El queso de flor de Guía está de luto. El antiguo propietario de la Bodega de Guía, Santiago ‘Chago’ Gil Romero, falleció ayer a los 82 años. Durante seis décadas imprimió su particular sello de identidad a la Bodega de Santiaguito o la tienda de Chago, como se denominó en distintas épocas, que fue un ‘templo’ para este producto artesano. Uno de sus hijos es el periodista y escritor Santiago Gil.

Santiago Gil fue el heredero de un negocio que abrió su padre en una fecha tan simbólica como el 18 de julio de 1936, con el alzamiento franquista. Se inició con seis años y se jubiló con 66, dejándolo un breve periodo de tiempo la tienda en manos de uno de sus hijos.

«Gracias a esta bodega han comido más de 30 casas de familias. Nosotros teníamos el libro de las cuentas, y una vez mi padre me mandó a quemarlo», afirmaba a este periódico en 2007, cuando el establecimiento cerró sus puertas.

Chago fue uno de los promotores de la Fiesta del Queso y de la denominación de origen de los distintos tipos de flor.

Heredó el negocio de su padre, que abrió sus puertas el 18 de julio de 1936, y se jubiló con 66 años

Tras dejar de cortar queso, todavía seguía conservando infinidad de fotografías de momentos especiales y de la visita de todo tipo de personas a su establecimiento, recortes de periódico y cartas de los turistas que le visitaron durante las seis décadas que estuvo detrás del mostrador, siempre con su cuchillo para dar a degustar el manjar más apreciado de Guía.

«El turismo hay que mimarlo», relataba entonces, mientras insistía en que por su negocio habían pasado turistas de muchísimos países, muchos de los cuales le recordaban que lo habían visto antes en alguna película que se rodó en el local, y en fotos y postales de sus familiares.

El local, situado en la calle Marqués del Muni, fue un auténtico museo del queso de flor. Hasta que se jubiló y dejó el testigo durante un tiempo a su hijo Eduardo, que, por razones legales, se vio obligado a echar el cierre en 2007. Luego se reabriría en 2019, ya como Centro de Interpretación Turística La Bodega, de propiedad municipal.

La bodega de Santiago era un auténtico museo viviente, por donde pasaron personajes tan ilustres como el doctor Gregorio Marañón y el tenor Alfredo Kraus. «Es una pena ver esto tan vacío el otro día lloré como un niño. Y, aunque te rías -decía-, puedo decirte que muchas noches, cuando estaba solo, dándoles la vuelta y echándoles aceite, me ponía a hablar con los quesos», reconocía sin pudor en aquellos momentos posteriores al cierre.

Muchos eran los recuerdos vividos desde que comenzó con apenas seis años al lado de su padre. En una ocasión, recordaba, recibió una carta de Alemania en la que le decían que el queso estaba riquísimo, pero que se habían dejado «las salchichas eróticas» (en alusión al chorizo de Teror), y que si se las podían mandar para regalárselas a su mujer.

O la llegada de hijos de aquellas personas que se habían llevado el queso en algún viaje anterior, y a su paso por Guía. Y más lejos en el tiempo, cuando en esas parrandas su padre le cantaba a un señor que le debía dinero con la letra «me lo tienes que pagar» y el otro le respondía de la misma forma con un «espérame en el Cielo».

También rememoraba cuando su padre le mandaba a través de palomas mensajeras cómo iba el partido que disputaba el antiguo equipo de fútbol del Tirma, de la localidad, cuando jugaba fuera. O cuando llegó un niño pidiéndole queso, lentejas y la vuelta para 100 pesetas, que al día siguiente su madre le pagaría esa cantidad.

En sus rincones, los turistas encontraban el más internacional y popular producto gastronómico de Guía. Y donde siempre recibían las sabias explicaciones de su elaboración, que superaban cualquier frontera idiomática.

Pero también fue un punto de encuentro de parrandas, de juegos de dominó y cartas, escenario de alguna película alemana y escaparate de muchas guías y reportajes sobre los lugares aconsejables de visitar en la Isla. De todo eso dan fe los muchos recortes que Chago seguía guardando como un verdadero oro en paño, después de haber recogido sus enseres del inmueble.

La tienda, con toda su ambientación, fue un punto de parada de turistas y muchas personas famosas

El alcalde de Guía, Pedro Rodríguez, mostró ayer su pesar por la pérdida de una persona “que ha significado tanto para este municipio”, recordando su destacado papel “durante décadas en la defensa de nuestras señas de identidad, nuestros valores como pueblo y nuestro patrimonio” en referencia a su papel como gran defensor e impulsor que fue del Queso de Flor Guía “auténtico pionero de su puesta en valor y revalorización, a cuyo empeño dedicó tanto esfuerzo y generosidad”, resaltó.

El Ayuntamiento señaló que esta tienda-bodega se transformó durante varias décadas, gracias al carisma de Santiago Gil Romero, en punto de encuentro y parada obligada en el Norte grancanario para todas las personalidades del mundo de la política, la cultura o el periodismo que se acercaban por una u otra razón a esta zona de la Isla.

Por esa razón, añadía, ocupa un lugar tan especial en la memoria sentimental, cercana y más cómplice de los ciudadanos de Santa María de Guía y de la Comarca Norte de Gran Canaria.

Chago es padre del escritor y periodista, Santiago Gil, autor de muchos relatos sobre la historia de los personajes de su Guía natal, además de otros libros, y que fue redactor del periódico Diario de Las Palmas.