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Valsequillo

Los Macías ponen en venta el cuartel donde estuvo al mando el abuelo de Galdós

Los herederos quieren que la construcción de El Colmenar se convierta en un centro de referencia | El inmueble, declarado BIC, puede costar 1 millón de euros

Vista del cuartel de El Colmenar que se encuentra en el barranco de San Miguel, en Valsequillo. | | ANDRÉS CRUZ

Vista del cuartel de El Colmenar que se encuentra en el barranco de San Miguel, en Valsequillo. | | ANDRÉS CRUZ

Los herederos de la familia Macías, la rama materna del padre del escritor Benito Pérez Galdós, que fue Sebastián Pérez Macías, han puesto a la venta el cuartel de El Colmenar que se encuentra en el mismo barranco de San Miguel, en Valsequillo. En esta edificación militar, construida en 1530 y que estuvo en funcionamiento hasta los años 30 del siglo XX, ejerció como comandante de Armas de Milicias el Subteniente Antonio Pérez Gutiérrez, abuelo del escritor, y por eso allí nació y vivió su hijo Sebastián, el padre de Galdós, que también fue militar.

Lo que no saben los miembros de los Macías que han heredado esta construcción es cómo llegó a las manos de sus antepasados este edificio militar que ahora ellos quieren que esté al «servicio de la sociedad» . De los Pérez se sabía que tenían varios molinos de agua por el barranco de San Miguel, pero de los Macías se conoce ahora que debieron comprar este cuartel. La idea de los herederos es que este inmueble, que les llega porque hay bienes familiares que se preservan, pase a manos públicas para que pueda albergar un museo o un centro de referencia que pueda ser visitado por el público para conocer una parte de la historia de Valsequillo.

Cuenta uno de ellos, Francisco Sánchez, que la herencia procede de sus bisabuelos, y que ha ido pasando así de padres a hijos hasta que en este momento son cuatro familiares los que disponen de la propiedad. Aclara, no obstante, que no van a colocar un anuncio de venta en un portal inmobiliario y que tampoco pretenden que se convierta en un hotel rural si, por casualidad, se acerca un inversor turístico con esa idea. Lo tienen claro, y confían en que sea la administración, bien el Cabildo de Gran Canaria o el Gobierno canario, en tanto que las arcas del Ayuntamiento de Valsequillo no pueden afrontar este desembolso, el que se haga con la propiedad de este cuartel del siglo XVI.

El Ayuntamiento lleva pidiendo desde 2017 al Gobierno canario que se destine a museo

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El precio de la operación de venta no lo quieren desvelar y lo mantienen en secreto. Pero por estas dos edificaciones, levantadas en dos plantas, unidas por un muro trasero que da paso a la huerta, cubiertas con tejas árabes a dos aguas, que ocupan unos 400 metros cuadrados, a lo que hay que sumar otros 2.000 metros cuadrados de toda la finca agrícola, se pueden pedir hasta más de un millón de euros, según las estimaciones hechas por algunas inmobiliarias. «En base a los precios que se pagan por un chalet en zonas de Valsequillo como Los Almendros, y como se trata de una hacienda hecha en piedra que además cuenta con terreno, se puede pedir ese dinero, aunque todo depende del estado de conservación.

Hasta diez habitaciones hay en este caserío. El ala derecha de la planta baja estaba destinada a los caballos, y en la alta se alojaba la tropa, mientras que en el ala izquierda se alojaban los mandos, y se guardaba el suministro. En el centro estaba el patio de armas.

Patio interior de la construcción militar del siglo XVI. | | ANDRÉS CRUZ

Precisamente en el expediente con el que se inicia la declaración de este inmueble como Bien de Interés Cultural (BIC), declarado como Monumento desde 2003 por el Gobierno canario, se señala que «su estado de conservación es relativamente bueno salvo el corredor, que se halla deteriorado y, en general, el conjunto ha sufrido a lo largo de los años reparaciones y sustituciones efectuadas sin mucho acierto, pero conserva intacta la estructura original».

Pero han pasado dieciocho años y todo ha quedado en esa catalogación. En 2017, el alcalde de Valsequillo, Francisco Atta, aprovechó la visita de Clavijo, entonces jefe del Gobierno canario, para explicarle la importancia de convertir el cuartel en un centro de dinamización turística, que llevaría el nombre de Benito Pérez Galdós, donde habría un museo y una sala de exposiciones, entre otras dependencias. Pasa el tiempo y la residencia militar, que forma parte de la historia de Valsequillo, sigue viendo pasar el tiempo en silencio. Por eso el regidor de este pago aprovechó hace unas semanas otra visita, en este caso, la del vicepresidente del Gobierno canario, Román Rodríguez, para defender ya cuatro años después, este mismo proyecto.

Y es que si bien el cuartel de El Colmenar se ubicó en este lugar hace quinientos años precisamente para que de alguna manera pasara desapercibido, ahora lo que pretende el Ayuntamiento es todo lo contrario puesto que lo que reclama es que forme parte de las rutas y visitas turísticas.

La edificación de 1.530 no sigue el prototipo castrense y parece una casa típica canaria

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Desde el mirador de la calle El Sol, en el casco de Valsequillo, se divisa la construcción militar, pero sólo se descubre si se conoce que allí se ubicó esta residencia, porque nada hace sospecharlo pues puede pasar como una hacienda típica canaria. Hay que llegar hasta poco antes del puente de San Miguel para descubrirlo.

Es quizás porque la arquitectura no corresponde con el prototipo de edificaciones militares defensivas de su tiempo sino que está conformado por un conjunto de edificaciones tradicionales canarias, que es una de la más antiguas de Gran Canaria, conservada tras la Conquista, que se reformó en los siglos posteriores, y que se destinó como alojamiento de las tropas de Caballería.

Cuentan las crónicas que otra de las razones de su emplazamiento es la cercanía con el barranco de San Miguel, a través del que podían escapar las tropas ante cualquier invasión. Este puede ser el motivo por el que que no se construye en la Montaña de El Helechal, desde donde se podía dominar desde lo alto la visión estratégica de la zona.

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