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XII Jornadas Españolas de Presas Ignacio Escuder Presidente del Comité Nacional de Grandes Presas

«El Salto de Chira es seguro y su tecnología no envejecerá jamás»

Ignacio Escuder, presidente del Comité Nacional de Grandes Presas.

Ignacio Escuder, presidente del Comité Nacional de Grandes Presas.

¿Qué análisis hace de la situación de las grandes presas del país? ¿Y en concreto de Gran Canaria? Es un territorio aislado con gran densidad de embalses de alta capacidad.

En España tenemos un enorme patrimonio hidráulico que nos ha permitido desarollarnos. Este país, de forma natural, solo puede aprovechar el 8% del volumen de agua de las precipitaciones, mientras que en el centro de Europa aprovechan el 42%. Después de la construcción de 1.200 grandes presas, en España aprovechamos ya el 38%, es decir, casi empatamos con el resto del continente en el aprovechamiento de los recursos hídricos. España, en el siglo XX, se ha desarrollado gracias a los embalses, pero es un patrimonio que envejece y que hay que cuidar y adaptar. Con respecto a Gran Canaria, si la torrencialidad y la escasez de agua es una realidad en la Península, aquí se multiplica. La isla tiene un inmenso patrimonio hidráulico que aporta valor y que permitirá que los embalses se adapten a la tecnología del futuro. Eso ya está llevando a la isla a la vanguardia.

Ignacio Escuder, este martes durante la entrevista. Nacho González Oramas

¿Entonces qué habría sido de España sin los embalses?

Sin presas, en España no podrían vivir más de 10 millones de personas; ahora somos 47 millones y 100 millones en verano gracias al turismo. Con estos datos, nada más que añadir.

Durante la primera sesión de estas jornadas se ha hecho especial hincapié en la necesidad de conservar y adaptar las presas. ¿Se está haciendo una buena gestión de los embalses?

Gran Canaria está poniendo al día sus presas muy rápidamente y eso es una labor importante desde el punto de vista intelectual, tecnológico y presupuestario. Esta isla y el resto de España van por el buen camino, porque las presas están recibiendo la atención que merecen. Y esta gestión no va a acabar nunca, porque nunca estaremos satisfechos y siempre habrá que adaptarlas. Para que nos hagamos una idea, debemos considerar la conservación de los embalses como cualquier otro servicio urbano: potabilizadoras o tuberías de abastecimiento de aguas. Todos debemos asumir que lo más importante de las infraestructuras no solo consiste en construirlas, sino que su explotación requiere de un mantenimiento y adaptación.

«La enorme cantidad de patrimonio hidráulico que tenemos nos permitió desarrollarnos»

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¿Qué importancia tienen los embalses y la consecuente seguridad hídrica en el proceso de cambio climático al que estamos asistiendo?

Una presa es prácticamente la única infraestructura que nos permite adaptarnos al cambio climático desde el punto de vista de los recursos hídricos. Del cambio climático sabemos que disminuye el agua disponible pero aumentan los fenómenos extremos; cuando hay tormentas éstas pueden ser más fuertes y mientras que las sequías son más prolongadas. En este escenario, el único sistema que tenemos en el siglo XXI en el mundo para atenuar esa situación y defendernos de las sequías, además de reducir la demanda, es el embalse al lograr una importante capacidad de almacenamiento de agua. Cuanta más capacidad de almacenamiento tengamos, más protegidos estaremos frente a las sequías. Por otro lado, frente a las precipitaciones extremas, las presas atenúan las avenidas en los ríos porque, gracias al vaso que almacena, el caudal máximo que sale es inferior al que entra. Si todo esto es importante en Península, en el caso canario es aún más necesario porque aquí la torrencialidad es exacerbada; la mayor parte de las precipitaciones se concentran en dos o tres semanas al año y es importante contar con infraestructuras para almacenar el agua. Los embalses son una de las pocas infraestructuras que nos permiten cierta atenuación de los efectos del cambio climático.

«Además de construir presas, España debe ser capaz de mantenerlas y adaptarlas»

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¿Conoce el proyecto de la central de bombeo del Salto de Chira? ¿Qué opinión le merece?

Sinceramente, la misma opinión que la de todos los esquemas de bombeo, es necesario. Otra de las grandes ventajas que tiene España es la seguridad energética, aquí no hay apagones ni subidas de tensión porque tenemos un sistema eléctrico equilibrado y seguro. Si con los objetivos de la Unión Europea y nacionales entran en juego un mayor porcentaje de energía eólica y fotovoltaica, necesitamos un recurso que estabilice la relación frecuencia-potencia. Es decir, para que la red sea segura debe tener capacidad de adaptarse a los cambios en el viento y a la ausencia de sol. En este contexto, la energía hidráulica tiene la gran ventaja de que puede funcionar o parar en el momento exacto que queramos, no como otras energías que tienen una inercia que tardan horas en parar o arrancar. La hidráulica es la que permite la integración en redes seguras. La forma de integrar renovables de formas segura es haciendo un mayor uso de la hidráulica y de los esquemas de bombeo. No hay alternativa.

Ignacio Escuder. Nacho González Oramas

Es experto en seguridad en presas. ¿Son seguras las presas de Gran Canaria, sobre todo Chira y Soria, o habría que reforzarlas? Y en cuanto a tecnología, ¿la central quedará obsoleta rápidamente?

La mayoría de las presas españolas tienen más de 50 años y son muy seguras porque su diseño es muy conservador. Nuestros antepasados diseñaron las presas con diseños muy sólidos y son estructuras inherentemente seguras. Evidentemente sufren procesos de envejecimiento y deterioro con el paso del tiempo que hay que vigilar, pero son muy seguras por cómo fueron concebidas y ejecutadas. En relación a la tecnología, hay muchos proyectos como este en el mundo y es seguro que se desarrollarán muchas más tecnologías complementarias, pero yo me atrevo a decirle, con honestidad intelectual, que esta tecnología no se va a hacer vieja. En el futuro no será la única, pero por la forma en que genera la electricidad y su gran capacidad de conectarse y desconectarse del sistema nunca vamos a prescindir de esta tecnología. Jamás. Pongo otro ejemplo: usted puede tener una central de gas, por ejemplo, y tener un pico en la demanda pero al no soplar el viento en ese momento esa energía no se puede ofrecer en un minuto porque es de inercia muy lenta y tendrá un apagón; mientras que con la hidráulica solo tiene que abrir la turbina y la energía entra al sistema eléctrico al instante. Ese es el valor de la hidráulica para equilibrar la red de forma segura.

En términos generales, ¿hacia dónde debe caminar España en cuanto a gestión de los embalses?

Como sociedad moderna y madura, primero tenemos que reconocer el valor que tienen las presas, y segundo adaptarlas a cómo pueden ayudar a la sociedad. En un contexto de cambio climático o de generar valor ambiental podemos cambiar la formas de operarlas para generar esquemas reversibles y tenerlas más adaptadas a las necesidades que vayan surgiendo. El objetivo a 10 o 20 años vista es que las presas acompañen la revolución post-industrial. Y un país como España, si no las cuida, en un siglo dejarían de ser viables. Siempre vamos a estar más seguros y más sanos con una presa cerca. Dado el régimen climático que tiene España es un milagro que tengamos la seguridad hídrica y energética que tenemos. No le damos valor, pero desde fuera del país se quedan impresionados con nuestros recursos.

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