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Tribunales

El conductor que mató al músico en Pasito Blanco culpa a la Guardia Civil

El acusado huía de la Benemérita hasta que colisionó contra el coche de Miguel Estupiñán

El acusado evaristo José P. M. este lunes durante el juicio en su contra

El acusado evaristo José P. M. este lunes durante el juicio en su contra LP / DLP

El conductor que mató al músico canario Miguel Estupiñán Díaz mientras huía de la Guardia Civil el 5 de febrero de 2019 en Pasito Blanco ha alegado que fueron los agentes de la Benemérita quienes lo embistieron y causaron que perdiera el control del vehículo invadiendo el carril contrario y colisionando así contra la víctima mortal.

El acusado, Evaristo José P. M., manifestó ayer ante la jueza del Juzgado de lo Penal número 2 de Las Palmas de Gran Canaria, Mónica Oliva, que «iba conduciendo desde Vecindario con sentido a casa de mis hijos en Arguineguín» y, cuando iba por el cementerio El Pedrazo, dirigiéndose a la autopista, vio a un coche de la Guardia Civil de Tráfico que venía en sentido contrario mientras él «estaba conduciendo normal». Acto seguido, «se dieron la vuelta, se acercaron hacia donde yo estaba por el lado derecho y me echaron el coche encima», sostuvo. «Me mandaron a parar y me detuve fuera del carril de la carretera». En ese momento, aseguró, se bajó el copiloto, «que si no me equivoco era sargento», y echó un vistazo dentro del coche. Entonces, explicó Evaristo José, fue cuestionado por los agentes sobre «dónde estaba la droga».

El encausado aseguró que no sabía de qué hablaban y que les dijo que no tenía drogas pero en ese momento el guardia civil «empezó a ponerse nervioso y agresivo» insistiéndole que en «dónde está la droga hijo de puta, te voy a matar». Por ello alegó que se sintió «intrigado» y cuando vio al funcionario supuestamente coger su arma reglamentaria le «entró el pánico y arranqué». Así fue como, según su versión, comenzó la huida, que se saldó con el músico de 55 años muerto. Evaristo José P. M., que reconoció haber conducido a más de 170 kilómetros por hora durante la persecución, declaró que su «intención era parar donde hubieran testigos porque el problema es que llegan y te dan un paliza». «Hubo un tramo hacia Las Palmas de Gran Canaria en el que me iban haciendo más presión», sin embargo, reiteró que no chocó «porque todos mis adelantamientos fueron correctos». Aunque admitió que varios vehículos se apartaban de la vía aunque no les daba tiempo de ver la persecución, «nunca di un volantazo al coche de la Guardia Civil», añadió.

Asimismo, respondió a preguntas de su letrado que le fueron chocando durante todo el trayecto. «Dos coches me golpearon y, cuando llegaron dos patrullas para atender el accidente, estos sé que se unieron a los de Tráfico, me agredieron y me pusieron las esposas», apuntó. «Decir que yo hice el amago para embestir al Guardia Civil mientras estaba él fuera del vehículo es faltar a la verdad porque cuando yo arranqué el agente estaba pegado a la izquierda de la puerta del conductor, por lo que no estaba delante si no al lado», respondió a la letrada que representa a los guardias civiles. «Tampoco embestí al vehículo de la Benemérita aminorando la velocidad durante la persecución, ellos no perdieron el control de la patrulla», insistió, a la vez que recalcó que «tras embestirme disminuyeron la velocidad para no involucrarse en la colisión mortal y después se bajaron del vehículo a golpearme». «Juro por la vida de mis hijos que es totalmente falso» que hiriese a uno de los agentes tras la colisión.

Buscado por estupefacientes

Estos extremos los negaron los funcionarios que sentenciaron que estaban de servicio cuando el jefe de la división de Tráfico les pidió identificar al acusado y requisarlo «debido a una investigación policial por estupefacientes, aunque no lo dejaron claro», pero que cuando el guardia civil se iba a bajar del vehículo Evaristo José arrancó y el agente tuvo que meterse dentro de la patrulla para evitar una lesión. Asimismo, relataron que «nunca» colisionaron contra él sino que fue él quien les embistió de forma lateral para que ellos perdieran el control, como efectivamente pasó. Cuando lo alcanzaron ya había ocurrido el fatal accidente y solo vieron al acusado «correr entre los matorrales». Además, durante el trayecto, lo vieron lanzar unos paquetes por la ventana, por lo que ahora tiene otra pieza aparte por salud pública. También tiene antecedentes por asesinato y lesiones.

La Fiscalía pidió una pena de ocho años y medio de cárcel por los delitos de conducción temeraria en concurso ideal con homicidio por imprudencia grave y uno de atentado en concurso ideal con dos de lesiones. Idoia Mendizábal, que representa a los familiares del músico, requirió ocho años de cárcel por un delito de homicidio por imprudencia grave en concurso ideal con uno de conducción temeraria y uno de omisión del deber de socorro. La defensa alegó que si bien los agentes no querían que sucediera el accidente cuando chocaron el coche del acusado en una «persecución de película» lo sacaron de la carretera y, «en cierta forma manipularon las prueba», por lo que solicitó la libre absolución. El juicio quedó visto para sentencia.

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