Matas así como un lagar de madera que en su día fue protagonista de esta labor agrícola en esta localidad, y que ahora forma parte de las piezas que se pueden contemplar dentro del museo que acoge ese edificio de más de dos siglos de antigüedad.

Unos 600 metros de terraza se han ganado con los trabajos que se han estado llevando a cabo en el exterior de estas instalaciones en los últimos seis meses, plazo que acaba en esta misma semana, aunque aún no se han concluido.  Este proyecto que se adjudicó a la empresa Fomento de Construcciones Roque Nublo ha supuesto una inversión de 156.434 euros.

 Desde que se reabrió esta casa con este uso en 2005, tras ser cedida por el Cabildo de Gran Canaria a la Federación de Asociaciones vitivinícolas (Vinigran), se habilitó una zona de terrazas para los clientes que acuden al restaurante que se encuentra por la parte del naciente, la que linda con la Finca del Galeón, y el espacio del mercadillo municipal. Ahora con esta intervención se crean dos terrazas en la parte del inmueble que da a la carretera de acceso a Santa Brígida, la GC 15, con la idea de facilitar un espacio para que se puedan realizar las catas de vino, ya que desde esta parte se accede a la zona del museo. 

La prensadora de uva que estuvo en Santa Brígida se localizó en una finca de Telde

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 Al mismo tiempo, la antigua charca que había se ha transformado en una isla de agua, que queda justo en medio de las dos nuevas zonas de terrazas.  

Para conectar ambos espacios de restauración se han creado unos puentes de piedra, que, según explicó ayer Francisco López, director de esta obra que ha coordinado la consejería de Agricultura y Ganadería de la corporación, permiten a los visitantes disfrutar de los jardines , de una comida o de un buen vino en un ambiente muy tranquilo con “la nota relajante que produce el sonido del salto de agua”.

También se ha querido cuidar en los jardines la recuperación de la flota autóctona de esta localidad. Con este fin se han plantado especies como la canarina canariensis, el tomillo de risco, serraje arbòrea, y la lavandula canariensis, entre otras.  

Otra de las aportaciones es la adquisición de un lagar de madera, que en su día fue esencial en las labores de prensado de la uva en este municipio y que fue localizado en una finca de El Palmital, en Telde, y se ha recuperado como una de las piezas fundamentales del museo que acoge esta lugar.

Pero, sin duda , lo que más llama la atención, por lo menos por ahora, en la visita a este edificio que forma parte de la ruta del vino de Gran Canaria, es el grafiti del artista lanzaroteño Matias Mata, que se visualiza desde la misma entrada al casco de Santa Brígida. Se trata de un enorme mural, de mucho colorido, ambos detalles característicos de lo que es la obra de este autor, que firma sus trabajos como Sabotaje al montaje, en el que la uva y la esencia de su transformación marcan toda la escena y a la vez actúa como una llamada para visitar el lugar.

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