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Agaete-La Aldea | La ingeniería que está detrás de la gran obra de la carretera
Julián Fernández Asensio Ingeniero de Minas y Director de la Empresa Construcción, Corrosión y Medio Ambiente (CCMA)

Julián Fernández: «Los explosivos para abrir los túneles nunca se habían usado en España»

Julián Fernández, en las oficinas de la empresa CCMA, en Las Palmas de Gran Canaria, junto a una caja del sistema de detonaciones. | | JOSÉ CARLOS GUERRA

Julián Fernández, en las oficinas de la empresa CCMA, en Las Palmas de Gran Canaria, junto a una caja del sistema de detonaciones. | | JOSÉ CARLOS GUERRA

Julián Fernández (1991) lleva en la sangre su pasión por los trabajos bajo tierra. Este canario de padre asturiano y madre vasca es codirector de la empresa Construcción, Corrosión y Medio Ambiente (CCMA), que está contratada por la adjudicataria de la segunda fase de la autovía Agaete-La Aldea para abrir con explosivos los ocho túneles, además de trabajar en el anillo insular de Tenerife y en proyectos internacionales.

¿Cuáles han sido sus pasos para llegar hasta aquí?

Estudié ingeniería de Minas en la Universidad Politécnica de Madrid. Y al acabar la carrera estuve un par de años con una constructora en Houston (Estados Unidos). No hacíamos túneles, pero sí carreteras, puentes y mucha estructura de hormigón, de obra civil.

Su formación es una ‘herencia’ de su padre, Juan Fernández, que aunque jubilado sigue ligado a la empresa.

Mi padre acabó la ingeniería de Minas en el 75. Y yo soy canario de rebote, porque cuando acabó los estudios le contrató el INI para trabajar en las minas de fosfato en el Sáhara. A los ingenieros, para no trasladar a las familias allí, con mi madre y mi hermana recién nacida, le ponían casa en Las Palmas y se iba en avioneta los lunes y volvía los viernes. Era el encargado de la cinta de transporte de minerales de la mina hasta el puerto de El Aaiún. Estuvo cinco o seis años, y decidió quedarse en Canarias. Lo contrató otra empresa y a finales de los 80 montó sus negocios aquí. Y ya no se movieron.

¿Qué ramas tiene la empresa?

No solo estamos en obras en túnel, sino también en el sector industrial. La empresa es heredera de PTV, que hizo los túneles de Mogán, Tenoya, y otros en Tenerife y El Hierro. Se fundó a principios de 2000, e hicieron bastantes trabajos en Alicante, Madrid, Jerez... Estaba mi padre con otros socios, pero se salió. Y unimos dos empresas: por un lado, PTV, de la obra subterránea; e IPC, por la rama de la corrosión. Y ahora mi hermano Juan Jesús y yo somos los directores de CCMA. Aquí nos dedicamos al sector industrial, protegemos las estructuras metálicas contra el óxido, principalmente en refinerías, centrales térmicas, de ciclo combinado, en puertos y centrales de agua, entre otros trabajos.

¿Cuál es la actividad más importante dentro de la sociedad?

En volumen, los túneles. Pero tiene un valor específico la protección catódica. Tiene menos facturación, pero márgenes más altos.

¿Cuál es la obra más simbólica que tienen?

Esta obra de los túneles de Agaete-La Aldea es la más importante que tenemos, y es la que nos está sirviendo para retomar lo que en su momento fue PTV. Nos ha vuelto a poner en el mapa, y estamos peleando para conseguir más obras. La primera fase de la carretera de la Aldea no la hicimos nosotros, sino que la hizo con medios propios OHL.

Personal de CCMA, realizando trabajos dentro de los túneles en obras de la carretera de La Aldea. | | LP/DLP

¿Cuántos trabajadores emplean en La Aldea?

Tenemos 70 trabajadores, con cuatro ingenieros de minas. Es el personal específico, como perforistas, que son los que hacen los agujeros; los gunitadores, que proyectan el hormigón para el sostenimiento; los artilleros, que hacen las voladuras,.... La ejecución de los trabajos nos la tiene subcontratada la UTE principal.

¿Los explosivos se traen de Portugal y se ensamblan aquí?

En esa obra no se usan explosivos convencionales, que requieren una enorme logística, con un transporte especial y el control de la Guardia Civil para garantizar la seguridad. Aquí se ha abierto un melón nuevo, que es usar este sistema de explosivos, que es una emulsión con dos sustancias inertes, que no se manejan como explosivos. Solo es en el mismo frente, en el mismo barreno, cuando se rellena el explosivo. Un camión une esas dos sustancias y las convierte en explosivos. Esto facilita el transporte y el almacenamiento, que es muy importante. Sobre todo en esta obra, en la que no hay espacio para cumplir la normativa para los polvorines. Tenemos un almacenamiento de dos isotanques, que no son explosivos. Este camión, que se llama memo, llena las dos sustancias a la vez, y a los 20 minutos o media hora se sensibiliza esta mezcla y ya se convierte en explosivo.

En la obra se va a emplear un millón de kilos. ¿Es habitual en este tipo de obras?

Es mucho, porque son ocho túneles. Casi tres cuartas partes de la obra son túneles. Y hay mucho que perforar. Terminamos el primero de 600 metros, y estamos con el segundo, de 2.100 metros, de los cuales hay hechos entre 800 y 900 metros, en cada eje, porque son dos. Y nos quedan seis túneles más. Vamos a empezar ahora con otro nuevo.

«Yo soy canario, de madre vasca y padre asturiano, porque él trabajaba en las minas en El Sáhara»

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¿Es la obra más importante que han hecho?

CCMA sí. Sobre todo en esa rama de la construcción.

¿Cuál es la principal singularidad de este proyecto?

La logística. Es un terreno complicado, con una carretera general que no se puede cerrar para no dejar sin conexión a La Aldea, ni al Risco. Hay que lidiar con esto. Y el desescombro está muy lejos, porque se envía a la escombrera que está en la entrada a La Aldea.

¿Llevan otras obras en Canarias?

Estamos en el anillo insular de Tenerife, que tiene dos tubos de cinco kilómetros. Serían probablemente las dos obras más importantes que se están haciendo en España. Es una obra de magnitud similar, pero más sencilla, porque en La Aldea son ocho kilómetros, pero con ocho túneles diferentes. El que vamos a empezar ahora mismo, de 392 metros. Y hay que hacer muchos accesos.

¿Cuántas explosiones diarias se hacen ahora?

Ahora se trabaja bastante bien, y se hacen unas cuatro o cinco diarias. Ahora paramos un poco porque acabamos el túnel tres, pero enseguida volveremos al mismo ritmo.

¿Cuál es la secuencia que se sigue en las explosiones?

No hay tuneladora. Se emplea un jumbo de perforación con dos y tres brazos, que es el del parque de maquinaria propia de la UTE -formada por las empresas Ferrovial, Acciona, Lopesan y Bitumex, y nosotros somos los encargados de manejarla con personal especializado. Se sigue en el túnel una secuencia regular que, salvo que te encuentres un cambio de terreno, no modificas. Si el terreno está duro, preparas el frente y cargas el explosivo. Con la particularidad de que el explosivo se carga directamente desde un camión, con personal de la empresa portuguesa. Una vez cargados los barrenos y conectados, se vuela. Es una voladura normal. Y luego se sanea.

¿Es como una barrida de explosiones, ya que no salta en un único punto?

En función del frente se diseña un plan de tiro, para que salga de una manera correcta, y no se quede todo encajonado. Y lo que se usa es microretardos. Se vuela el centro y todo en una secuencia estudiada, para que la piedra salga hacia afuera.

¿Qué cantidad se coloca en cada voladura?

Depende del frente.

¿Con qué tipo de piedra y terreno se han ido encontrando?

Ahora son lavas muy consolidadas y duras. En otras zonas, terreno blando. El túnel que acabamos de terminar -Guiguillo-, se empezó con grava que caía sola y se usaron medios mecánicos. Por el lado contrario estábamos con basalto y lavas consolidadas muy duras.

«La obra no descansa para poder cumplir con los plazos, tenemos turnos de 24 horas»

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¿Por eso se ha adelantado dos semanas su terminación?

Sí. El terreno era competente y las voladuras han funcionado bien.

¿Es la primera vez que se usa ese tipo de explosivos?

En España sí. En la primera fase, que eran otras empresas, se usaron voladuras convencionales, con goma. Ha sido un trabajo largo y complejo de la UTE para poder conseguir legalizar este tipo de explosivos. La empresa que lo suministra es Orica.

¿No estaba legalizado?

No, para este tipo de carreteras. Sí se utilizaba en minería. Es un mundo, y complejo. Ha sido un año de legalización.

Carretera Agaete - La Aldea, explosión en el túnel de Faneque Acfi Press

¿Y cómo se trae a la Isla?

La matriz es una sustancia líquida. Y un gasificante, que es otro líquido. Se añade en proporción, y vienen en unos isotanques, en barco de carga desde Portugal. Si fueran explosivos normales sí tendría que venir custodiado por guardias civiles y jurados, pero en este caso no hace falta. Se gestiona como sustancias inertes, y te ahorras todo este proceso. Y luego en la obra se almacena, en un espacio homologado y preparado, y allí se carga el camión de la empresa de explosivos que recarga ambos productos, se transporta como un camión normal y luego en el frente tiene un mezclador, al que le pones los parámetros a seguir, y con una manguera sale la sustancia mezclada. En el barreno es cuando se le puede considerar explosivos. Antes de eso, no lo es.

Pero en la obra sí existe personal de seguridad armado.

Una vez montado es explosivo. Y tienen un equipo de seguridad específica. No es una empresa cualquiera.

¿Qué volumen de escombros se puede generar ?

La retirada del material que dejamos la hace otra empresa. Se vuelan cuatro metros lineales, y en función del túnel hay 90 metros cuadrados o 100 de sección, que pueden generar cerca de 360 metros cúbicos de piedra. Es un buen volumen en cada voladura. Eso supone por lo menos 36 viajes de camiones cargados. Y así cuatro o cinco veces diarias, por lo general. Y la escombrera está lejos, porque está junto a la carretera de entrada a La Aldea. Son muchos viajes y tiempo.

«Los explosivos para abrir los túneles nunca se habían usado en España»

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¿Tienen turnos de 24 horas?

Sí. De lunes a viernes, y se descansa el fin de semana. Y según el ciclo se acaba el viernes o el sábado por la mañana. El túnel no descansa, para poder cumplir con los plazos de la Administración.

Además del anillo de Tenerife, ¿qué otras obras llevan en Canarias?

Activas están el anillo de Tenerife y la de Agaete-La Aldea. Y tenemos varias previstas. Entre ellas, una en Tijarafe, en La Palma, que debería empezar dentro de poco. Y luego saldrán algunas más.

¿Y en La Península?

Ahora estamos intentando entrar en minería en Andalucía. Es un nuevo mercado, que está íntimamente relacionado, pero en el que no hemos entrado hasta ahora. Sería una mina de cobre que antes se hacía a cielo abierto y ahora se está intentando hacer de interior, que es donde entraríamos nosotros. Al final son sistemas similares, porque lo que se intenta es extraer terreno. En el caso de las carreteras se lleva a una escombrera, y en la minería se lleva a una planta de tratamiento para seleccionar el material. Y allí se ve lo que es rentable y lo que no.

¿Imagino que en la carretera de La Aldea no se ha encontrado ninguna veta de interés?

No. Ojalá.

¿Qué actividades tienen en la rama industrial de la empresa?

En esa rama de la protección catódica, o contra la corrosión, somos de las empresas con más experiencia en España. La fundó mi padre a finales de los años 80. Aunque con la nueva denominación llevamos 10 años. Somos de las empresas que más proyectos grandes hemos hecho. Casi todas las centrales de Endesa las hicimos, y ahora estamos centrados en las obras internacionales de ingeniería. Estamos trabajando en Perú, en una refinería en tierra, en la costa pegado en Ecuador. Acabamos de volver de Turquía, con otra refinería. Y en Bangladesh.

¿Tienen previsto algún contrato en la costa africana?

Hemos hecho cosas, pero ahora mismo no. Hay un par de proyectos que sí esperamos que salgan. Y en toda España. Aquí está la oficina principal, pero tenemos también en Madrid, porque nuestros principales clientes tienen oficinas allí. Y la necesitamos para poder atenderles.

Eso supone estar media vida volando, imagino.

Sí. Estoy todo el día viajando.

¿Hay en Canarias personal cualificado para cubrir toda esa demanda laboral?

En la parte industrial hay personal muy cualificado y todo es canario. En la parte de construcción de túneles tenemos que recurrir a mucha gente de fuera.

«Estamos intentando entrar en la minería en Andalucía, que es un trabajo muy similar»

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¿Qué formación haría falta para cubrir esas necesidades?

Experiencia. Hay pocos ingenieros de minas canarios, yo soy de los pocos jóvenes. El resto es cualificado, no tanto por estudios, sino por experiencia, que haya trabajado en túneles, minería, y en máquinas muy específicas.

¿La demanda es excepcional?

Es excepcional, porque no hay tantas obras de esta magnitud en Canarias. Sí estamos muy preocupados en formar al personal canario que tenemos. Los que han empezado como ayudantes, que vayan cogiendo nociones y se vayan formando, para no tener que recurrir a personal de fuera.

¿Cuántos son de fuera?

Casi 50 son de fuera. Son personas que se alojan en La Aldea, pero que también generan negocio para el municipio.

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