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La Aldea de San Nicolás | Propuestas universitarias sostenibles de Urbanismo y Paisaje (I)

22 modelos para responder a los nuevos desafíos urbanísticos de La Aldea

Medio centenar de alumnos de Arquitectura dibuja un desarrollo urbano y paisajístico sostenible para La Aldea

22 modelos para responder a los nuevos desafíos urbanísticos

Adriana Carenzio-Andrea Benítez-Carlos Santana. Este proyecto se basa en la recuperación de las trazas existentes como hilo conductor para la creación de senderos, que organicen la movilidad de una manera natural. La Aldea se configura como una localización estratégica para la comunicación y conexión en red, como destino para el teletrabajo, la investigación, el desarrollo de productos y energías renovables, impulsando el ahorro y eficiencia energética. Se acometen cinco operaciones: 1. Dos grandes aparcamientos en la periferia, promoviendo una peatonalización general. 2. Vehículos de movilidad blanda y transporte público. 3. Creación de un punto logístico. 4. Y de una planta de tratamiento de residuos, para la propia agroganadería.5 Medidas sostenibles como placas solares y rofe. Obtuvo un sobresaliente como uno de los mejores trabajos de la asignatura. 

La Aldea se enfrenta a muchos «desafíos». La apertura de la autovía con Agaete y el futuro cierre del anillo insular con Mogán abren nuevas perspectivas sociales, económicas, medioambientales y urbanísticas, a un territorio que ha vivido históricamente casi aislado del desarrollismo residencial y de la explosión turística, pero con una imagen del entorno muy mejorable, y que además está lastrada ahora por una agricultura de exportación en decadencia. En este marco, 53 alumnos de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria han planteado, bajo la tutela del profesor Jan Tairo, 22 proyectos para un desarrollo sostenible, tanto desde un punto de vista del urbanismo para el casco, como de mejora del paisaje en la costa.

«El municipio ha sido históricamente una isla dentro de la Isla. Pero en los próximos años se enfrenta a un modelo agrícola en peligro que, sin subsidios, será difícil de mantener. Y, en segundo lugar, a la llegada de la autovía, que hará que si antes las comunicaciones eran difíciles, ahora se convertirán en plácidas, lo que supone una nueva presión para la zona, con la llegada de un nuevo turismo. Este valle mágico se enfrenta a una amenaza potencial, sobre todo si se cierra el anillo insular con una vía rápida con Mogán. En este escenario, hay un modelo urbano por desarrollar, y numerosos interrogantes por responder, como ¿qué pasa con los espacios ambientales, su economía y su modelo de futuro?». Jin Taira, Vicerrector de Internacionalización, Movilidad y Proyección Internacional y profesor titular de Universidad del Departamento de Arte, Ciudad y Territorio, adscrito al Área de Conocimiento Urbanística y Ordenación del Territorio, cree que la arquitectura tiene mucho que aportar a este marco urbanístico, dando una repuesta sensible con el cambio climático. Y estos trabajos son parte de esta aportación.

Los trabajos elaborados durante seis meses ofrecen un mapa de propuestas muy profesionales y también idealizadas de alumnos de quinto de carrera de Urbanismo y del Paisaje de la Universidad, junto a tres alumnos del máster.

Los trabajos se han expuesto dentro de la 7ª Semana de la Arquitectura en el Castillo de La Luz, y en los próximos días en la propia escuela. Y bajo el título de IS_ Lab/lal, los estudiantes aportan soluciones al cambio climático y a la sociedad post-coronavirus.

En este caso, esta primera selección de trabajos corresponde a modelos de nuevo urbanismo.

22 modelos para responder a los nuevos desafíos urbanísticos

Desiré Guerra-Noelia Sanlés. Plantean una ecoaldea que permita restaurara el medio ambiente, un lugar donde se enseñe a convivir y a saber explotar los recursos de la naturaleza. Se estructura urbanísticamente como un abanico: el punto central parte de la plaza del Anfiteatro o Nueva (en el casco), desde el que irradia hacia el oeste el sistema de ordenación, configurando caminos principales y secundarios. Estos senderos ordenan espacios de cultivo, de estancia y de paso, y dispone de un carril bici. Una cooperativa producirá los productos y ecoviviendas, con un modelo de vida solidario y ecológico. Los beneficios que aportan estas ecoviviendas son el aprovechamiento de los recursos naturales, la rehabilitación del entorno, educar y concienciar a los ciudadanos, mejorando la convivencia. Es una mezcla de ecoinvernadores y ecoviviendas.

22 modelos para responder a los nuevos desafíos urbanísticos

Carmen Negrín-Ariadna Mederos y Raúl Henríquez. En el sector agrícola proponen la implantación de nuevos sectores de productos típicos para obtener una experiencia vinculada al turismo. En cuanto a la estrategia urbana hablan de: 1. la creación de restaurantes-tiendas con productos típicos, para que el visitante se lleve una experiencia gastronómica. 2. Un programa de hibridación de usos de la edificación entre industrial-residencial para los trabajadores, y comercial. 3. Espacios para el cultivo privado, público, plazas y jardines. Todo con soluciones sustentables como paneles solares y fotovoltaicas, y cubiertas ajardinadas con sistemas de captación de aguas, para su uso en el regadío y en las viviendas. Destaca por mostrar un contenido muy profesional. La nueva ordenación basada en la excelencia. Con tres franjas, y espacios libres en medio.

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Beatriz Pérez-Carolina Pérez-Kendra Araújo. El reto es la recuperación de un sector agrícola en decadencia. Y se fundamenta en la agroecología, una producción sostenible y el aprovechamiento máximo de la producción, como el deshidratado de productos que no cumplan con las exigencias para su exportación. Se añade un componente turístico, donde el sector agrícola forma parte de las rutas de interés de La Aldea, mediante una arquitectura permeable y pensada desde el peatón, con una red de espacios libre para cohesionar la vida agrícola con la urbana. Para ello se propone un sector vinculado a la agricultura y la ganadería al norte del eje de La Aldea, donde se insertan equipamientos como mercados y un sector residencial de trabajadores para evitar la zonificación. Finalmente, próximo al casco, incorporan un centro de I+D agrícola y ganadero.

22 modelos para responder a los nuevos desafíos urbanísticos

Víctor Castellano-Elena García-Juan Falcón. Al ser una zona aislada sin masificación urbana y turística, ven factible proyectar un modelo de desarrollo diferente. Sus propuestas orbitan en torno a la idea de incorporar a La Aldea un parque biotecnológico, coordinado por modelos de ocupación residencial que apuesten por un uso eficiente del suelo, de cara a generar un paisaje productivo de alimentación. Investigar nuevas tecnologías agrarias para aumentar la eficiencia de los cultivos, basadas en el autoconsumo o como activación de un comercio primario local, facilitando espacios de transmisión de conocimiento del medio natural. Todo ello permite que se pueda ofrecer también a la tercera edad un ambiente de retiro sano, descontaminando, seguro y en contacto con la tierra. Se trata, como lo define el profesor Jin Taira, de una pequeña ciudad verde.

22 modelos para responder a los nuevos desafíos urbanísticos

Alba Díaz-Lidia Afonso-Iria Gavilán. La propuesta urbana de las tres estudiantes de arquitectura pretende generar una nueva centralidad en el ámbito industrial. Se ordena en forma de racimo. Conecta el ámbito urbano con el rural, a través de sus conexiones transversales de norte a sur. Entre las edificaciones se encuentran diversas cervecerías, un edificio administrativo, un pequeño hotel y un edificio dedicado exclusivamente a la investigación y el desarrollo de nuevos cultivos, para formar una economía circular. Este polo industrial contempla espacios libres, senderos peatonales y zonas de estancia, que permiten hacer deporte y pasear, pero también es un lugar de encuentro donde probar cerveza artesanal producida in situ, que surge como un negocio alternativo. La actuación sobre 317.000 metros cuadrados recibió una de las mejores notas.

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Daniel Clavijo-Marta Curbelo-Paula Pérez. El proyecto promueve una Aldea bioclimática, fomentando el turismo sostenible, ecológico, rural y deportivo, poniendo en valor su patrimonio natural. Crea una red viaria que facilita la conectividad con el resto de la Isla a través de un sistema da guaguas públicas eléctricas. Y, en el interior, un carril de movilidad blanda. La estructura urbana se ordena en base a un sistema concéntrico radial. En el centro van los edificios de investigación y desarrollo (I+D), en la intermedia la residencial y, en la periferia, los equipamientos deportivos. La operación prevé rehabilitar los invernaderos. Y se disponen en puntos estratégicos accionadores bioclimáticos, que captan distintos tipos de energías limpias para garantizar la autosuficiencia. Es un pueblo ‘inteligente’, con un centro de investigación rodeado de invernaderos. 

22 modelos para responder a los nuevos desafíos urbanísticos

Borja Herrera-Laura Ramírez. El propósito de ambos autores es impulsar la economía a través del aprovechamiento de los recursos locales, como son la cultura y el territorio. Las actividades propuestas pretende generar turismo, en un sentido amplio, tanto local como extranjero. Intervienen para ello en parcelas concretas, respetando la trama existente, y minimizando el impacto negativo que supondría una modificación a gran escala. Se crean tres redes principales: una red cultural, relacionada con el patrimonio etnológico y etnográfico; la red deportiva, ligadas al territorio; y la red de investigación, vinculada al sector primario, a través de una parcela que incorpora nuevos cultivos, que están en auge en la zona. Son actuaciones casi de acupuntura urbana, con acciones específicas de energía, ocio y solidaridad, según el profesor Taira.

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