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San Mateo.

El tornero que sacia de arte la Vega

El artista Miguel Rodríguez recibe el primer homenaje de San Mateo a sus 84 años, tras una larga trayectoria cultural y social vinculada a su pueblo

Una foto retrospectiva de Miguel Rodríguez, en el taller | | LP/DLP

Miguel Rodríguez Sánchez nació hace 84 años en San Mateo. Y sus obras multidisciplinares han llenado de arte durante décadas la Vega. Pero no sería hasta este viernes cuando el Ayuntamiento le ha rendido un reconocimiento, coincidiendo con el inicio de las fiestas de su localidad. El acto llega inmersa con la polémica políticas por la rehabilitación de una de sus esculturas que se erigen en el casco, «El monumento al Pocero», una obra que supuso la primer alegoría erigida en el Archipiélago para evocar esta profesión, y que cumple 37 años.

Escritor, escultor, fundador de la revista socio-cultural El Veguero (1983), responsable de la artesanía en la Casa de la Cultura, donde impartió cursos de barro, que se fueron ampliado años más tarde con su propia elaboración de telares artesanales. En su taller buscaba el tiempo para diseñar y trabajar en sus esculturas como «El monumento al Pocero», «La Tertulia» y «África», entre otras.

Entre sus piezas destaca la escultura de 80 kilos llamada «La Guitarra», que fue un homenaje al escritor Federico García Lorca, y que se encuentra en la Casa de Colón, en Las Palmas de Gran Canaria.

Perteneció al grupo de artistas llamado «Espiral», dirigida por Felo Monzón, participando en diferentes exposiciones itinerantes en Canarias, la Península y en el extranjero. Durante estos últimos años se ha dedicado a la poesía social, repartiendo a sus allegados sus rimas.

Miguel Rodríguez es una persona muy activa en los movimientos vecinales, sociales y culturales de San Mateo. Y, como muestra, hay que señalar que fue fundador y presidente de la Asociación de Vecinos la Montaña Cabreja, entre otras facetas ligada a su Vega.

Su espíritu multidisciplinar le ha permitido trabajar la fragua y escribir poesías

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Hijo de Pedro Rodríguez Tejera y Dolores Sánchez Munguía, nació en la Vega de San Mateo el 18 de junio de 1937. Y aprendió el oficio de tornero con su padre, realizando estudios de maestría industrial.

En su taller de herrería y mecánica tornera de la Caldereta acometió trabajos de fragua, tornero hasta de herrero. Desde 1986 hasta el 2000 realizó en su taller varios cursos organizados por el Instituto Nacional de Empleo (INEM) de cerrajería y forja.

Como anécdota, la familia rememora que el Club de Luchas Tinamar tuvo como lugar de entrenamiento su taller, «por la pasión que tenía de este deporte».

Miguel Rodríguez ha mutado de herrero a escultor, y sus piezas se erigen en distintos rincones.

Se ha dicho que «son diversas las experiencias culturales y artísticas que ha experimentado Miguel Rodríguez, a lo largo de su trayectoria creativa. Sin duda su tradicional oficio, ligado al hierro y al fuego, orientó sus conocimientos al mundo de la escultura, pero es reconocida su faceta de escritor y recitador de poesías, con gran carga de compromiso social y político, deber, donde están imbuido prácticamente todo sus diversos trabajos, no entendiéndose fuera de este comprometido contexto».

‘Monumento al pocero’, en su estado actual. La Provincia

Su faceta de escritor y recitador de poesías va cargada de compromiso social y político, como muestran sus trabajos.

Una de sus obras más reconocidas es el homenaje a los poceros, en reconocimiento a una profesión que realizaban labores de obrero en unas condiciones inhumanas en las entrañas de las profundidades, verticales y horizontales, y en situaciones altamente peligrosas. No en vano, muchos perdieron su vida, entre ellos vecinos del municipio, y dejando viudas e hijos huérfanos.

A comienzos de los años 80 del siglo pasado, un grupo de vecinos vinculados con la Casa de la Cultura de San Mateo y con inquietudes culturales ofrece a la Corporación del momento el «Homenaje a los Poceros» (1984), la obra diseñada, realizada y donada por el escultor y propulsor de la iniciativa, Miguel Rodríguez Sánchez.

Para su colocación se eligió la esquina entre el cruce de la Avenida Tinamar y la prolongación de Canónigo Tomas Ventura.

«Se trata de saldar una deuda con esta clase trabajadora y que todo el pueblo de San Mateo estaba obligado a cumplir. Los poceros siempre fueron los grandes olvidados del campo, que trabajaban en unas condiciones pésimas, y cuyos jornales no alcanzaban para darle el pan a toda la familia», manifestó en el momento de su inauguración el autor.

Ahora esta obra vuelve a la actualidad en medio de la polémica, después de que el exalcalde y consejero de Agricultura del Cabildo, Miguel Hidalgo, haya criticado la condiciones en la que ha quedado la pieza tras la rehabilitación por el Ayuntamiento, pasando de un color negro original como homenaje a las personas que sufrieron accidentes en los pozos y también en recuerdos a los poceros fallecidos, a una diversidad de colores.

La familia apoya la rehabilitación del ‘Monumento al pocero’, en medio de una polémica política

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La familia ha salido por primera vez al paso en esta polémica, «para, sin querer entrar en cuestiones políticas, valorar que al menos después de tantos años de abandono del lugar, los responsables municipales se hayan preocupado de adecentar la zona en la que se encuentra la escultura, permitiendo de esta forma también realzar la obra de Miguel Rodríguez, que fue donada por el artista». Un ejemplo de esta imagen, es que la araucaria tapaba hasta ahora parte de la escultura.

Además, también se pregunta dónde se pueden hallar otras obras del artista entregadas al pueblo, con su inquietud de que puedan haber acabado en domicilios particulares. Todo ello, sin entrar a valorar los colores con los que fue rehabilitada la escultura.

La pieza fue inaugurada el sábado 23 de Junio de 1984, contando con la presencia de poceros, viudas y familiar de los mismos, así como, grupos folclóricos que acompañaron el acto de homenaje y presentación de la escultura, arropados por los vecinos y cargos políticos.

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