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Agüimes

Playa de Arinaga, refugio del Sureste

Los bañistas y usuarios, locales y foráneos, defienden esta costa ventosa por sus mejores temperaturas, cualidades y servicios | Demandan rampas para los mayores

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Playa de Arinaga, lugar de encuentro Juan Carlos Castro

La Playa de Arinaga, en Agüimes, sigue siendo y es el lugar escogido durante el verano, en especial en agosto, no sólo por los vecinos y vecinas de la villa agüimense, sino también por muchos de los otros dos municipios de la Comarca, Ingenio y Santa Lucía de Tirajana, como también otros, incluso de la capital grancanaria. Muchos huyen de los 40 grados centígrados que se llegan a registrar en el interior del Sureste.

«Es el mejor lugar [la Playa de Arinaga] donde se puede estar», asegura Araceli Pérez, quien es natural del municipio de San Bartolomé de Tirajana, que reside en Vecindario, en Santa Lucía de Tirajana, y que va casi a diario a nadar, especialmente en verano, a la mencionada playa de Agüimes.

«¿Por qué? Porque es familiar porque muchos nos conocemos; por su bulevar; y porque no te llenas de arena. Entre otras cosas», comenta Araceli Pérez, quien señala que «hay que mejorar la limpieza en la avenida y controlar más a la gente, que no se aglomere, en la plataforma o en el muelle. Bueno, eso también depende del civismo de la gente».

Quien va a nadar todo el año a la playa de Arinaga, junto a otros bañistas, es Oliver Curbelo, que es oriundo de la capital grancanaria y que reside en Vecindario. «En invierno nado hasta el muelle, pero en verano avanzamos más y llegamos hasta El Soco Negro, Risco Verde o La Monja», declara Oliver Curbelo.

«El paseo es maravilloso y el agua está limpia», afirma Indira Rodríguez, que vive en la capital

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En relación a la procedencia de los usuarios de la citada playa, Oliver Curbelo, que la conoce muy bien, indica que «no sólo son de Agüimes, sino también de Ingenio o de Santa Lucía de Tirajana, como nosotros, y también de Las Palmas de Gran Canaria. También vienen turistas, aunque en menor proporción. Son pocos y discretos, y algún grupo llega también, como uno de alemanes que, ahora en verano, se sienta a diario en esa esquina de la avenida [cerca de la terraza del restaurante Miramar]».

No sólo para estos nadadores de Vecindario la Playa de Arinaga es recomendable. Para muchos, esta playa ventosa y de piedras conserva cualidades que la hacen distinta. No sólo su cercanía respecto a los tres municipios de la Comarca, en relación a otras de la Isla, sino también por ser «recogida», «protegida», «segura», «por tener servicio de socorristas, bandera azul y con todos los servicios necesarios» en el pueblo de Arinaga.

La gran mayoría huye de las altas temperaturas que se registran en el interior del Sureste durante la canícula. En el pueblo de Agüimes los termómetros pasaban de los 40 grados centígrados durante varios días de la semana pasada, así el sábado día 14 de agosto, registraron 41,4 grados, la más alta de Canarias durante ese día. En Arinaga, la temperatura oscilaba ayer entre 35 y 37 grados entre el mediodía y las dos la tarde en Arinaga.

Encuentros

Además de mejor temperatura, la playa de Arinaga, con su avenida, muelle y establecimientos, es un lugar de encuentro. Francisco Bordón y Manuel Reyes se conocen por haber coincidido muchas veces en la playa. Hace dos semanas descubrieron mientras conversaban que los dos hicieron el servicio militar obligatorio juntos al ser ambos de la quinta del 58, en Artillería de Montaña, en la capital grancanaria.

Francisco Bordón, de 84 años, reside en el pueblo de Agüimes y pasa los veranos en Arinaga, donde tiene una casa. Manuel Reyes, de 85 años, quien también vive en el casco agüimense, nació en Fontanales (Moya). «He trabajado como taxista durante 36 años en Las Palmas de Gran Canaria. Desde que tenía sobre los 30 años de edad ya empecé a veranear en esta playa. Yo era cazador, a lo que me dedicaba los fines de semana, hasta el día en el que mis hijos, siendo pequeños, me convencieron a que me dedicase a la pesca, aquí, y así les traía a la playa, en vez de quedarse ellos en el piso, mientras yo estaba en las montañas con los perros y la escopeta», recuerda Manuel Reyes.

«Vengo durante los meses de verano. Para mí, esto es la gloria, por lo bien que se está y porque aquí me puedo encontrar con personas de mi generación. Somos pocos los que tenemos sobre los ochenta años», agrega Reyes.

«Es la mejor porque es familiar, por su bulevar y porque no te llenas de arena», declara Araceli Pérez

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Por su parte, Francisco Bordón, que se baña a diario en la playa, señala que «no está tan familiar como antes porque esto ha crecido mucho y viene gente de aquí que no conoces o de fuera. Es verdad que en Arinaga tienes de todo, mejor que en el casco. Y gracias al pueblo se puede estar».

Respecto a cosas que mejoraría, apuntó que «vendría bien una o varias rampas para los mayores para que sea más fácil y con menos riesgo de caernos para nosotros meternos en el agua. También sería bueno quitar las piedras más grandes. Por lo general, no es peligrosa esta playa y está más resguardada con los muelles y diques».

Indira Rodríguez, de Las Palmas de Gran Canaria, va casi a diario porque «la conozco muy bien, ya que veníamos desde que era pequeña», afirma la joven, quien opina que «el agua está limpia y su paseo es maravilloso. Además, tiene bandera azul europea».

Quien conoce bien la playa es Caridad Rodríguez, vecina de Arinaga, quien va a la playa muy a menudo. «Claro que me gusta la playa, y vengo. Es nuestra playa y está muy bien. Lo que pido es que aplanen más a menudo las piedras de la playa, porque se ha formado como un escalón, antes de llegar a la orilla, y existe más posibilidades de que se produzcan caídas, como le pasó el otro día a una mujer mayor. Hay que cuidarla mejor, que hay partes un poco abandonadas».

«Buscamos una playa con pocos turistas. Y el viento nos gusta», declaran dos neerlandesas

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Otra mujer que conoce cada rincón de esta playa es Gisela Valerón, quien nació en Agüimes y vive en el casco de Ingenio. Durante agosto y septiembre, además de parte de julio y otra de septiembre los pasa en dicha playa de Arinaga con su familia. «Esta mañana he venido con mis dos hijas y con otras dos niñas, hijas de amigas. Me encanta esta playa. En septiembre está mejor», manifiesta.

«Conozco bien cada una de sus partes: Los Barquillos, que tiene arena y piedra; La Arenita, que tiene más arena y se practican más juegos de balón; El Cascahueso, donde todo es piedra; y La Planita, en donde hay una explanada de cemento», explica la profesora,

Gisela Valerón ha visto y oído sobre los grandes cambios y reformas que ha tenido este rincón de la costa de Agüimes en las últimas décadas, como esa reforma y creación de una parte del paseo que «hizo desaparecer las cuevas que estaban donde antes se resguardaban los pastores. Otra parte del paseo, como la zona de Los Barquillos, formaba parte de la carretera general por la que pasaba el tráfico rodado».

Judith y Marrianne, ciudadanas de los Países Bajos, que llegaron el martes a Gran Canaria para diez días de vacaciones, conocieron ayer miércoles la Playa de Arinaga.

Manuel Reyes dejó la caza y se aficionó a la pesca para llevar a sus hijos a la playa de Arinaga

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«Estamos contentas. Buscamos playas en las que haya sombra y vegetación y que no estén abarrotadas de turistas. Nos gusta que haya viento, como aquí», comentan las dos neerlandesas alojadas en el hotel Villa Néstor, del pueblo de Ingenio.

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