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Con mucho geito (10) | Javier Candelaria Pérez

La jungla del cuarto piletas

De su cuarto de azotea ha salido un pájaro campeón del mundo | Empezó criando canarios y hoy atesora los ejemplares más exóticos

La jungla del cuarto piletas | LP/DLP

Empezó con solo diez años criando canarios y a día de hoy lleva en sus vitrinas unas interminable colección de premios regionales, nacionales e incluso dos mundiales. Javier Candelaria ha convertido su minúsculo cuarto de piletas en un aviario de especies exóticas de reconocimiento internacional.

Un tío de Javier Candelaria tenía pájaros en su casa y ya él se quedó encandilado con el asunto antes de cumplir diez años. A cuenta del flechazo hoy es ornitólogo, genetista, agricultor de hierbas, criador de insectos y hacedor de junglas en un cuarto de piletas.

Candelaria Pérez, Javier, nació un 22 de agosto de 1972 en Las Chumberas y de estudios cursó Electricidad del Automóvil en Cruz de Piedra, pero lo que le puede “es mi pasión por los animales”. A él los pájaros en su jaula, y a su hermano, el muy conocido campeón de pesca Francisco Candelaria, los peces en un balde.

La progresión del canaricultor comenzó con eso, con canarios, “como todo el mundo”, pero es a medida que uno va canario va canario viene, que va pasando a otras especies. Al fin y al cabo, nuestro pájaro endógeno es de un muy fácil prosperar. Así que comenzó a tirar por lo “cuanto más raro, mejor”.

Hace unos 20 años reside en Arinaga. “Una vez me vine a vivir con mi mujer, Sandra Cárdenes, me volví loco con la afición”.

De los canarios dio el salto a especies de fauna europea, “las típicas, jilgueros o pardillos, y ahora me dedico a especies africanas y a carduelis americanos, como cardenalitos, cabecitas negras, psaltrias, xanthogastras y unas veinte más: jilgueros majors, pardillos sicerines…”, enumera el hombre mientras por encima pasan los aviones rián a Gando.

En africanos atesora el canario de mozambique y cantores de África. “Que son la leche, porque los africanos no se admiten entre ellos. Van a muerte. Tú pones una pareja y como uno de los dos tenga más celo que el otro se matan entre ellos, por lo que hay que estar al tiento, poniendo una valla en medio y viendo si se aceptan, porque en lo que vas a trabajar” o se acurrucan o terminan desplumados en el mejor de los finales.

Con los años ha ido aprendiendo “a base de palos y leyendo mucho”, de forma que se ha convertido en una suerte de biólogo y alquimista, “todo el día con la mente caminando, al pesque”, para ir depurando las leyes que implican a la genética y las mutaciones.

Su aviario de Arinaga reúne en unos pocos metros cuadrados un despliegue de tecnología

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Mientras se explican cantan y saltaperican los más o menos 80 ejemplares que mantiene en su aviario, en realidad un cuarto de piletas, con dimensiones de cuarto de piletas, es decir de unos 4 metros cuadrados si llegan, y con pileta incluida, pero que ha sabido convertir en una auténtica jungla.

Cada una de las jaulas tiene su cámara para él monitorizarlas desde su móvil en tiempo real. Y un sistema de sonido, desde el que le manda guineos propios de los pájaros “o salsita de la buena”. A eso se añaden ventiladores, termómetros y un nebulizador para atemperar el ambiente. Este amazonas de azotea se completa con iluminación led que amanece a las siete de la mañana y atardece sobre las once de la noche. Todo ello festoneado por enredaderas y unos vinilos como de lugar muy exótico. De hecho, en la puerta asoma un cernícalo con ganas de merienda.

Una merienda que sería de tres estrellas michelín porque dentro guarda campeones de España y un campeón del mundo, como un periquito de rabadilla roja con la mutación opalina azul, especie que procede de la Reserva de Innamincka, en Australia.

Candelaria, hasta que el covid mandó parar, acude todos los años a la feria referencia de la afición, la Regio Emilia, en Italia. “Y hace unos seis años me llamó la atención la especie, así que me traje dos parejas que ido cruzando hasta que di con esta mutación”. Con él ha arrasado en Canarias, “ porque hay pocos”, pero resulta que también ha quedado campeón de España y dos veces campeón del mundo, en 2018 y 2019.

Las jaulas llevan cámaras, sonido, nebulizadores y luces que imitan el transcurso del día

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El secreto está en la paciencia y en las cuatro horas de trajín diario, que incluye la cría de insectos, como el tenebrio y el búfalo, en tarrinas a los que luego “asusta” en agua hirviendo antes de congelarlos para matar los parásitos y dárselos a los pollos en caso de que los padres les hagan fos.

Pero ahora Candelaria estudia el mundo de las hierbas. “¿Ves todas las que salen por la calle silvestres?, pues tienen nombres y son a los que los pájaros recurren como alimento y medicinas, como la ortiga, la verdolaga, el bledo, la cerraja o los rábanos.

Todo ello para una afición que cada vez es más difícil por las trabas del transporte aéreo. Aún así, su próxima cita, el mundial de Valencia. “Allá voy con canarios de Mozambique y rabadillas rojas”.

La maldición de las podas

Javier Candelaria no sabe si se debe a la ignorancia o por una falta supina de respeto por el medio ambiente pero todos los años ocurre el mismo panorama, que es el de las podas en plena época de cría de las aves. Él cómo secretario del Club Ornitológico El Capirote recibe continuamente las quejas de socios, y de otros seguidores de la afición, por la imagen de cientos de nidos tirados al suelo, en unos cortes de árboles emprendidos por prácticamente todos los ayuntamientos, tanto en Canarias como en el resto del país. Asegura que las podas fuera de época son un auténtico desastre tanto para la flora como para la fauna.

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