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OBITUARIO

Adiós a Aniceto Pérez Medina, el molinero que dio luz a su pueblo

Aniceto Pérez y Pedro Rodríguez.

El sábado fallecía Aniceto Pérez Medina (1924-2021), el molinero de Montaña Alta, en los altos de Guía, que consiguió dar luz a todo su pueblo desde mediados del siglo pasado. Pérez Medina es, a su vez, el abuelo del alcalde del municipio, Pedro Rodríguez, con el que convivió desde su infancia.

Aniceto Pérez fue arriero desde joven, ayudando en el transporte de mercancías a sus padres Juan Pérez Molina (que tiene su calle en Montaña Alta) y Dolores Medina Castellano, junto a sus otros nueve hermanos. Era una familia de comerciantes, ya que casi toda su estirpe contaba con tiendas en los pagos de la zona.

La Fundación Etnográfica para la Artesanía Canaria (Fedac) señala en su Carta Etnográfica de Gran Canaria sobre el molino que «Nicolás García Díaz, solicita la instalación del molino argumentando que en este emplazamiento viven más de 2.000 personas y que el lugar más cercano para moler se encuentra a seis kilómetros».

Entre los años 50 y 60 del siglo pasado (la fecha varía según la fuente), Aniceto compra el molino a Nicolás García, que funcionaba por medio de un motor. A los poco años instala una industria de producción y distribución de energía eléctrica anexa al molino. Con ella daba luz a los vecinos por horas. De siete de la tarde a 10:30 u 11 de la noche. Momento en que había que recurrir al los quinqués, velas o luces de carburo. Antes del apagón definitivo, se avisaba dando tres golpes de palanca para ir advirtiendo de que en breve se cortaría el suministro eléctrico, añade la Fedac.

Un familiar de Montaña Alta recordaba ayer que Aniceto daba varios avisos a los lugareños cuando llegaba la hora del corte eléctrico, para que tuvieran preparadas las velas y otros recursos para iluminarse durante la noche.

Por esa época Aniceto molía unos 500 Kilos de grano por semana. En la actualidad solo se moltura millo, pero en esos primeros años se molía todo tipo de grano, como avena, centeno, trigo y millo. Aniceto recordaba no cobrar la maquila, sino dinero. También comenta Aniceto también apuntaba a los redactores de la Carta Etnográfica que cuando el Sahara Occidental era provincia española, el gobierno le encargaba grandes cantidades de gofio para los saharauis, utilizando unos cupos, que después el comerciante guiense cobraba.

Aniceto residía en Montaña Alta, también conocida como Piedra Molino. Hay una leyenda que habla que al molino se le desprendió una piedra y fue a parar a la iglesia.

De adolescente trabajaba como arriero, pero al salir del servicio militar es cuando comienza con el molino, que sigue funcionado con el motor de gasoil inglés marca Ruston.

En cuanto al transporte del grano hasta el molino, lo habitual era que pequeños propietarios los llevaran sobre las bestias.

El molino está emplazado en la calle principal, frente a la iglesia, a unos 50 metros en el margen izquierdo. En la planta baja de un edificio de dos alturas. Consta de dos estancias, una donde se asienta el motor de gasoil y otra donde se encuentra los molinos. Se trata de dos molinos de madera que se levantan sobre un basamento de cemento. En esta estancia han permanecido una pesa romana y dos bancos de madera. Y hay a la entrada un mostrador moderno hecho en metal, para el despacho de gofio.

Pedro Rodríguez recordaba ayer que su abuelo se presentó a las primeras elecciones democráticas por el PSOE en Guia, en el puesto número 3. Esa lista era encabezada por la primera mujer María del Pilar García Cortí. Tras varias renuncias, Aniceto Pérez pudo haber sido concejal, aunque también dio paso al siguiente de la lista.

Además, la piedra del molino que se expone en Montaña Alta corresponde a su molino.

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