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La obra del instituto de FP de Arucas sigue enfangada después de dos años y medio inactiva

Educación mantiene un lío judicial con la empresa que inició en 2018 el proyecto en Arucas | Solo el 6% del trabajo llegó a ejecutarse, y se desconoce su futuro

Vista de los bloques de hormigón, los únicos vestigios de lo que es la obra del nuevo instituto de formación profesional de Arucas. | | JOSÉ CARLOS GUERRA

Vista de los bloques de hormigón, los únicos vestigios de lo que es la obra del nuevo instituto de formación profesional de Arucas. | | JOSÉ CARLOS GUERRA

Debía haber estado inaugurada hace un año, pero la obra sigue parada y sin perspectivas de reanudarse. La construcción del nuevo instituto de formación profesional de Arucas sigue enfangada por los líos judiciales que mantienen la consejería de Educación del Gobierno de Canarias con la empresa adjudicataria, a la que le canceló el contrato hace dos años y medio. No es el único incumplimiento. El municipio sigue todavía sin sellar con el Ejecutivo regional la puesta en servicio de la escuela infantil.

Tenía capacidad para más de 400 alumnos. Y allí debía impartirse las enseñanzas ligadas a las familias profesionales de Energía y Agua, Instalación y Mantenimiento e Informática y Comunicaciones, con oficios como la fontanería, la albañilería y del sector servicios (administrativos, comercio y gestión turística).

Pero eso se quedó en el papel. El futuro Centro Integrado de Formación Profesional (CIFP) Arucas se reduce a unos bloques de hormigón dentro de un descampado de hierba seca junto al cementerio municipal, pero nada más.

Educación se ha limitado a informar a través de una portavoz que la resolución del contrato está judicializada. Y que el problema con la empresa es similar al que mantiene en otra obra del municipio tinerfeño de Arona. La obra requiere un nuevo proyecto, y que solo se ha ejecutado el 6%.

Pero sin dar más detalles, tras un silencio de semanas de la consejera, Manuela Armas; y antes de la directora de Infraestructuras, María Candelaria González.

En septiembre de 2018 se puso la primera piedra al edificio y estaba previsto que terminaran en mayo de 2020, ya que su periodo de ejecución era de 22 meses. La obra fue adjudicada con un presupuesto de 3.658.885 euros. El edificio contaba con tres plantas: una bajo la rasante perimetral de la parcela y dos sobre la rasante de la calle, por lo que quedarán a la vista tan solo dos plantas, sin superar la altura de ocho metros.

Sin embargo, el Ejecutivo autonómico perdió «la confianza» en la empresa adjudicataria, Proyecon Galicia S.A. A principios de ese año, el proyecto acumulaba ya un retraso de seis meses por diversos inconvenientes, a los que se sumaron cuatro meses más -hasta abril- porque la dirección facultativa detectó supuestos fallos en la construcción del hormigón ciclópeo para los micropilotes. Unos errores que el contratista negó.

La Consejería calificó de «graves» los problemas, por lo que se lo comunicó a la empresa para que solventara la situación antes de seguir adelante. La empresa paró los trabajos en enero de 2019.

Hasta abril, los técnicos autonómicos no observaron ningún movimiento en la parcela y, a partir de ese mes, la compañía reanudó los trabajos, aunque sin haber modificado el hormigón ciclópeo, ya que entendían que no había ningún inconveniente. Eso provocó reticencias entre las dos partes, lo que llevó a la cancelación.

El proyecto se ha visto frenado por una «concatenación de problemas» desde su inicio. El primero de ellos se debió a unas palmeras, que tuvieron que ser trasladadas. Más adelante se produjo un vertido de aguas pluviales desde el cementerio de Arucas, que linda con la parcela. Este problema generó el parón de las obras para tratar de solventar esas filtraciones y que no afectaran al futuro edificio. De hecho, por este motivo, Proyecon solicitó una indemnización. También hubo inconvenientes con tres postes eléctricos.

El Ayuntamiento ha pedido incluso que se le entregue el dinero para contratar la obra y acelerar la reanudación si la Consejería no está capacitada para acortar los plazos.

De forma paralela, Arucas sigue esperando también la puesta en funcionamiento de la escuela infantil, acabada hace años, pero sin obtener la respuesta deseada.

De interés comarcal

El CIFP de Arucas debía cubrir la formación de estudianes del municipio Valleseco, Teror, Firgas, Moya, Guía, Gáldar y hasta Agaete, ya que en la comarca norte «existe un déficit importante» decía entonces la Consejería. De hecho, centros integrados de las caracerísticas del proyectado solo existían tres en toda la Isla: dos en Las Palmas de Gran Canaria (el CIFP Cruz de Piedra y el CIFP San Cristóbal), y otro en Agüimes, que daba cobertura a la comarca sur. Sin embargo,esa carencia en el Norte continúa vigente, mientras la obra se llena de hierb a seca. | J. B.

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