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Santa Brígida

Hansen reclama una mayor conciencia social para prevenir los incendios

El pregonero de las fiestas de San Antonio pide al santo paz y gran cantidad de salud

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Pregón de las fiestas de San Antonio de Santa Brígida La Provincia

El geógrafo e historiador Alex Hansen defendió ayer la necesidad de expandir la conciencia social de los canarios para que, igual que han aprendido a administrar el agua, adquieran la capacidad de minimizar los riesgos para poder adelantarse, en la medida de lo posible, a la destructiva amenaza del fuego. En el pregón, que leyó anoche en la Casa de la Cultura de Santa Brígida en vez de en el parque municipal debido a la lluvia, con el que arrancan este año las fiestas patronales en honor de San Antonio de Padua, interrumpidas por la pandemia, Hansen destacó que el “cambio paisajístico hacia lo verde” que ha experimentado la isla y, en especial toda la cuenca del Guiniguada, «obliga a aplicar medidas preventivas y correctoras» pero no sólo desde el Cabildo y los ayuntamientos, sino también desde «la responsabilidad ciudadana de cada individuo y de los responsables de las fincas y terrenos».

El pregonero no pudo dejar a un lado su trayectoria como geógrafo y se refirió como hasta la década de los años 50 el paisaje agrícola en Santa Brígida ocupaba casi toda su superficie mientras que a comienzos del siglo XX la cubierta vegetal era «escasísima» debido al abandono agrícola primero, y a la regeneración natural de la vegetación después, junto a una fuerte densificación poblacional.

Pero si bien esta realidad ha cambiado, pues hoy los bosques de acebuchales y palmerales se extienden de nuevo por el municipio, al tiempo que los matorrales y cañaverales recubren las laderas y fondos de barranco, advirtió que «ese cambio paisajístico hacia lo verde es una muy buena noticia porque contribuye a nuestro bienestar aportándonos oxígeno, una atmósfera limpia, un paisaje bello, biodiverso y armónico», y pone de relieve la apuesta que se ha hecho por los productos de la tierra, pero también incidió en que esa masa forestal supone riesgos si no se cuidan los campos o se aíslan las casas de la vegetación. «Teniendo cuidado con el fuego, podremos gozar de una maravillosa naturaleza, una buena salud y al tiempo y vivir tranquilos, alejados de zozobras», remarcó.

Antes de estas advertencias, Hansen había ensalzado la labor y la vida del último campesino de la Caldera, Agustín Hernández, más conocido por ‘Agustinito el de El Fondo’, que vivió como agricultor en el interior de Bandama durante toda su vida. Y es que 94 años dan para ser testigo de muchos cambios. Así, contó como Agustinito ha presenciado la transformación de ese paisaje de Santa Brígida que evolucionó de hacienda agrícola a paisaje protegido con la figura de Monumento Natural de la Caldera y el Pico de Bandama. Además, lo puso como ejemplo de salud y vitalidad porque hasta el pasado año, que ya acumulaba 93 primaveras, bajaba diariamente el abrupto camino de La Caldera, que supera los 232 metros de desnivel. Agustinito, según dijo el pregonero, reconocido como Hijo Adoptivo este año por el Ayuntamientode la Villa, es uno de los canarios que más metros ha acumulado caminando en desnivel, pudiendo superar en la vertical, en torno a los 12.000 kilómetros, cifra muy cercana al diámetro terrestre, lo cual significa que ha recorrido una distancia mínima de 91.980 kilómetros de longitud, cifra que es algo más que dar la vuelta dos veces a la Tierra.

También aludió Hansen no sólo al año que llevamos de pandemia, sino también al fenómeno migratorio y a la llegada a Canarias desde el continente africano de 28.000 personas que vienen huyendo de la miseria y la desesperación. Sobre esto, apuntó que siguiendo las enseñanzas de San Antonio de Padua, «patrón de los pobres y los viajeros», la sociedad canaria ha respondido con solidaridad con los desamparados, y en el caso de Santa Brígida acogiendo a más de un centenar de menores migrantes «dando muestras de ser un pueblo bueno y maduro».

El pregonero recordó también su niñez en ese parque del ingeniero Laureano de Armas Gourie donde anoche le tocaba anunciar las fiestas de su municipio. Tiempos de familia con sus abuelos Antonio Machín y Carmen Díaz, a quienes debe su raíz satauteña, y de juegos con sus amigos Lupita Ventura y Juan Sixto Muñoz Ramírez, cuya amistad conserva, y tiempos en los que este parque era el centro de las relaciones sociales en un pueblo, por supuesto más pequeño. Desde el antiguo cine porque la lluvia impidió que fuera en ese parque, ayer pidió al santo que traiga paz interior, alegría e ingentes cantidades de salud y felicidad.

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