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Firgas

Un apuñalamiento en Casablanca saca a la luz la falta de policías en Firgas

El municipio cuenta con un único agente, y la Guardia Civil tuvo que mandar efectivos de La Aldea y San Mateo | El barrio está intranquilo desde entonces

Felipe Martín, en la puerta del garaje de su casa, que fue el lugar en el que se produjo el apuñalamiento, con el parte médico y enseñando la herida en el abdomen. | | LP/DLP

El apuñalamiento de un vecino de Casablanca, en Firgas, deja al descubierto la falta de policías en el municipio, donde solo hay un policía local, mientras la Guardia Civil y la ambulancia tardaron casi una hora en llegar al lugar y tuvieron que recurrir luego a efectivos de La Aldea y San Mateo para el traslado del detenido, según denuncia la familia. Felipe Martín fue agredido supuestamente con un cuchillo de cocina de unos 20 centímetros de hoja, que le perforó unos seis centímetros el intestino y que recibió 18 puntos de sutura en el abdomen, por un hombre que se aloja en lo que los vecinos llaman «la comuna», y de cuyas secuelas físicas y sicológicas posteriores sigue sin recuperarse. «Desde entonces no podemos dormir tranquilos, y los vecinos están también muy asustados por miedo a que les pase algo parecido. », según denuncian el afectado, familiares y vecinos.

Firgas tiene un único policía local en plantilla ahora, y en comisión de servicios, porque proviene de otro municipio. No es algo que se produjera de la noche a la mañana, después de ir reduciendo año tras año el número de funcionarios, y que el ayuntamiento no haya realizado oposiciones para cubrir las plazas que se han ido quedando libre. El funcionario trabaja en horario de mañana de lunes a viernes, por lo que las tardes, noches, fines de semana y cuando se ponga malo o coja vacaciones, el pueblo se queda totalmente desprotegido del Cuerpo más cercano a sus vecinos. Hasta ahora el municipio ha recurrido a la Guardia Civil del puesto de Arucas, cuando se han registrado robos y hasta carreras ilegales de coches y botellones. Pero en el pueblo vecino tampoco cuentan siempre con los medios necesarios para abarcar la amplia zona que les corresponde en materia de seguridad, desde la costa hasta las zonas rurales.

Y la agresión ha sacado a la luz otra vez esta situación de inseguridad, que dicen sentir los vecinos. Sobre todo, como es en este caso, de barrios alejados como es el caso de Casablanca.

La familia mandó dos escritos al alcalde, Jaime Hernández, y todavía esperan una respuesta

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El suceso tuvo lugar a las 12.40 horas de la madrugada del 3 al 4 de septiembre, cuando una decena de miembros de una familia estaba celebrando un cumpleaños en la casa familiar de la carretera El Lomito, en una zona alejada del núcleo urbano del barrio de Casablanca, a unos 300 metros del campo de fútbol, y a entre 10 y 15 minutos en coche del casco.

En un momento dado de la fiesta, los asistentes comenzaron a escuchar cómo alguien aporreaba la puerta del garaje, por lo que bajaron la música para saber qué pasaba. Uno de los presentes gritó: «¿quién es?», pero nadie contestó.

Cinco miembros de la familia se acercaron a la puerta, y el dueño, Felipe Martín, de 55 años, abrió la pesada puerta del garaje. En ese momento, la persona que estaba fuera le pinchó en el estómago con un cuchillo de cocina de entre 15 y 20 centímetros de hoja. Y comenzó a gritar para intentar cerrar la puerta a toda prisa.

Lograron cerrarla, si bien el supuesto autor continuó sin éxito intentando trepar por el muro de la finca para entrar

La fiesta se convirtió en desesperación. «A Felipe lo pincharon», gritó un familiar. Primero pensaron que había sido en la mano por la sangre, pero luego se dieron cuenta de que había sido en el estómago.

El arma blanca penetró unos seis centímetros el intestino delgado, y solo gracias a la grasa del abdomen evitó una lesión más grave. Y ha sido operado una vez.

En la agresión también estuvo a punto de alcanzar a otro familiar, aunque logró esquivar el cuchillo.

Un mes y medio después, Felipe sigue sin recuperarse. Y no solo físicamente, sino sicológicamente. Él y su familia siguen temerosos de que les vuelva a pasar algo así. Y la inquietud es extensible a los vecinos, que también están muy afectados. Entre otras cosas, porque ya no se sienten seguros en este pago rural, que siempre había sido muy tranquilo.

El calvario sigue hasta hoy en día. La familia recuerda que realizaron unas siete llamadas a la Guardia Civil, mientras su padre perdía sangre. La ambulancia y la guardia civil tardaron, según relatan, entre tres cuartos de hora y una hora en llegar. Mientras, el agresor seguía fuera, en una actitud desafiante e incontrolada. Cuando llegó primero la ambulancia desde Bañaderos (Arucas), el personal tuvo que esperar fuera sin poder asistir a Felipe, porque no se atrevían a entrar porque el individuo seguía acechando, mientras él seguía malherido. Luego llegó una patrulla de la Guardia Civil de Arucas, que lo pudo aplacar. Pero como no tenían un vehículo seguro para el traslado, tuvieron que recurrir a unidades de La Aldea y San Mateo. Como se recordará, en el norte hay puesto en Arucas, Guía y Agaete, antes que La Aldea.

El herido no entraría en urgencias del Hospital Dr. Negrín de Las Palmas de Gran Canaria hasta las 2.16 horas. Es decir, 1 hora y 36 minutos después del suceso. Y permaneció ingresado siete días.

No conocían de nada al asaltante, y nunca habían tenido trato con él, ya que no era vecino de la zona. Luego han podido descubrir que es un antiguo militar de origen alemán, que estuvo en el conflicto de Afganistán, según manifestó él mismo.

Según han podido saber, porque la familia asegura que se ha encontrado con una pared informativa en el Juzgado número 3 de Arucas, que lleva el caso, que el individuo llevaba una semana viviendo en lo que los vecinos llaman «una comuna», por su funcionamiento, en la finca La Suerte en La Guancha, y que según afirman se realquila como alojamiento. Está situada a unos 500 metros del lugar de los hechos, donde hay caravanas y casetas, pero de cuya legalidad urbanística para su actividad dudan los vecinos. De ahí que denuncien la pasividad municipal con este negocio.

«Llevaba una semana, y dicen que vino a buscar la paz, y que había un perro ladrando que le molestaba». Pero lo cierto es que el perro no es ni siquiera de la familia afectada. Además, han podido saber que hasta familiares que conviven con el supuesto autor le tienen «pánico», y que ese día le vieron salir con el cuchillo en la mano. Según la familia, el hombre sigue detenido.

Una salida que nunca llega

Los vecinos se quejan también de que llevan años pidiendo una salida directa desde el barrio a la costa de Arucas, pero que solo pueden hacerlo hacia la zona alta, en una única salida estrecha para el trasiego de coches de la zona. Y que esto dificultó la atención.

Pero, Felipe Martín y su familia se quejan sobre todo de la pasividad del alcalde, Jaime Hernández, al que le mandaron por registro oficial de entrada en el Ayuntamiento sendos escritos con fecha de 24 de septiembre, y siguen esperando una respuesta o que se preocupe por la situación física y sicológica de todos ellos. En una de las cartas le piden más servicios de seguridad y de emergencias en Firgas, porque el municipio carece de una ambulancia y de un policía.

La familia mandó dos escritos al alcalde, Jaime Hernández, y todavía esperan una respuesta

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Y en la segunda le instan a que actúe contra la finca en la que aloja el supuesto agresor, y que ha generado problemas, según dice la familia, al vecindario. Le recordaba que fue el propio alcalde quien se puso en contacto con la familia para conocer el suceso, y quien ofreció «su ayuda y preocupación», y «que iba a tomar medidas al respecto». Pero, desde entonces no conocen que se haya dado ningún paso.

«Esta zona es muy frecuentada. Se le llama también la ruta del colesterol, y desde que pasó lo que pasó ha bajado a la mitad el número de personas que pasa al atardecer y de noche por aquí», señala.

«El barrio tiene miedo, y parece que tiene que correr más sangre para que nos hagan caso», sentencia la familia.

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