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Controles policiales | Primer fin de semana sin estado de alarma | San Bartolomé de Tirajana

Desalojos y multas en el Yumbo entre los más fieles al Maspalomas Pride

La policía disuelve un grupo de 200 personas e interpone tres sanciones a locales y a un camarero

CC Yumbo, primer viernes tras fin del estado de alarma Rubén Torres

Primer fin de semana sin estado de alarma y sin toque de queda y ya se han producido desalojos e impuesto las primeras sanciones por incumplir la normativa sanitaria. La amplia presencia policial, de hasta una veintena de agentes de la Policía Local y la Policía Nacional ha evitado que este fin de semana se celebrasen grandes botellones en San Bartolomé de Tirajana. En la misma semana en que estaba previsto que se celebrase el Maspalomas Pride, aplazado a 2022, el centro comercial Yumbo ha registrado una notable afluencia de personas, entre ellas gran cantidad de turistas que optaron por mantener sus reservas a pesar de la suspensión del Orgullo. Ambos cuerpos intervienen para garantizar el cumplimiento de la distancia de seguridad y el uso de mascarillas.

Es viernes por la noche y se inicia el primer fin de semana sin estado de alarma ni toque de queda. Los agentes del recientemente creado Grupo de Apoyo Operativo (G.O.A.) de la Policía Local de San Bartolomé de Tirajana tienen todo listo para salir a patrullar las principales áreas de ocio de la zona turística con el fin de garantizar que se cumplan las medidas para evitar la propagación de la Covid-19. Pero horas antes, desde las 19.00 horas de la tarde, este grupo compuesto por siete hombres y dos agentes caninos ya ha hecho una primera ronda por uno de los puntos calientes donde esta semana se han concentrado más personas, el centro comercial Yumbo, para comprobar que los propietarios de los locales cumplen con las medidas anticovid y advertirles de las sanciones a las cuales se enfrentan si no garantizan la seguridad sanitaria. Y quien avisa no es traidor: por la noche la situación se descontrola, llegan las sanciones y hasta el desalojo de 200 personas aglomeradas y sin guardar las distancias.

Un grupo de personas abandona el recinto sin mantener las distancias de seguridad. Andrés Cruz

Es viernes, pero desde el jueves ya este grupo operativo comandado por Francisco - se suprimen los apellidos para proteger su identidad- ya ha puesto en común el briefing establecido por el comisario Isidro y el subcomisario Arquímedes, la hoja de ruta a seguir para controlar que locales y visitantes cumplen la normativa.

LA PROVINCIA/DLPacompaña al G.O.A. por los cinco puntos calientes que este grupo visita para establecer el orden público y evitar infracciones de la normativa sanitaria, pero también el consumo y el menudeo de drogas, y el consumo de alcohol en la vía pública. En solo tres horas, los siete agentes interponen cuatro propuestas de sanción y todas en Yumbo: dos de ellas a establecimientos por incumplir la distancia mínima de seguridad entre las mesas, una a un camarero por no llevar la mascarilla puesta correctamente y una a un local por permanecer abierto fuera del horario permitido, que desde el viernes tiene como límite las 00.00 horas.

Refuerzos

Son las 22.50 horas de la noche, y el G.O.A. llega al centro comercial Yumbo después de patrullar otras zonas del municipio y comprobar que reinaba la normalidad. Justo al bajar del vehículo, el oficial Francisco recibe un aviso de sus compañeros de la Policía Nacional: necesitan colaboración para disolver a la gran cantidad de personas que se acumula en algunas zonas del edificio.

La docena de agentes del cuerpo nacional acababa de disolver a un grupo de 200 personas que se amontonaban en la zona baja del edificio a las puertas de los bares. Igual que ocurrió el día anterior, no guardaban la distancia de seguridad y muchos de ellos no llevaban puesta la mascarilla.

La casi veintena de agentes entre la Policía Local y la Nacional se empleó entonces de forma coordinada para evitar que se formasen grupos de más de seis personas en los pasillos del recinto y tuvieron que dispersar a las personas en varias ocasiones.

Un local permanece abierto después del horario de cierre obligatorio a la medianoche

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Y poco después, las propuestas de sanción. Una detrás de la otra. La primera de ellas se interpuso a un local donde además de apreciarse a simple vista que no cumplía con las restricciones de aforo, tampoco garantizaba la separación mínima entre las mesas. «Esto no ha sido así durante la semana, pero la gente entra y entra...», justificó el encargado del establecimiento, «es la empresa la que debe controlar que se cumplen las medidas dentro de su local», espetó el agente Francisco mientras su compañero José Alberto levanta acta e impone una sanción que oscila entre los 900 y 1.500 euros. El disgusto era palpable en el rostro del encargado.

Al tiempo que estos dos agentes levantan el acta, a pocos metros, justo en el local de enfrente, el policía José interpone otras dos propuestas de sanción: una al establecimiento y otra a uno de sus camareros. La primera de ellas por no respetar las distancias entre las mesas y la segunda por llevar mal puesta la mascarilla, poniendo en peligro a los clientes. Otra vez, entre 900 y 1.500 euros cada una de las sanciones.

Los agentes supervisan que se cumplan las normas en el centro comercial Jardín del Sol. Andres Cruz

Y mientras todo esto acontece, José, Yeray, Jesús y Eduardo, el resto de agentes de este grupo operativo, controla que no se produzcan aglomeraciones y, junto a Apolo y Dama, los dos policías caninos, rondan distintas zonas del edificio para detectar un posible consumo o venta de sustancias estupefacientes. Entre los besos y los abrazos, el cumplimiento de las medidas anticovid en ocasiones brillaba por su ausencia.

Límite horario

Al filo de las 23.45 horas, la afluencia de personas que se encontraba en Yumbo comenzó a reducirse ante el inminente cierre de los establecimientos a las 00.00 horas. Policía Local y Policía Nacional tuvieron en este caso que acercarse hasta los extremos del edificio para evitar aglomeraciones en las escaleras de salida del recinto, que vio como decenas de personas salían a la misma vez y sin mantener las distancias mínimas. Otra vez. 

Y ya a la medianoche, bajada colectiva de las persianas de los establecimientos. Quince minutos más tarde, a las 00.15 horas, el centro comercial Yumbo ya se quedó vacío. Los agentes de la Policía Local de San Bartolomé de Tirajana inician entonces un barrido por las distintas plantas del recinto con especial énfasis en algunas zonas donde consideraban que todavía podían quedar locales abiertos al público. Todos habían cumplido.

La policía interviene para disolver las aglomeraciones de personas por todo el centro comercial

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 O eso creían. Sobre las 00.45 horas de la madrugada, cuando el centro comercial ya había terminado su actividad y el oficial Francisco prácticamente daba por concluido el operativo y el G.O.A. ya se preparaba para volver a la comisaría en el Campo Internacional de Maspalomas, el ruido lejano de la música alertó a los agentes. El rastro condujo a los policías hasta un establecimiento ubicado en la segunda planta donde encontraron un local abierto con al menos siete personas en su interior. Para sorpresa de su propietario, le cayó la multa. Otra de entre 900 y 1.500 euros.

En el local permanecían 45 minutos después del cierre obligatorio siete personas. El dueño insistió a los agentes que se trataba de los trabajadores y de tres familiares que había ido a visitarlo. «Tengo cámaras para demostrar la hora a la que cerré», señaló el propietario, pero el agente José Alberto se lo dejó claro: «en el local hay gente bebiendo». El hombre echó mano de cuantos recursos pudo para ablandar el corazón de los agentes, sin éxito. «Ahora que estamos intentando arrancar...», lamentó. Los policías sabían sabía que era un local reincidente porque tenían constancia de que días atrás también se había saltado el horario de cierre.

Uno de los agentes levanta acta de la sanción a un establecimiento de Yumbo. Andrés Cruz

Con este operativo terminó una noche que comenzó primero en el centro comercial de Meloneras, donde los clientes de una terraza guardaban las distancias de seguridad, y continuó en el centro comercial Jardín del Sol, donde los agentes habitualmente interceptan personas consumiendo y vendiendo drogas. Para sorpresa del G.O.A., el viernes por la noche no había movimiento en este lugar.

El operativo prosiguió en el mirador de Sonneland, donde los fines de semana acuden jóvenes a hacer botellón en el coche, y en esta ocasión tampoco había nadie. Sí había grupos de personas en el aparcamiento del Parque Sur, donde los agentes realizaron un control de drogas a un grupo de siete jóvenes que mantenían la distancia y utilizaban mascarillas. Este control, rutinario, los agentes no encontraron sustancias.

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Aglomeraciones y botellón el fin de semana tras el estado de alarma Andrés Cruz

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