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Santa Brígida

Los taxistas llevarán camisa verde con el tono de la bandera de Santa Brígida

Dos asociaciones rechazan operar con una central por coste y porque «pierden clientes»

Taxistas junto a sus vehículos en la parada del casco de Santa Brígida, ayer. LP/DLP

Los taxistas de Santa Brígida deben afrontar de su bolsillo la compra del nuevo uniforme al que les obliga el nuevo reglamento municipal. La vestimenta se compone de un polo de color verde oscuro, el mismo tono de la bandera del municipio, que llevará la imagen corporativa, y de un pantalón azul marino. Para los zapatos y la ropa de abrigo no se ha establecido ningún color ni estilo.

También la nueva normativa les obliga a asumir los 41 profesionales de este sector el coste de contar con una gestión de la flota integrada que permita al usuario solicitar el servicio a través de una central, que localiza a la unidad más cercana. Ahora los mismos conductores atienden las llamadas desde las dos paradas que hay, la que está en el casco y la del El Monte, y también operan a través de dos emisoras de radio aunque hay unos 9 taxistas de este colectivo que ya funcionan a través de la central de Telegranca.

Es precisamente la puesta en marcha de la gestión integrada lo ha desatado la polémica entre el sector. Dos de las tres asociaciones existentes, Astameca y Astamonte, ya han anunciado que no están dispuestos a contratar la gestión con este operador, de un lado porque supone un mayor coste, de 112 euros al año que pagan por la emisora a los 600 de la central, y de otro, porque entienden que «van a perder muchos de los servicios en el municipio».

El presidente de Astameca, Juan Chirino, anunció ayer que tan pronto se publique el reglamento en el Boletín Oficial de Canarias, que aprobó el pleno municipal el pasado mes, tienen previsto recurrirlo porque con las emisoras acceden a todos los servicios dentro del municipio y sospechan que con Telegranca les van a dejar de adjudicar recorridos a Los Llanos de María Rivera que es un viaje de 8 euros pero desde la capital grancanaria se puede poner en 20, y «al usuario le parecerá caro».

Del coste de comprar la uniforme no se quejan si bien el concejal de Deportes, Seguridad, Movilidad y Policía del Ayuntamiento de Santa Brígida, Armando Umpiérrez, aclaró ayer que el grupo de gobierno si dispuso de una partida para que los profesionales pudieran hacer frente a la compra del nuevo uniforme pero desde las asociaciones no cumplieron con los trámites que se requerían para disponer de la ayuda para la vestimenta aunque lo que más preocupa a estos trabajadores es el coste de estar vinculado a una central telefónica que supone un coste añadido de 50 euros cada mes.

En este municipio pese a que son solo 40 taxistas no existe unidad patronal, y el colectivo está representado por tres asociaciones distintas: Astasabri, Astameca y Astamonte, e incluso hay cinco trabajadores que ni siquiera están integradas en las mismas. Esto ha hecho que pese a existir una ordenanza del servicio del 2007, y la Ley Canaria del taxi, en Santa Brígida ni siquiera se respetara el turno de llegada en la parada del casco, llegando a generarse enfrentamientos que obligaban a intervenir hasta la policía. Otro detalle de este descontrol ha sido que como no todos los taxistas disponían de la llave para atender el teléfono de las dos paradas se quedaban si atender muchos servicios.

A este respecto, el edil de Seguridad señala que “no ha sido sencillo poner orden en la piquera del casco, y que se entendiera que los teléfonos de las paradas no se podían quedar sin atender porque la llave la tenían solo unos”.

El presidente de la Asociación de Taxistas de Santa Brígida, Astasabri, Ángel Luis Medina, a la que pertenecen 9 profesionales, es de los que hasta se ha adelantado a la entrada en vigor del reglamento en cuanto al uniforme. «Mi mujer me dijo en vez de estar poniéndote los polos que tienes de 30 euros te pones esos que te he comprado y así sólo estropeas esos que son los del trabajo», bromea.

El representante de esta asociación dice que en su caso si que cuentan con una gestión ya integrada porque forman parte de Telegranca, y apunta que aunque supone un coste mensual, a cambio no solo reciben las llamadas de servicio en las que impera siempre la cercanía sino que también dispone de un número al que llamar en casos de emergencia, «tanto para una avería del propio vehículo como a nivel personal». Critica que trabajar como hace el resto de compañeros a través de las emisoras en canal abierto va hasta en contra de la Ley de Protección de Datos porque los clientes pueden escuchar los datos personales de cualquier otro usuario porque en muchos casos se atienden llamadas durante un trayecto.

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