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Día del Pino

Arinaga, alternativa de los peregrinos

Cientos de personas del Sureste y de otros municipios acuden a la otra virgen del Pino

Parte del grupo que llegó desde Ingenio, con el cura Jesús Vega - 1º por la izqda. | | LP

Parte del grupo que llegó desde Ingenio, con el cura Jesús Vega - 1º por la izqda. | | LP

Cientos de personas acudieron durante el día de ayer a la iglesia de Nuestra Señora del Pino, en Arinaga, en Agüimes. Las llegadas no fueron masivas, pero fue un goteo constante.

«He venido porque soy muy devota de la virgen del Pino», asegura una vecina de San Gregorio, en la ciudad de Telde, aunque apunta que «podíamos haber venido cualquier otro día, por eso es mi devoción, pero hemos elegido que fuera hoy [ayer, para el lector]». Quien la acompaña en este traslado en coche hasta Arinaga, residente de Las Rehoyas, en Las Palmas de Gran Canaria, lo hizo encantado. «Ya le había hecho una promesa a la virgen del Pino, la de la basílica de Teror, pero se puede decir que se la hice igual a la de Arinaga. Lo importante es la devoción y la fe», afirma este vecino capitalino.

Quien tampoco quiso faltar a la visita durante el día de la celebración de su festividad fue el matrimonio formado por Antonia Roque Cruz, de 94 años, y Anastasio Tejera Socorro, de 87, que reside en el pueblo de Jinámar, en el municipio de Telde, ambos en sillas de ruedas, y que estaban acompañados por el hijo Antonio Tejera Montesdeoca y la nuera Georgina Jesús Álamo. «Es mi virgen, y la de mi hermana, ya fallecida, y que se llamaba Pino», manifiesta la nonagenaria, que reconoce que «le he pedido mucha salud y mucha vida para seguir adelante». «Por lo general estoy bien de salud, aunque tenga 94 años, aunque sí es verdad que tengo problemas de movilidad».

Varios grupos de feligreses llegan a la iglesia desde Cruce de Arinaga, Vecindario y de la villa de Ingenio

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También llegaron al mediodía de ayer a la parroquia de Nuestra Señora del Pino de Arinaga María Jesús y Fernando, vecinos sexagenarios del casco de Ingenio. «Veníamos con ganas de ir a una de las misas previstas para hoy, pero no hemos llegado a tiempo. También, para ver a la virgen, como no», señala Fernando. Asimismo, acudieron tres vecinas de Carrizal (Ingenio), una de ellas octogenaria en silla de ruedas.

Estos son algunos ejemplos de los muchos posibles de los cientos de personas que fueron durante el día de ayer a la iglesia de Arinaga, una parte de ellos con una pequeña mochila y con ropa deportiva, y otros muchos con ropa de calle normal.

Eso sí, todos no lo hacían de forma masiva, sino como por goteo de manera constante durante toda la jornada. Muchos lo hicieron de forma individual, como otro vecino de Carrizal, que prefirió conservar el anonimato, con una edad entre 50 y 60 años, que dejó su coche en el Cruce de Arinaga, y desde allí fue andando a la parroquia de la virgen del Pino, con su mochila para llevar lo imprescindible.

Asimismo, otros muchos lo hicieron en pareja o en grupo de tres o de cuatro. En alguna ocasión se trataba de grupos familiares de seis o siete personas. La duración de la visita o tiempo en el interior del edificio religioso no pasaba de cinco minutos o poco más, y manteniendo las distancias. A muchos no les frenó que la temperatura entre las 11.30 y las 13.00 horas oscilara entre 28 y 30 grados centígrados.

Durante la mañana de ayer llegaron varios grupos de peregrinos procedentes de Vecindario, en Santa Lucía de Tirajana; Cruce de Arinaga (Agüimes); y de Ingenio. Una quincena de feligreses hicieron ayer una caminata hasta llegar a la iglesia de Arinaga, organizada por Jesús Vega, el párroco de la Candelaria y del Santo Cristo, ambas de Ingenio, y que también lo fue de playa de Arinaga y del Cruce de Arinaga.

Estos hombres y mujeres de distintas edades, y entre ellos un niño, llevaron a cabo esta marcha de unas tres horas de duración entre Ingenio y la playa de Arinaga con el ritmo de cada uno. Salieron en torno a las ocho de la mañana de ayer, aunque no todos lo realizaron desde la plaza de la Candelaria, sino que varios se incorporaron durante el recorrido.

Tras la salida del casco de Ingenio, los peregrinos pasaron por el Lirón y El Mondragón, también en la villa ingeniense, para después entrar por el casco de Agüimes y pasar por Cruce de Arinaga, hasta llegar al barrio costero.

«Le hice una promesa a la virgen en Teror, pero también a la de Arinaga», afirma un vecino de la capital

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Una de las mujeres participantes, de unos 40 años, hizo una petición a la virgen en relación a una familiar suyo que se encuentra enfermo. «No hubo ningún incidente. Todo fue muy bien. Fue menor el número de participantes respecto a otros años», comenta el sacerdote Jesús Vega.

Quien no se ha perdido los días importantes de las fiestas del Pino en Arinaga ha sido Carlos de los Dolores Mederos, que trabaja y vende los turrones canarios artesanales de la firma Mederos. «Tengo 48 años y se puede decir que llevo cuarenta viniendo a Arinaga porque ya con siete u ocho ya acompañaba a mi padre en la venta de los turrones. La empresa la creó mi abuela Dolores Mederos», declara el vendedor, que ayer pasó gran parte del día con su puesto en el aparcamiento reformado de la plaza de Arinaga. «Ha venido más gente a la iglesia que el año anterior. Hay medidas para controlar el aforo en las actuaciones», concluye.

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